Fin de un día de pesca


Cumpliendo su pedido me quedé saboreando su boca hasta que la naturaleza nos separó… Con la respiración más serena nadamos despacio hasta el campamento. Karen me dice que tiene hambre.

-¿Trajeron algo para comer? Yo tengo fiambre, pan, frutas y cerveza helada. Andá a buscar lo tuyo, decile que venga y comemos juntos.

-¿Qué lo traiga a comer? Debe estar enojado.

-No pareció molestarse demasiado. Además si te va a hacer quilombo mejor ahora que no estás sola.

Se fue. La vi preparar sus cosas y hablar con Esteban pero no escuché. Mientras saqué mi provisión de queso y fiambre y preparé una picada.

Karen llegó antes que él y sin decir palabra acomodó la comida que traía. En cuanto llegó Esteban le pasé una lata bien fría. En silencio empezamos a comer hasta que Karen así como si nada le dice

-¿Te gustó lo que viste? Me pareció que te excitó bastante…

Silencio. Seguimos comiendo varios minutos…

-No es la primera vez. Cuando te descubrí durmiendo en realidad estaba ahí desde antes que lleguen. Todo el tiempo… Desde ese día te espié muchas veces.

-¿Entonces?

-Me casé sabiendo quien eras y lo que podía esperar. Esto tenía que pasar. Así como vos sabías que te iba a descubrir yo también era consiente de que te darías cuenta que te espiaba.

-¿Qué sigue ahora?

-¿Ahora? Bueno ya sabemos que sos infiel y que a mi me gusta verte con otros… Tendremos que hablar y establecer las reglas…

-¿Querés que charlemos ahora?

-No, hoy yo vine a pescar y vos te estás divirtiendo… No lo arruinemos.

Se levantó y se fue con su caña. Karen me mira

-¿Me quiso decir que sigamos cogiendo?

-Al menos es lo que entendí y no me parece mala idea

Se le había secado el pelo con unas ondas que con la expresión de sorpresa que tenía la hacían más sexy que antes. Me acerqué y con una mano en la nuca la atraje y despacio fui separando sus labios con la lengua. Ni siquiera parpadeaba, los ojos como huevo frito. Me separé y la miré fijo

-¿Estás excitado?

-Mucho ¿Vos no estás caliente?

-Hiervo… Pero no caigo todavía… ¿Quiere ser cornudo?

-Y nosotros vamos a darle el gusto.

La agarré de la mano y la llevé para la carpa, demasiado calor así que tiré la colchoneta para afuera y mientras le besaba el cuello iba desatando la toalla que se había puesto como pareo. Empujo de los hombros y se arrodilla frente a mí. Mirándola a los ojos le paso un dedo por los labios, los abre y chupa mi dedo.

Hago caer mi short y le tomo las manos, quiero que sea la boca la que me de placer. Apoya los labios cerrados en el glande, no llega a ser un beso, es una caricia, la mejilla, los labios, la otra mejilla. Así a lo largo de todo el pene, los huevos. Saca la lengua y apenas roza con la punta todo el largo de mi verga, desde la base a la punta y ahí abre la boca y la come centímetro a centímetro. Por el único motivo que aguanto es por el polvo que nos echamos minutos antes, estoy en vilo… Me hace volar…

-Te voy a coger toda

-Mmm!

-Quiero sentir tu tetas

-¿Así? Soltame la mano

-No, todavía no. Acariciame con los pezones.

-Juguetón.

La hago girar sin soltar las manos, rodeándola como en un pase de baile y me apoyo contra su trasero, me filtro entre sus nalgas refregando mi miembro y la pongo en cuatro.

Me estiro sobre ella y paso la lengua desde la nuca hasta el fin de la columna, ahí paro en un beso que baja mojando todo hasta llegar al clítoris y entonces juego con la lengua entrando, lamiendo, mojando chupando todo su sexo y su cola.

Cuando siento el clímax la penetro para aprovechar las contracciones de la vagina en mi pene, no conozco muchas mujeres que lo hagan tan bien, apretones largos, casi como abrazos que mi pene festeja.

Se que tuvo un orgasmo pero sigo mojando en saliva mi dedo mayor y su trasero lo meto despacio para sentir como entra y sale mi verga en la vagina desde ahí. Dejo el pene quieto dentro de ella y lo acaricio con mi dedo desde su trasero. Da vuelta la cabeza y me mira interrogante

-Tocate el cítoris

-¿Qué vas a hacer?

-Gozar de todo lo que tenés.

-No, todo no

Sigo entrando y saliendo y agrego otro dedo en el trasero

-No, por favor que a él nunca se lo di

-Está bien, así debe ser, tal cual dice la canción

Saqué los dedos y apoyé la punta de mi pene en su culo

-Empujá

Me mira y contesto la mirada desafiándola, tiro algo de sus caderas

-Empujá

Mira a dónde está el marido que nos saca los ojos de encima, sin dejar de mirarlo levanta la cola y empuja para atrás, voy entrando lento y ella no para hasta el final. Me quedo quieto un momento hasta que vuelve a acariciarse el clítoris.

Me aguanto hasta sentir que está llegando al orgasmo y acabo con ella… Un orgasmo intenso el de los dos… Largo… Exquisito…

Al rato de estar acostados se apoya en el codo para enfrentarme

-¿Que canción?

-La de Cortez

 

“La mujer de un pequeño burgués,

deberá procurarse un amante

y vencer po detrás el “”stress””

que el marido le da por delante”

Antes de irse me dejó su celular… Y la tanga…

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2 respuestas a Fin de un día de pesca

  1. FlorProfusa dijo:

    Esa canción tiene gran sentido eh? Extremadamente caliente.

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