Empezó como un mail


Hoy sentí el impulso de escribirte y siguiéndolo abrí mi correo y me dispuse a enviarte un mail.

Al teclear las primeras palabras me di cuenta que no podía poner esto en un correo, seguro que tu carácter te impediría borrarlo y no sería una buena idea que esto quede en tu casilla teniendo en cuenta lo poco seguras que son y con la frecuencia que encontramos correos privados publicados en toda la red y replicados en miles de celulares.

¿Cuál es la manera de hacerlo secreto? Muy fácil, que sea público, sin nombres, sólo vos y yo sabemos a quien está dirigido…

 

Mi intención es que sepas lo que siento, no, lo que vos me haces sentir cuando cogemos, no al hacer el amor, dejemos de lado todo nuestro acercamiento previo. Hoy quiero contarte lo que me pasa al estar dentro tuyo, lo que me dicen tus ojos, esa humedad en tu sexo, el sonido de tus jadeos, como me estremezco cuando te cierras sobre mí y se arquea mi espalda buscando un contacto mayor.

¿Cómo describirte la sensación de mis dedos cuando juegan con tus pezones en medio del frenesí del sexo? Esa dureza que al apoyar mi pecho contra el tuyo pareciera querer penetrarme como mi sexo entra en el tuyo. ¡Cómo me excitan!

Mientras escribo me parece ver como te mordés el labio tratando de no gritar y eso provoca latidos de mi pene que te hacen mover más tu cadera, ese movimiento que me pierde, me hace cerrar los ojos para no sucumbir antes de que estés lista para recibirme.

Pienso que no te gusta que no te mire porque se clavan las uñas en mi espalda, te miro y se dibuja esa sonrisa de satisfacción, tu mirada brilla y me tenso… No quiero que esto termine, me retiro y tu mirada me provoca, ahora el que tiembla soy yo. Vuelvo a entrar y dejo que lleves el ritmo de nuestro encuentro, sé que no tengo posibilidad de competir, nunca te lo dije, la que decide el final siempre sos vos…

Giramos y quedás sobre mí, te movés despacio, a veces más cerca otras erguida con esas tetas tan turgentes marcando el movimiento.

Se seca mi boca y mi corazón no puede acelerarse más, aprieto las sábanas entre mis manos porque de aferrarme a vos te lastimaría, seguís el ritmo de mi corazón con  las contracciones de tu vagina…

Tiro mi cabeza hacia atrás y te apretás toda contra mí… Estoy perdido…

 

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10 respuestas a Empezó como un mail

  1. Pingback: Empezó como un mail

  2. Wowwwwww qué bonito!!!
    …la que decide el final siempre sos vos….no puede ser de otra manera!!
    Grande!!

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