El diario de mi mujer. Mucho más que infiel


Si me han leído antes sabrán que encontré en el pen de Q. , mi mujer, su diario personal y no pude con la tentación de leerlo… Grave error, en ese diario están las pruebas de los cuernos que me ha puesto, incluso desde antes de casarnos.

Lo más raro de esto no es ser cornudo, lo que me afectó fue que pasado el impacto inicial no pude dejar de leerlo y darme cuenta que me excitaba con esas historias, plagadas de detalles y en casos hasta con comentarios humillantes hacia mi persona.

Pero bueno… Visto lo que producen estos relatos en mí quiero seguir dándolos a conocer, tal vez disfruten también quienes los lean.

Aclaro que no siempre el orden en que los cuento es el en que fueron sucediendo.

Ayer me desperté y M ya se había ido a trabajar. En la noche me buscó para coger, o eso que él llama coger. No entiendo como puede tener tan poca imaginación, puedo ir anticipando cada movimiento y no creo que erre por más de algunos segundos.

Encima tiene todo como para calentarme, buen físico, duro, fuerte, por su trabajo al aire libre está siempre bronceado. Tiene una verga de muy buen tamaño, no creo haber tenido otra más grande, no tiene problemas de erección ni de eyaculación precoz… Lo que no tiene es imaginación. Tal vez sea por su crianza o que sé yo por qué… Es de una pacatería extrema.

Estuve años para lograr que tengamos sexo oral y todavía se lo tengo que pedir, nunca nace de él. Si la que quiere chuparlo soy yo se pone tenso y las únicas veces que lo he hecho acabar fue porque se había pasado con el vino…

Así que me desperté sola y muy caliente, las manos de iban solas a mi entrepierna que latía pidiendo acción. Sumado a mi calor propio el calor del clima, no se movía una hoja, esos días que parece que la tormenta es inminente pero no, acá no llueve nunca, se escuchan los truenos y pasan nubes negras, pesadas y que se mueven como monstruos. Pero no llueve…

La pileta de casa me aburre, pensé en ir al balneario, un dique que hicieron para ensanchar el arroyo con una “playas” de cemento, pero ahí van las viejas chusmas del pueblo para después criticar a las más jóvenes por irse a mostrar para calentar tipos… Para colmo en el pueblo somos los “nuevos” así que todos los ojos están sobre nosotros para ver cuando resbalamos, si se me ocurre sacudir un poco más las caderas puedo ser ejecutada en la plaza pública. Y seguro todas esas viejas tienes sus historias sucias bajo la alfombra…

En eso estaba, un poco desayunando, un poco masturbándome cuando me acordé que M me llevó hace un tiempo a lo que fue el balneario antiguo del pueblo, que está casi abandonado porque pertenece a otro municipio y en un momento este quiso cobrar por el acceso y entonces la gente de acá le hizo la cruz y no fue nunca nadie más. Como queda alejado del otro pueblo está casi abandonado pero es un ensanche natural en el arroyo, con una playa de cantos rodados y césped muy lindo, todo rodeado de árboles, cosa nada común por ésta zona. El camino se mantiene porque el lugar figura en algunos mapas y GPS y paran turistas a descansar pero está casi siempre desierto. Y por sobre todo no va nadie del pueblo nuestro…

Con toda la ilusión de encontrar un viajero solitario me puse un bikini mínimo, que de ningún modo podría usar acá, y encima una camisola traslúcida. Me subí a la camioneta y salí lo más rápido que pude para allá.

El camino no está muy bueno así que entré muy despacio, casi sin hacer ruido. Vi un auto y en la orilla dos personas, al acercarme distingo a un hombre de unos treinta y algo, robusto, no llega a ser gordo. De espaldas una mujer de pelo largo, flaca, me llama la atención que está en cueros, nada común ver un topless por acá, pero claro, se creían solos.

Para no ser indiscreta sigo hasta la otra punta de la playa, unos cuarenta metros, paro detrás de un sauce así que no veo a la pareja. Saco mi heladerita con bebidas y la dejo a la sombra, tiro la camisola adentro de la camioneta y me meto al agua.

Estuve nadando un rato largo hasta enfriar un poco mi vagina que estaba sin suerte para conseguir quien le quite la sed. Estiré la colchoneta, me desaté el corpiño para que no me deje marca y me tiré al sol boca abajo a leer.

El libro no me enganchó mucho y medio me dormí. Me despertó la voz de un hombre.

-Perdón que te moleste, por los carteles de tu camioneta veo que sos de por acá ¿No?

Levanto algo la cabeza tratando que no se caiga el corpiño, es el hombre panzón.

-Sí, soy de acá cerca.

-Ah, porque en el GPS figura que hay un balneario con lugar para acampar y sanitarios pero… ¿Es esto?

Me río 

-Sí, es esto… Mejor dicho lo fue. Abandonado por disputas políticas.

El tipo no para de mirarme con esa cara típica de los hombres que quieren algo… Si a él no le importa que esté la mujer a mí menos… No va a se la primera vez.

-Veo que abandonado y todo igual vale la pena venir

-Si lo que se busca es tranquilidad es el lugar ideal, lamento haber elegido el mismo día que ustedes y aguarles la paz.

-Todo lo contrario, si siempre se encuentran personas como vos vale la pena hacer unos cientos de kilómetros.

Me hice la tonta, si quiere algo con la mujer a la vuelta del árbol va a tener que ser más directo

-Ah, vienen de lejos ¿Placer o negocios?

-Un poco y un poco. Aprovechamos un trabajo y nos tomamos unos días más.

-Pero les falló el camping…

-No, lo mismo hicimos noche y cuando afloje el calor seguimos viaje. Estamos por picar algo ¿Nos querés acompañar? Lo que se nos terminó es la bebida fría, confiamos en conseguir hielo acá pero…

Esto se pone interesante, yo que daba el día por perdido tenía a la vista una fiestita con una pareja, más de lo que soñé al despertarme. Señalando la heladera le digo

-Ahí hay alguna cerveza, esperá que me ponga algo y te acompaño.

Con toda picardía me tapo con la toalla y dejo el corpiño en la colchoneta cuando voy a buscar la camisola a la camioneta. Si la mujer puede hacer topless yo puedo andar con una camisola translúcida.

-Me llamo Q, llevá la heladera completa, así no se calientan.

-Perdón, no me presenté, C.

Me da un beso en la mejilla y los ojos casi se le caen en mis tetitas… Pobres tan chiquitas… Igual tienen sus admiradores, sobre todo si las dejo a la vista…

Nos fuimos para dónde tenían ellos el auto, cerca de las únicas mesas que quedan del viejo camping. Cuando llegamos nos sale a recibir la que yo supuse su mujer… Pelo largo sí, pero también barba candado… Claro, flaco, sentado de espalda… Quedé muda.

-Hola, este C no puede estar sin molestar. Soy N.

-Q, no, no me molesta, si me invitó a comer con ustedes.

-Tanto como comer… Tenemos un poco de fiambre y de asado frío de anoche. Pero desde ya que es un placer tener una invitada tan linda.

-Bueno, no me avergüencen…

Sobre la mesa había una tabla con queso, fiambre y carne ya cortada como picada. Yo saqué una cerveza, C la abrió y me la pasó, ni sombra de vasos, tomé un sorbo de la botella y se la pasé a N que me miraba mucho más fijo y atrevido que C.

-¿Cómo es eso que una belleza así tiene que venir sola?

-Mi marido trabaja y hoy con este calor no me dieron ganas de quedarme en casa. En el pueblo hay un balneario pero no está bien visto que las esposas vayamos solas.

-Pero las dejan venir acá.

-Acá no viene nadie del pueblo, es otra municipalidad y están peleados… Boludeces políticas.

-Y Q aprovecha… Nadie la ve y nadie puede andar hablando…

Mientras me dice esto N me da un cuadrito de queso en la boca y se acerca provocativo.

-Es muy tranquilo y se puede venir a leer sin que te den un pelotazo o te lleven por delante.

-Sí, Q estaba leyendo cuando la interrumpí.

-Ojalá nos perdone el receso. Y nos tomamos su cerveza… ¿Cómo compensar esto?

-Está todo compensado, el libro no es muy entretenido así que la compañía me viene de maravilla.

N me sigue dando de comer en la boca y los comentarios son cada vez más subidos. Terminamos de comer y N se ofrece a llevar la heladera a mi camioneta. C se quedó.

-¿Nadamos?

-Bueno, esperá un minuto.

Le contesto y agarro el corpiño

-¿Te parece? Esto no tapa mucho…

Tira un poco de la camisola que no sólo es translúcida, también es escotada y mi teta queda al aire. Se sonríe cuando lo miro y sin dudar más me la saco.

-¡Vamos al agua entonces!

-¡Esperá!

Tiene que sacarse la zapatillas así que entro al agua primero y le tomo el pelo por llegar tarde. Chapoteamos un rato y en lo que no tarda es en tomarme de la cintura y arrimarme contra él. Con la boca casi contra la mía

-¿Seguimos jugando?

-No

Me besa y siento su verga dura contra mi panza. Qué bien mueve la lengua, lento, alrededor de la mía, me sorbe los labios. Una mano me sostiene de atrás de la cabeza y los dedos juegan por mi nuca y mi oreja. La otra mano me levanta de la pierna y quedo colgando de su cadera.

Me saca del agua y me acuesta en mi colchoneta, arrodillado frente a mí me mira y acaricia mis piernas, desata el bikini y lo corre despacio, como descubriendo un cuadro.

¡Qué sexy es!

Pensar que cuando M me llevó ahí estábamos solos y apenas logré franelear un poco y adentro de la camioneta. N en cambio me desnudó y se desnudó afuera, no le importa que está su amigo y ni siquiera miró a los costados por si había venido alguien.

Mientras se saca el short me besa los pezones y baja por mi panza. Quise ver su verga pero así acostado sobre mi no pude, la sentí contra mí cuando me abrazó en el agua, la quiero tocar, la busco con mis piernas. Parece grande. Me excita. La lengua llegó justo ahí… Ahí dónde me pierdo…

Con un arte y una delicadeza ejemplar me llevó al orgasmo que estaba necesitando desde la noche anterior. Se levantó relamiéndose como después de haber comido el mejor de los banquetes… Vi su verga y mis ojos habrán expresado mis deseos porque la acercó a mi cara dejando para mí la última maniobra para tragarla… Larga, más de lo esperado pero fina, flaca como él que sabiendo eso no me forzó a meterla toda entera en mi boca. Igual no lo hice desear y la recorrí por los costados, lamí todo a lo largo, de un lado y del otro. Besé el glande con todas mis ganas hasta sentir los latidos de excitación en mis manos que sostenían ese palo y los huevos, cargados de eso que yo estaba deseando me den.

Se coloca entre mis piernas y haciéndome desear más todavía pasa to lo largo de su verga entre mis labios rozando el clítoris

-No me hagas suplicar…

-Tal vez… ¿Por qué no?

Y empieza a entrar despacio pero no para hasta el final, se queda quieto. Veo su pecho cada vez más agitado, el mío igual… No puedo esperar y muevo las caderas en redondo para sentir esa verga tan larga en todos mis costados. Hago ejercicios con mi pelvis desde antes de mi primer período, se como apretar su pene con mi vagina para convencerlo, da resultado y sale y entra acelerando hasta salir de mí, otra vez se acaricia en mis labios y en lugar de ir hacia el clítoris se apoya en mi culo…

-No… esto lo dejo para después…

Vuelve a entrar y como imitándome se mueve en círculos. El solo hecho de haber insinuado sobre mi culo me pone a mil y acabo casi gritando. N se apura, lo siento venir, me excito otra vez y cuando se hincha el forro con su acabada lo acompaño con otro orgasmo… ¡Qué bien me hace esto! Encima se recuesta sobre mí y me besa antes de salir…

No lo oí llegar… Ni bien N se retiró la mano de C se hace de mi cabeza y ya está su verga a centímetros de mi boca. Nunca fui de andar negando una mamada y menos estando así de caliente. Además pobre, si había visto el polvo que nos echamos con N no estaría menos caliente que yo.

-Así nena, dale con todo… Yo no soy tan romántico como N… ¡Dale!

Y casi al momento y no sé bien como hizo, me encontré en cuatro y él con el forro puesto. Pensé que se iba a mi culo pero no, de un viaje a mi vagina y a sacudirme de las caderas, todo un cambio de ritmo, C era todo apuro, sin delicadezas. Debo reconocer que ese cambio me cayó bien y me calenté tanto como él.

Se soltó de las caderas y agarró mi pelo con una mano y pasó la otra a mis tetas enderezándome contra su pecho. Su respiración en mi oreja está con todo…

-No me gusta acabar en el forro, quiero bañarte…

– Sí pero aguantá…

Me soltó y me apoyé en los codos empujando con todo hacia atrás una, dos, tres veces… y le  grité

-¡Acabá!

Salió, se sacó el forro y me regó toda la espalda

-¡Viene un auto!

Grita N desde no se dónde.

-¡La puta madre!

Grité yo, que pensaba seguir cogiendo toda la tarde. De un salto agarré el bikini y me fui al agua para lavarme y sobre todo para enfriarme.

Cuando salí N y C hablaban con una pareja que estaba bajando sus cosas para acampar mientras un lote de chiquilines corrían por todos lados.

Apenas cambiamos los mail con N y C y se fueron. Yo me fui al rato, más tranquila que cuando llegué pero con ganas de más…

“Con ganas de más…”

Cuando leí esa frase no aguanté y le mandé un mensaje diciéndole que había encontrado su diario, que necesitaba tiempo para pensar y que cuando tome una decisión le avisaba y apagué el celular.

Lo que no le conté es que mientras leía no me pude contener y tuve que masturbarme…

Por ahora sigo leyendo…

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Una respuesta a El diario de mi mujer. Mucho más que infiel

  1. ahlamy sar dijo:

    Que momento!! Espero el próximo capítulo comiéndome las uñas, jeje

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