Engaño otoñal


Erebo sin límites

Primera parte: Lluvia y llanto

 

Ayer tuve una pelea con Mario, mi marido. Trabajo en un gimnasio, doy clases de aerobic por la mañana y de modeladora por la tarde. La pelea fue porque me quiero comprar un auto, aclaro que con mi plata, gano bastante bien y no gasto en pavadas. Según él para lo que quiero el auto es para salir a atorreantear con las “trolas del gimnasio”. Sus celos son enfermizos, si bien con mi actividad tengo trato con muchos hombres y estoy bastante apetecible, eso no quiere decir que sea una atorranta.

En fin, quedamos bastante para la mierda y él se fue a trabajar en su auto, él si tiene. Trabaja en un hospital, es encargado de enfermería en terapia intensiva y tiene dos guardias nocturnas a la semana de las que reniega porque tiene que bancarse a las/los estudiantes que hacen guardia todas…

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