El marido de Lucía es cornudo porque quiere…


Imagen WEB

Aquí “Lucía empieza a vivir”: http://wp.me/p3X4QI-31

Aquí “La sorpresa de Lucía”: http://wp.me/p3X4QI-38

El viernes, día después del segundo encuentro con Pedro, Lucía no quiere arriesgarse; no confía en él pero tampoco en ella misma. El solo recuerdo la enciende y no confía en poder controlarse si se cruza a solas con Pedro. Con la escusa de elegir el mobiliario del quincho y el baño se va temprano con Sabino. Se queda en el centro haciendo alguna consulta sobre sus estudios, algún día piensa terminar su carrera de profesora de Educación Física. Así se entretiene hasta la hora en que Pedro y su gente dejan de trabajar, vuelve en taxi y se baja una cuadra antes, entra sin hacer ruido ni prender luces, no quiere que sepan que llegó.

Así esquivando los momentos en que puede quedar sola llega al miércoles. Ese día Sabino hace algo que la descoloca… Parece que él estuviera buscando que le ponga los cuernos…

Están desayunando en la terraza del jardín y los obreros ya están trabajando

– Juana, le tengo que pedir un favor

– Sí Don Sabino, diga

– Yo viajo esta tarde al interior y vuelvo el viernes, posiblemente en el último vuelo ¿Podrá venir mañana y pasado?

– Ay Don, me tendría que haber avisado la semana pasada y yo no venía lunes y martes… La otra casa donde voy me necesitan, es un matrimonio grande, no pueden solos…

– Bueno, no se preocupe, el sábado le ayudo yo a Lucía a limpiar un poco. Yo también me acabo de enterar cuando abrí el correo

– ¿No podés posponer para el lunes?

– Era para dentro de quince días pero el gerente para América del Sur llegó anoche, la mujer espera un bebe y le hacen cesárea la semana que viene

– No me gusta estar sola

Por más que estaban lejos de la obra y no hablaban fuerte, Lucía estaba segura que los habían oído. No tenía escapatoria, dos noches y dos días sola y Pedro dando vueltas por ahí y sabiendo…

Esa tarde Sabino volvió temprano para preparar una valija y dejar el auto, lo pasaba a buscar el chófer de la empresa. Se fue cuando Pedro y los suyos ya se habían ido.

La mañana siguiente Lucía se levantó temprano a hacer ejercicios y le dedicó mucho más esfuerzo que el habitual. Hacía calor y el pantaloncito y la musculosa de algodón estaban pegados a su piel por la transpiración pero ella quería apagar la excitación con agotamiento físico; habiendo repetido su rutina dos veces salió con la soga a la terraza y se puso a saltar como si la vida le fuera en eso.

Estaba tan concentrada que no vio a uno de los hombres que se acercó y en lugar de hacerse notar se quedó contemplando el culo de Lucía que se bamboleaba al ritmo de sus saltos y las tetas en el reflejo de la ventana, con la camiseta pegada no dejaban mucho para imaginar. Al final, ya nervioso la llama

– Señora…

– Huy… Perdón… ¿Qué necesita?

– Tenemos que hacer los desagües del baño y no sabemos la ubicación de los artefactos.

– Pero si se lo dijimos a su jefe con mi marido…

– Pero Pedro no está, fue al corralón por materiales y no lo marcó.

Lucía siente la mirada del tipo en sus pechos, se cuelga la toalla del cuello tratando de cubrirlos pero es muy corta. Con gesto de mal humor arranca para la obra.

La mirada le quema en su culo, se sabe muy desprotegida con la ropa tan pegada al cuerpo y esto la pone nerviosa y transpira más aun. Saluda al otro hombre y se pone a explicar dónde van las cosas, ninguno de los dos le presta atención, están obnubilados con su cuerpo; si está buena siempre así, con la ropa pegada y los músculos en tensión por el ejercicio recién hecho, los enloquece. Al más joven se le nota la excitación en sus bermudas.

A pesar de que ella misma replantea en el piso el lugar de los artefactos ellos siguen haciendo preguntas, lo que quieren es que no se vaya para seguir admirándola.

– Buenos días ¿Pasó algo?

– Eh… No… Hola Pedro, no , no pasa nada, le pedimos a la Señora que nos marque la ubicación del baño

– ¿Y por qué no me esperaron a mi? Perdoná Lucía, me olvidé de marcar los desagües

– Está bien, hasta luego entonces

– Hasta luego Señora

-Hasta luego Doña

– Esperá un minuto

Lucía ya había salido de la obra cuando escucha el pedido de Pedro pero sigue caminando, este la alcanza a mitad de camino, lleva unos papeles y le dice que son las facturas y remitos de los materiales, ella los agarra sin contestar y entra a la casa y va a cerrar dejando a Pedro fuera

– Hay algunos pagos y otros no, ahora te muestro

– ¿Ahora?

Lucía no quiere que entre, está enojada por la forma en que la llamó por su nombre de pila delante de los otros, tiene miedo; sabe que está desnuda para los ojos de esos tres y lo peor… Duda que pueda resistir un avance de Pedro. En el fondo sabe que lo desea, al verlo abre la boca como un a tonta, se ruboriza, ella que siempre fue rápida para contestar se queda muda o peor, tartamudea como una adolescente.

Ese instante de duda le da a Pedro la oportunidad de entrar, se adelanta a Lucía y girando la aprieta contra el ventanal, una mano la toma de la nuca y la otra va directo a una teta. Casi roza la boca de Lucía con la suya pero no la besa, sigue hasta la oreja

– Estás cada vez más puta, tenías que ir a mostrarte, no podías esperar a que regrese

– ¡Idiota! Me vino a buscar

– Y vos aprovechaste, fuiste así casi desnuda a ver si te cogían, dos son mejor que uno para la Señora

– ¡Está loco!

– Si ya estaba el dibujo en el suelo ¿Qué más te quedaste hablando?

– ¿Estabas ahí escuchando? ¿Me espias?

– No, es divertido ver como te gusta calentar a los tipos, sentí como me pusiste a mi

Le lleva una mano sobre su miembro que está como piedra, Lucía en un primer impulso lo amasa y después saca la mano y le recrimina que están frente a los otros que seguro están mirando. Pedro en lugar de aflojar la retiene con más fuerza contra el vidrio y de un tirón le saca la camiseta.

Lucía intenta protestar pero los labios en sus pezones la paralizan, ese era el miedo que tenía, como nunca se había excitado de esa manera, no sabía como controlar esa sensación tan fuerte. Así la queja se transforma en gemido y en lugar de empujar a Pedro le rodea la cabeza con las manos apretándolo contra su pecho.

Pedro baja lamiendo el vientre, sigue sobre el pantalón, ya mordiendo y acariciando las nalgas, dando es movimiento de vaivén que excita a Lucía. Intenta bajar el pantalón pero ella se lo impide y entonces con un movimiento rápido y firme la gira y queda mirando hacia fuera con las tetas aplastadas contra el vidrio, por el factor sorpresa le baja parte del pantalón que queda en su lugar al frente pero libera todo el culo de Lucía y ahí, en ese culo perfecto se pierde la cara de Pedro.

Lucía no puede creer lo que le está pasando, la única manera con que pudo mantener los pantalones más o menos en su sitio fue abriendo las piernas, así que a Pedro no le dio ningún trabajo llegar a su sexo y a su ano con la lengua. Eso no es lo peor… está con las tetas al aire, aplastadas contra el vidrio, paralizada por las manos de Pedro que la sostienen de las nalgas y los otros dos tipos no están en la obra… Están ahí… En la terraza, a unos pocos pasos del vidrio… Se tocan sus miembros que están a punto de reventar sus ropas…

Lucía sabe que unos meses atrás, no, unos meses no, semanas atrás, se hubiese puesto a gritar como loca de furia, miedo, indignación y vaya a saber cuantos motivos más. En cambio ahora… Estar así entregada, con esa lengua recorriendo sus zonas más sensibles, y la cara de esos hombres que desparraman deseo, excitación, lujuria… Está descontrolada… Se siente incapaz de resistir hasta la peor propuesta, es más, de solo barajar las posibilidades, la excitación se refuerza.

No hace falta esperar mucho, como ven que ella no se resiste se arriman al vidrio y lo manosean a la altura del pecho de Lucía, el mayor intenta besar el lugar de la boca pero ella lo esquiva, no puede evitar que laman dónde están los pezones.

Pedro se levanta rozando todo su cuerpo contra el de ella, le levanta las manos por sobre la cabeza, con el cuerpo así estirado está más sexy aún… Los tipos apoyan sus bultos en el vidrio… El más joven se atreve y saca su miembro y lo refriega contra la figura de Lucía

– ¡Qué puta sos, mirá cómo los tenés!

– Sos vos… Yo no hago nada

– Pobres… Vamos a darles algo más

– ¡No por favor!

– Dejemos sólo la tanga

– ¡No!

Lucía baja rápido las manos pero no llega a evitar que el pantalón termine en sus tobillos.La tanga de encaje blanco está tan mojada por la transpiración y el flujo de Lucía que ha quedado transparente como la ventana en que se apoya. Pedro ya está otra vez parado contra el cuerpo de Lucía, le besa el cuello, las orejas, ella gira la cabeza buscando que las bocas se encuentren, a sus lenguas se suman las de los otros dos a través del vidrio

– Mirá que lindos… No te los presenté… El más jovato es Pepe. El chico, chico pero de pito grande ¿viste lo que tiene?… Ese es Tito

Lucía no quiere mirar, está muy excitada y no quiere echar más leña al fuego, llegó a un punto en que cualquier roce, palabra, olor o visión la enciende más; casi no aguanta sin gritar la respiración de Pedro en su cuello.

Le pide a Pedro que paren, ya le dieron un buen espectáculo a los hombres, ni la oye, si jugando con la lengua por las orejas, el cuello y a nuca de Lucía. Afuera, Tito y Pepe se masturban contra el vidrio sin ningún reparo.

Pedro va por más, saca su miembro y lo pasa entre las piernas de Lucía, con la erección y por la diferencia de altura hace presión contra el sexo de ella y al fregarlo se asoma contra el frente de la tanga, al ver esto Pepe y Tito se ponen a mil… Y con el roce Lucía también…

Pedro pasa un brazo por la barriga de Lucía, la levanta, gira y la lleva hasta la mesa poniéndola boca abajo con las piernas colgando. Corre la tanga y sin más se clava en Lucía que grita, más por la sorpresa que por nada y enseguida que él se empieza a mover en su interior los jadeos de ella la muestran al borde del clímax

– Sí, más… ¡Más… !

– ¿Ya no te importa que nos vean putita?

– No, seguí… Así… ¡Así!

Con las manos apoyadas en la mesa Lucía se levanta arqueando la espalda. No necesita decir que ha llegado al orgasmo…

En la mesa está la toalla que llevaba Lucía, con ella Pedro le venda los ojos

– ¿Qué hacés? ¿Para qué me tapás?

– Es mejor que sientas y no veas

– ¿Por qué? ¿Qué ideas tenés?

– …

– Me vas a entregar… No te basta con hacerme tu puta… Querés que sea la puta de todos… Sacame esto, si me das hacete cargo, no me engañes

Lucía se saca la toalla y la tira, Pedro la sigue cogiendo, ella mira hacia la puerta y ve que Pepe y Tito se acercan. Sabe que por mucho que quiera defenderse no puede y aunque le parece una locura siente que no quiere defenderse…

Un dedo de Pedro en su culo la trae a la realidad, aunque su cabeza se fue por un momento su cuerpo siguió en la escalada de excitación y se sintió de nuevo en una nube de placer. En un espejo se vio reflejada junto con Pedro, los dos con esa mirada de deseo y placer… Apoyada en esa imagen se empezó a mover al mismo ritmo que Pedro; esto no sólo excitó más a ambos sino que también favoreció la entrada de los dedos en su culo y eso cada vez le gustaba más…

Pedro ve que Lucía mira con gusto el reflejo de ellos en el espejo y buscando los ojos le sonríe con lujuria, sabe que tiene el control y ese es su mayor placer… La desafía a mantener la mirada mientras saca los dedos y apunta con la cabeza de su pene al ano de Lucía, todavía no lo apoyó pero ella sabe lo que sigue…

Algo evoluciona rápido en su forma de actuar frente al sexo, la mirada de él supone dominación pero Lucía no quiere someterse, quiere participar, ya bastante se ha sometido a la voluntad de Sabino y eso le sirvió para perder el placer en el inicio de su vida sexual.

Ayer sintió que Sabino la entregaba a las manos de Pedro y hoy que Pedro la quiere compartir con sus amigos… Lucía ahora quiere otra cosa… La van a coger sí, pero no porque ella se deja si no porque ella quiere… La mirada de Lucía en el espejo cambia, ahora está sedienta, ávida de placer

– ¿Qué esperás, o se lo pido a ellos?

– Serías capaz ¿No?

– Arriesgate

– Creo que no…

Pedro sintió el cambio y tratando de mantener el control embiste con fuerza, Lucía sabe es su culpa y oculta el dolor inicial, está tan mojada y dilatada que es un dolor pasajero por la violencia con que entró pero con el movimiento no va a durar y no piensa quejarse, en lugar de gritar se relaja y contornea las caderas, busca con la vista a Pepe y a Tito.

Con la mirada y con lo que ellos escucharon que desafío a Pedro alcanza para que se acerquen sin necesidad de llamarlos o hacer alguna señal. En cuanto los tiene a su alcance Lucía les acaricia sus penes, quiere chuparlos pero así en la mesa no puede

– La mesa me lastima… no puedo moverme, vamos a otro lado…

– Así te llevo

Pedro la levanta de la cintura sin salir de dentro de ella, quiere demostrar que es él que la domina

– Huy… No está mal pero queda un poco egoísta, mejor bajame y voy con los tres…

Pedro con esa frase entendió que había perdido el control y que lo mejor que podía hacer era esmerarse y darle el mejor placer para seguir por sobre Tito y Pepe. Lucía se había despertado demasiado rápido y no le dio a él tiempo a reaccionar.

En cuanto Lucía se soltó de Pedro, se para en medio de los tres acariciándolos a todos por igual. Pepe y Tito no pierden el tiempo y tocan todo lo que no habían podido hasta ahora. Enseguida le sacan la tanga para ver de cerca y en detalle esa conchita que adivinaron a través de la transparencia del encaje, la tocan y Pepe se agacha y la besa tratando de atrapar el clítoris entre los labios. Tito le busca la boca y se la invade con la lengua. Ella intenta avanzar pero con Pepe entre las piernas lamiendo su conchita es difícil así que lo agarra de la cabeza

– Vení, vamos al sofá y me comés toda, vengan

Así llega al sofá y mientras Pepe se pierde entre sus piernas Lucía tira de Tito y lo coloca a un costado para empezar con besos juguetones a darle una mamada bien profunda, en el otro lado está Pedro, ella lo masturba despacio pero les brinda mucha más atención a Pepe y a Tito, quiere hacerlo sufrir un poco.

Cuando nota que Tito no aguanta más lo mira con lujuria

– ¿Vos no me vas a chupar la concha?

– Sí, pero no puedo más, tengo que acabar

Tito se aprieta el pene con las dos manos temblando de excitación, Lucía mira de reojo a Pedro, sabe que lo que está por hacer no le va gusta y lo disfruta de antemano. Toma el miembro de Tito y lo mete lo más profundo que puede en su boca. Él se aferra de la cabeza de Lucía y en no más de tres sacudidas se descarga en el fondo de su garganta, ella traga todo. Tito vuelve a respirar y se arrodilla para cumplir el pedido de Lucía.

Lucía sin decir nada se lleva el pene de Pedro a la boca, sabe que está muy excitado, lo chupa y lo masturba rápido, muy rápido. Siente como se hincha y que él intenta retirarse pero pasa un brazo por detrás y se aprieta con fuerza, lo mira a los ojos, está enojado pero no puede contenerse, se afloja y eyacula.

No necesita decir nada, Pepe ya está a su lado ocupando el lugar que dejó Tito, así como hizo con los otros dos, en uno minutos lo hace acabar.

– Ya estarán conformes, ahora a trabajar

– Señora yo te quiero coger

– Yo lo mismo

– Tiene razón la señora, mejor vamos a trabajar, son las nueve y no hemos hecho nada.

– Claro vos la cogiste, nosotros miramos nomás

– Pero, ahora miren como están, que es lo que van a hacer

– Chupamela vas a ver que enseguida se despierta

Mientras dice ésto Tito ya le está poniendo el pene su en la boca y Pepe refriega el suyo en el pezón de Lucía. El que se queda al margen es Pedro , con cara de pocos amigos.

A Lucía le causa gracia como se esfuerzan  para convencerla pero acepta más que nada porque es una forma de vengarse de Pedro, por otro lado sigue muy excitada y como tampoco quiere que Pedro se vaya se pasa un dedo por el clítoris y le hace señas de que se lo chupe. Esto le da a Pedro una esperanza de recuperar su lugar, así que se acomoda para hacer el mejor cunilunguis de su vida.

Mientras Pepe y Tito se alternan en la boca de Lucía, Pedro con su lengua y sus dedos le va poniendo al tope de excitación la conchita y el culo. En cuanto ella ve que Tito recupera la erección se levanta y con los penes de Tito y Pepe en cada mano los arrastra al dormitorio. Ahora Pedro está convencido… Despertó la puta que hay en Lucía y ya nunca más la va a controlar, si quiere gozarla mejor seguir el juego de ella, que por otro lado no pinta nada mal.

Lucía empuja a Tito en la cama y se monta en él, Pedro y Pepe le mantienen la boca bien ocupada y Pedro además le acaricia el anillo del culito, Lucía se sacude adelante y atrás y acaba.

Se baja de Tito y Pedro quiere ser el siguiente pero Lucia, que no puede hablar todavía por su agitación le ha señas a Pepe que sin perder el tiempo la pone como perrito y entra de una vez tomándola de las caderas para hamacar con fuerza a esa hembra que está fuera de control. Lucía se apoya sobre sus hombros dejando el culo en pompa y se abre las nalgas, se pasa un dedo por el agujero y aprieta para que entre. Como Pepe tiene una vista privilegiada de esto, saca la mano de Lucía y trata de meter su pulgar, ella se queja, el dedo de Pepe es muy grueso y está seco. Pedro se da cuenta y se acuerda de dónde está el lubricante y rocía una buena cantidad en el culo de Lucía.

Con la doble estimulación Lucía no tarda en llegar a otro orgasmo, se libera de Pepe y gira quedando boca arriba, enseguida hay seis manos recorriendo su cuerpo pero se concentran más en su culo… Al rato los tres van entrando sus dedo por ese agujero que quieren usar lo antes posible.

Lucía los deja hacer porque quiere tener el ano bien dilatado y lubricado para gozar sin dolor, hoy no piensa privarse de ningún placer, mientras ellos meten los dedos en su culo ella se soba las tetas con una mano y acaricia el clítoris con la otra.

Cuando siente que su culo está listo, levanta las piernas y con ellas atrapa a Tito dejando después las piernas en los hombros del muchacho y manejando ella el pene lo lleva a la puerta de su culo

– ¿Lo querés?

– …

– Yo se que sí… Pero despacio… Nos tiene que gustar a los dos…

– Bueno…

– Así… Yo te guío… Empujá un poquito… Sí… Ah… No te apures que hay tiempo…

– Mmm…

Pedro y Pepe miran asombrados, ella lo hace entrar y salir de a poco, sale y cada vez va más adentro, Tito intenta clavarse de una vez pero Lucía lo contiene con las dos manos y así lo hace llegar al fondo con suavidad y ahora después de unos pocos movimientos de cadera lo deja hacer a él que acelera los movimientos y tomando a Lucía de los muslos la sacude a su ritmo. Ella le pide que aguante, que no acabe hasta que se lo diga. En unos minutos, lo saca de su culo y lo clava en su concha

– ¡Ah!… ¡Acabá! ¡Acabá! ¡Ah!

Tito se desparrama sobre Lucía y trata de recuperar el aire pero Pepe lo palmea en la espalda y le hace señas que se corra, ahora es su turno.

Pone a Lucía otra vez en cuatro patas y con otro chorro de lubricante se apoya y entra de una vez, ella levanta más la cola y se dispone a gozar… En eso ve que Pedro está muy cerca y que tiene su pene que parece explotar. Se mueve un poco hasta alcanzarlo y lo mete en su boca, lo chupa primero despacio, largo, lamiendo… Cuando nota que Pepe no tiene para mucho más en su culo, hace trabaja su boca al máximo, con la mano sacude ese pene contra la lengua y lo lleva al fondo de la garganta, lo siente hincharse, latir y lo hace reventar en su boca al tiempo que Pepe acaba en su culo. Al ver cumplido su objetivo acaba junto con ellos…

La obra se demoró algo… Claro, cada oportunidad que tenían de estar solos la usaron para coger… Pedro no le reclamó nada a Lucía ni ella siguió jugando con él… Gozaron los cuatro todo lo que pudieron…

Tomando un café

– Yo siempre supe que eras una mina caliente… Que el problema es que Sabino no sirve…

– No es que no sirva… Tiene otros intereses. En el resto es un excelente marido

– Sobre todo ahora que sigue ascendiendo en la empresa…

– No seas mala, no me quedo por interés, él es muy bueno conmigo.

– Aceptado…Pero… La obra se terminó ¿Que vas a hacer ahora?

– No se…

– ¿Vas a volver a ser la santurrona frígida de antes?

– Y… Va ser difícil…

Anuncios
Esta entrada fue publicada en erotismo, Relato XXX y etiquetada , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a El marido de Lucía es cornudo porque quiere…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s