Diego se pone los cuernos


tresQueríamos estar tranquilos así que ese verano alquilamos una cabaña en un balneario nuevo; poca gente, pocos comercios… Nada que hacer salvo descansar… Quince días de relax para los dos.

Era un complejo de seis cabañas y un restaurante que era el único punto de reunión en los alrededores. Estábamos bien apartados de la zona turística y comercial.

Elegimos también el mes de marzo para que no haya tantos chicos así que lo que nos sobraba era tranquilidad.

La primer semana todas las cabañas estaban ocupadas pero para la segunda quedamos tres parejas y cuatro muchachos solos que ocupaban una.

Durante el día venían personas que eran pasajeros de las cabañas a la playa pero no muchas así que nos relacionamos con nuestros compañeros tanto para las actividades en la playa como después, a la noche si comíamos en el restaurante o íbamos más tarde a tomar algo y escuchar música o bailar, cosa que hacíamos todas las noches. A Diego, mi pareja, y a mi nos gusta bailar y durante el año tenemos pocas posibilidades de darnos el gusto y las otras parejas se prendieron también todas las noches. cuando los  señores se cansaban seguíamos las chicas solas o se acercaba alguno de los muchachos que estaban solos que eran muy divertidos y respetuosos.

Así todos fuimos tomando confianza y al ver el que pasaba la música, decir DJ es mucho, fue poniendo temas más alegre y de joda y nosotros, sobre todo las chicas nos pusimos más atrevidas, si nos dejaban solas bailando lo hacíamos bien provocativas para que nuestras parejas vuelvan a bailar. Si no nos apretábamos entre nosotras o le hacíamos señas a los muchachos que si estábamos muy zafadas se acercaban con recelo por miedo a que se enojen nuestros machotes…

Debo reconocer que me llamó la atención que Diego no me dijera nada por bailar con los muchachos, sobre todo porque la segunda semana que ya quedábamos pocos y ya entrados en confianza, las mujeres nos pusimos de lo más perras al bailar y como nadie se quejaba los muchachos se fueron atreviendo y si bajaba el ritmo de la música se arrimaban y nos apretaban bastante.

Se fue otra pareja así que quedamos Fernando y Marisa, los cuatro muchachos, Diego y yo, Caro. Fernando el mayor, unos 35, Marisa 29 o 30, Diego 30, los chicos entre 24 y 25 y yo 25. Feo ninguno, Fernando algo fuera de estado pero no se puede decir que gordo, Marisa algo bajita pero muy bien formada y con una gracia absoluta. De Diego ¿qué puedo decir? El hombre de mi vida, alto, elegante, seguro de si mismo… Los chicos con pinta de deportistas, creo que comentaron que jugaban a algún deporte pero no presté atención, y yo, yo soy una preciosura… Un metro setenta, como de chica me decían que iba a ser gordita tomé por costumbre hacer gym modeladora desde antes de la adolescencia y no lo dejé nunca así que tengo todo en su lugar y bien durito, para algunos me falta algo de tetitas pero con el culo que tengo los dejo a todos callados.

Una noche estábamos bailando y Fernando para y nos dice que se va a pescar embarcado y salen a la madrugada. Le pido que deje a Marisa y dice que sí, que no hay problema, él se va divertir y que ella haga lo propio.

Diego se queda bailando un rato con las dos pero nos va a traer unos tragos y se va a sentar, nos deja solas y como siempre que estamos bailando solas nos ponen música para perrear y claro… perreamos.

Marisa no se si porque estaba sola quería competir conmigo pero estaba hecha una fiera, movía el culo y me lo apoyaba de tal forma que hasta me hizo calentar. A la segunda vez que le hicimos señas a Diego y no vino se arrimaron dos de los chicos, al ver lo perra que estábamos con Marisa los otros no tardaron nada en sumarse. Así estábamos las dos hechas un sanguchito cada una entre dos chicos que cada vez se apretaban más.

Cuando bajó algo el ritmo nos abrazaron uno delante y otro atrás, primero flojo pero enseguida el que estaba atrás mio, con la escusa de hablarme me apoyó todo el cuerpo y me hizo sentir su sexo en mi cola y me susurró al oído

– ¿Él no pesca?

– ¿Quien?

– Tu marido

No se si por no haberme venido a rescatar o porque pero le aclaré que no estábamos casados, ni bien oyó eso las manos se movieron mucho más audaces.

Por fortuna cambió la música y nos separamos porque nos tenían a las dos bien atrapadas…

Con la escusa de buscar algo para tomar nos fuimos con Diego y al rato acompañamos a Marisa a su cabaña y nos fuimos a la nuestra.

– ¿Por qué no fuiste a rescatarnos del baile?

– ¿Rescatarlas de qué? Se las veía disfrutando a lo loco…

– Sí, demasiado a lo loco… Nos querían tranzar a las dos.

– Es que estaban tan bien que me dio lástima… Parecía el comienzo de una película porno…

– ¡Diego!

No me animé a preguntar pero ¿Se había calentado viendo como me apretaban los dos chicos? La respuesta fue sí, estaba excitado y me hizo el amor como una fiera.

A la mañana siguiente decidí seguir el juego para ver que hacía Diego. Me puse una bikini que había comprado para usar sólo en casa por lo atrevida que era. Diego me miró, la elogió y me dijo lo buena que estaba pero no me pidió que no la use.

En la playa no pasé desapercibida, y el chico que quería que Diego me deje sola para ir de pesca me repitió en varias oportunidades lo bien que me quedaba el bikini

 – Te queda precioso pero ¿no le da celos?

-¿Celos? Tengo que estar orgulloso de tener la mujer más linda y la que todos desean.

No habíamos escuchado a Diego que se acercó mientras jugábamos al tejo con los chicos y Marisa. Fernando estaba tratando de convencer a Diego de lo buenas que eran esa salidas de pesca y Diego explicando que no le gusta pescar.

Esa noche Fernando no salió de pesca así que todo fue con calma pero Marisa me contó que el día anterior había tenido mucho sueño en el barco así que al día siguiente pensaba cenar temprano y dormir antes de ir al puerto y si podíamos pasar por ella después de cenar porque si él se iba ella no tenía por que quedarse a dormir.

Insistí al otro día con el bikini provocativo y a la noche… Ropa interior, una tanga negra de encaje así de chiquita… Una pollera tableada muy corta y una torera que por debajo dejaba ver la base de mis tetitas… Sin corpiño claro…

Diego nos hizo bailar a las dos un buen rato pero yo que lo conozco noté que lo hacía por compromiso, que lo que deseaba era dejarnos solas. Los muchachos no habían llegado, siempre iban algo más tarde. Para darle a Diego la oportunidad de dejarnos le pedí que busque unos tragos. Ni bien se fue la agarré a Marisa de la cintura y me puse a bailar muy sensual y bien apretada a ella

 – ¿Qué te pasa? Entre el bikini de la mañana y esta ropita algo estás tramando.

– No, nada… Son los últimos días y quiero pasarla bomba…

– Hum… No se…

Diego nos dejó los tragos y se fue a la mesa. Marisa aprovechó la música para hacerme girar y así se me levantaba la pollerita se me veía todo el tanga y sobre todo lo que éste no cubría… En uno de esos giros andaba cuando entraron los chicos y Marisa seguía con las vueltas y me llevó para la mesa dónde estaba Diego. Éste al ver los giros y la pollera volando no tuvo mejor idea que aplaudir y silbar así que el de la música no dejaba de poner salsa y entonces todos se deleitaron con mi culo y algún otro se atrevió también a silbar y aplaudir.

Enseguida vinieron los chicos y cuatro manos me recorrieron la cintura, mi panza y se atrevieron hasta el borde de la torerita rozando mis tetitas y pegaron sus cuerpos haciéndome sentir su excitación.

Diego seguía sin reaccionar ante el avance de los dos chicos que ya era más que osado, incluso me besaban el cuello y detrás de las orejas mientras me murmuraban lo bien que estaba y lo que los calentaba. Yo había decidido dejarlos hacer para ver que hacía Diego y la verdad es que tanto manoseo y palabras sexys me levantaron la temperatura y no tenía demasiado control de la situación.

Cerca de las dos, hora en que cerraban el bar, se acerca Diego y pensé que era para terminar con el apriete que me estaban dando pero no, nos llama a todos y nos dice

 – Ya que los muchachos se van esta mañana y a todos se nos terminan las vacaciones los invito a todos a la cabaña a brindar y seguir festejando porque acá cierran en un rato.

– Perfecto ¿Tenés algo o llevamos algún champán de acá?

– Champán no tengo así que mejor llevamos algunos… Marisa vos también vení, después te acompañamos.

– Si hay brindis no me lo voy a perder…

La mirada de lujuria entre los cuatro chicos ante la propuesta de Diego fue notable y ni hablar de mi sorpresa, para colmo brindar con champán… Él sabe lo que me enciende…

En el camino uno de los chicos trató de apartarme del grupo pero ahí intervino Diego dándoles las botellas y tomándonos a Marisa y a mi de la cintura para llevarnos hasta la cabaña y durante todo el trayecto me acarició y me dio unos besos muy calientes…

En cuanto llegamos Diego puso música muy lenta, romántica, como para bailar muy apretados y sirvieron champán que con el calor que hacía tomamos como agua. Diego me llevó a bailar y me apretó y me besó calentándome al tope, pensé bueno, se decidió a cuidarme… Nos estaban mirando todos y de repente me suelta y saca a bailar a Marisa y yo quedo parada sola, cosa que aprovechan enseguida los dos chicos que más me seguían y se abrazan de mi cintura apoyando sus pelvis contra mis caderas. Los otros dos no pierden el tiempo y se acercan a Marisa y Diego después de un par de vueltas se las entrega y se va a servir más bebida para todos y nos la alcanza pero no hace nada por separarnos, cuando vaciamos las copas las lleva y se sienta.

Me están apretando y acariciando, me hacen girar para cambiar quien queda adelante y quien atrás, me respiran cada vez más cerca, los labios me rozan las mejillas hasta el borde de la boca. Siento que Diego se levanta y viene hacia nosotros, pensar que va a salvarme me excita… Pasa al lado y sigue a la escalera camino al baño, en cuanto se cierra la puerta una boca se pega a la mía, no puedo evitar abrir mis labios y las lenguas se enlazan en un beso muy caliente… Me giran y cambian de lugar… Me estoy besando con dos hombres a la vez…

Abro los ojos y veo a Diego sentado en la escalera mirando como me besan uno la boca y el otro la nuca, los hombros, la espalda. No tiene ninguna reacción en su mirada, es como si mirase una película. Miro al costado y veo a Marisa en un sofá tranzando con los otros dos muchachos.

El que me besa en la boca desprende la torerita que se cae y yo miro a Diego como interrogando que va a hacer, me está besando las tetas y nada. Mantengo la mirada en los ojos de Diego pero la transformo en desafiante, no reacciona… Siento unos labios y una lengua bajando por mi espalda, sin dejar de mirarlo desprendo la pollera y la dejo caer… Nada, si hasta parece marcar más la sonrisa de su boca…

Baja besando por toda mi panza y el otro por mi columna, al llegar al borde de la tanga la sacan de un tirón y me lamen sin tapujos mi sexo y mi culo. El que está adelante me alza en brazos mientras el otro abre el sofá y me acuestan boca arriba, uno queda entre mis piernas besando mis muslos hasta centrase en mi sexo y comerlo sin ahorrar esfuerzos. El otro se ocupa de mi boca y mis tetitas, cuando por la excitación empiezo a jadear se aparta para sacarse la ropa muy despacio y con los ojos clavados en los míos, una vez desnudo toma su pene y con él me acaricia el pecho, lo gira sobre mi pezón, yo que siempre tuve algún complejo con mis tetas por ser muy chicas el que le presten atención me calienta muchísimo y él se da cuenta, se monta sobre mi pecho y refriega el pene contra mis dos tetitas que están durísimas de excitación. Me toma las manos y las lleva a su sexo para siga yo con el juego en mis tetas, todo esto mientras me están dando una mamada buenísima, no me reprimo más, me dejo llevar y yo que soy de tener muchos orgasmos no aguanto y acabo.

Me sigue chupando y el otro me pone almohadones bajo la cabeza y acerca su miembro a mi boca, hace años que el único pene que tengo es el de Diego así que sumada a mi excitación está la curiosidad así que voy despacio lamiendo y reconociendo este nuevo, no es ni más grande ni más chico, es otro. Con mi chupada se pone y veo en su cara la calentura y lo que le cuesta aguantar, busca en su ropa y saca una caja de preservativos, me pasa un sobre como avisándome que me va a coger, miro hacia la escalera y Diego sigue ahí con la misma actitud, de reojo veo que Marisa está cogiendo en el otro sofá. Con los dientes rompo el sobre y saco el forro, para molestar a Diego hago algo que aprendí con él, se lo pongo con la boca, el muchachito me mira sorprendido y se nota que esto lo pone a mil.

Baja recorriendo con su sexo todo mi cuerpo hasta mi pubis, el otro se corre a un costado, sin dejar de verme a los ojos abre mis labios con su pene y se moja con mi jugo, pasa todo el pene por mi rajita, quiero gritarle que me coja pero me aguanto y sólo lo suplico con la mirada, entra despacio mientras amasa mis caderas hamacándome y dando el ritmo. El otro me entrega su pene para que se lo chupe.

Si están esperando que les cuente una película porno les aclaro que no, estábamos los tres demasiado calientes y el que me cogía aceleraba su ritmo, yo ya les dije que soy multiorgásmica y el otro también estaba apurado por cogerme. Acabé con un jadeo que no dejó lugar a dudas lo que hizo apurar a uno y el otro se empezó a poner un forro. el que me cogía se vino sobre mi a besarme y cuando sentí que se apretó bien al fondo de mi vagina y que se hinchaba el preservativo volví a tener un orgasmo.

No tardó en salir para que el otro ocupe su lugar, cambió mi posición levantando mis piernas sobre los hombros y en lugar de entrar despacio como el anterior se clavó todo de una vez y arremetió con fuerza, este cambio me encantó, más caliente no podía estar.

El que había acabado se sacó el forro sobre mis tetas y me untó con su semen todo el pecho, se lo limpié como pude con las manos y me lo llevé a la boca, esto hizo calentar mucho al que me cogía y se lanzó a toda velocidad haciendo rebotar sus testículos contra mi culo. No acabó dentro mío, salió se sacó el forro y se derramó en mi panza apretando el pene con las dos manos contra mi. Sin dejar de chupar al otro me desparramé todo el semen por la panza y él me trajo su pene para que lo chupe también, así que fui alternando de uno al otro.

El que primero acabo se colocó en un “69” pero algo al costado dejando lugar para que los chupe a los dos y me chupó a mi también, no sólo mi conchita, se centró con mucha dedicación a mi culo. Después de haber metido bien su lengua pasó a meter los dedos, yo lo veía venir y en lugar de pararlo me calenté más. Chupaba, gemía y me retorcía moviendo las caderas como si ya estuviese cogiendo.

Se separó y bien delante de mi vista se colocó otro preservativo, me hizo señas de que gire, no me moví

 – Date vuelta

– Despacio ¿Sí?

Me muestra el sobre de lubricante que traen los forros con una sonrisa, dejo el pene que tenía en la boca y giro levantando mi cola con la cara apoyada en la cama. El frío del lubricante me hace estremecer, lo esparce con el pene por mi culo y se apoya, miro a la escalera por sobre mi hombro otra vez, no hay dudas, tiene esa sonrisa en los labios. Bajo más la cabeza y llevo mi cola hacia atrás metiendo el pene en mi culo, se toma de mis caderas y termina de entrar. Sale totalmente y me acaricia toda la cola, aprieta mis cachetes y vuelve a entrar. Ya había terminado así que estaba más relajado, se tomaba su tiempo disfrutando de mi culito apretado, me encanta el sexo anal, lo hago siempre y se como darle placer al otro pero me cuesta mucho tener orgasmos anales y a pesar de eso me entrego entera y lo gozo un montón. El otro ya se había repuesto y se coloca un forro y se turnan en coger mi culito, cuando siento que los dos están por acabar me doy vuelta y los atraigo a mis tetas sacando los forros los masturbo hasta que eyaculan en mis tetitas que adoran que las festejen. Después de que los exprimí hasta no dejar nada y los refregué bien en mi pecho se tumbaron a mi lado y quedamos un momento quietos los tres. En la cama de al lado también estaban tranquilos.

Cuando casi nos dormíamos Diego golpea sus manos

 -¡Bueno gente, basta de festejos! Ustedes se van en un rato así que supongo que querrán darse una ducha y cambiarse. Nos vemos la próxima.

Seguía golpeando las manos apurando a los chicos que sorprendidos se pusieron la ropa y salieron casi corriendo.

Marisa y yo nos levantamos y casi juntas quisimos decir algo pero

 – Shhh, no digan nada, calladitas las dos vayan a la ducha…

Nos tomó a las dos de la cintura y nos llevó al baño, abrió la ducha y nos metió bajo el agua a las dos juntas y salió. No se si por la sorpresa o por la casi orden de Diego de no hablar nos enjabonamos en silencio y cuando nos estábamos enjuagando él entró desnudo y se metió también en la ducha y nos acaricia a las dos dándonos el jabón para que lo bañemos.

Ya bañado me da un pico y atrayendo a Marisa de la cintura la besa en la boca, ella le responde y se cuelga de su cuello, veo las lenguas de los dos enredadas y los labios mordiéndose. La deja y hace lo mismo conmigo, los besos de Diego me pueden, no se por que pasó lo que pasó antes pero igual me entrego…

Ya en la cama entre las dos le hacemos una mamada de película, me sorprende al darme un forro pero se lo pongo. No pensé que la fuese a coger pero se sube sobre Marisa que abre las piernas y lo recibe encantada. Lo veo moverse y se que lo hace muy bien, se lo que hace sentir, me excita ver sus caderas yendo y viniendo, arriba y abajo, veo su cara y la cara de placer de Marisa, el orgasmo de ella es notable…

Antes de salir de Marisa me toma del cuello y me besa en la boca, no puedo contenerme

 – Cogeme…

Me acuesta de costado como sabe que me gusta, montado en una de mis piernas me penetra. Mi sensación es como la de volver a casa después de estar lejos unos días, a pesar de todo lo que había tenido recién eso era lo que necesitaba, mi libido subió al máximo.

Mientras me penetraba, sin forro, haciéndome sentir todo ese pene que me conocía todos los rincones de placer, acariciaba el agujerito de mi culo levantando más la temperatura. Marisa estaba pegada a él y para completar lo excitante del cuadro Diego le toma la mano y la hace reemplazar sus dedos en mi culo, ella me acaricia con timidez pero Diego la empuja a que meta los dedos dentro de mi culo y levanta mi pierna sobre su hombro. Entre los dos besan mis dedos del pie hasta encontrase las bocas y darse un chupón de lengua, labios y dientes… Diego se clava en el fondo de mi vagina y siento su semen con una fuerza que no conocía…

El grito con que llegó mi orgasmo se debe haber escuchado a varias cuadras…

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5 respuestas a Diego se pone los cuernos

  1. Pingback: Diego se pone los cuernos | Charlas Calientes

  2. Getzemaní González Castro dijo:

    Me gustó aunque pertenece a una cultura que no es la mía, me imagino a chicos regetoneros, algo así. Hay partes que me gustan mucho y partes que simplemente me dejan indiferente.

  3. Ava Maof dijo:

    Ufff, cargadito! 😛

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