Secretos de una chica seria II


Bueno, nuestra amiga Mesalina leyó la primera parte y está de acuerdo con que continúe. Se acuerdan que después de la fiestita debut en el taller prometió volver y contarnos, acá vamos.
Les dije que había vuelto al taller, pero no fue enseguida, tenía vergüenza, por otra parte quería dar los exámenes para adelantar otro año en el colegio, me aburría muchísimo. Pero a la otra semana volvi.
-Hola…- un poco insegura.
-Volviste, pensé que te habías arrepentido y no te iba a ver más- me dice el mecánico. Estaba metido abajo del capot de un auto y apenas me miró, creo que también estaba un poco raro de verme.
-Estaba estudiando, quiero terminar la secundaria para entrar a la universidad.
-Bueno, eso está bien, mejor que te quedes en casa estudiando y no correteando por ahí.
-No mi casa es un quilombo, quería pedirte si puedo venir a la tarde aquí, mientras no uses la compu me puede venir bien, no te molestaría para nada y si no tenés trabajo y querés que hagamos algo por mi está bien.-Me puse colorada hasta los huesos.
-Si en tu casa no te dicen nada, por mi está bien. Lo único que la compu a veces la necesito.
-Eso desde ya, es tuya y la usas para trabajar.
Así fue, empece a ir todas las tardes después de clase, realmente podía estudiar mucho más que en casa y siempre él encontraba un rato para “hacer algo”, o sea cojer.
Estaba todo bárbaro, hasta algunas veces se acoplaba algún cliente que caía de improviso o algún amigo que pasaba. Esas veces estaba muy bueno pero si estaba él solo la cosa era aburrida, casi desagradable.
En casa, en mi cuarto, en mis fantasías, siempre estaba con un extraño, a veces más de uno y así mi excitación y mis orgasmos eran fantásticos. Así que pensé, yo no soy una mina común, nada de amor, yo quiero sexo con amantes eventuales, con esa sensación de que querrá hacerme, será peligroso, no estará loco y… si son más de uno… no me lastimarán?
Todas esas preguntas daban mil vueltas en mi cabeza de adolescente novata pero no me iba a quedar con la intriga… así que allá salí a la caza de desconocidos.
Y como en todo en esta vida la suerte siempre anda por ahí… Volvía con mi bici del colegio y en una inmobiliaria veo un cartel “SE NECESITA CADETE, con moto o bicicleta”.
Me fui al Baño de la estación de servicio de la esquina, me saque el guardapolvo, la remera y a pesar de no levar corpiño me puse una camisa que tenía en la mochila. Me miré al espejo, arreglé un poco mi pelo, me maquillé algo y allá fui, llamé a la inmobiliaria que ya había cerrado pero adentro se veían dos empleados. Uno se acerca y me señala el cartel de cerrado, le hago señas enfáticamente de que no, que me interesaba el cartel por el trabajo.
Entonces abre y yo sin darle tiempo a hablar entro en el local, saco el cartel de la vidriera y le digo
-Quiero este trabajo!
Me mira sorprendido, mira al compañero y me dice
-Estábamos pensando en un muchacho, no? -Dice mirando al otro empleado.
Sí, no lo discutimos pero creo que si.
-Yo creo que en este tipo de negocio les vendría mejor una señorita, con buena presencia, estudiante avanzada de comercial, que sabe de trámites y de manejo de banco, la bici la tengo, la buena presencia salta a la vista, con voluntad de trabajo. Ni yo podía creer la soltura con estaba hablando. Tampoco hay que trasladar bultos demasiado pesados como para que sea imprescindible un hombre, esto son certificados, minutas y esas cosas y por otra parte veo que se quedan acá al mediodía y los podría ayudar con algún refrigerio.
Se abre una puerta que daba a alguna oficina o algo al fondo y sale una mujer de unos cuarenta, muy bien llevados, al pasar a mi lado me apoya una mano en el hombro y me dice:
-Si con todo ese discurso no los convences de que al menos te tomen una prueba, pasá mañana por acá que los despido a ellos y te tomo a vos. Chicos, hasta mañana, no sé si vengo temprano o a la tarde. Da media vuelta y se va.
La cara de los dos muchachos, con sus saquitos y sus corbatitas eran de caricatura.
-Bueno, donde manda capitán no manda marinero. Vamos con la prueba. Pasemos a la oficina.
En ese momento vi entre ellos la mirada de complicidad y lujuria que estaba esperando desde el principio.
Pasamos a la oficina interior, que nos alejaba de la mirada de algún curioso a través de la vidriera.
Escritorio no demasiado grande, mesita con PC, mesita con cafetera, sillón de dos cuepos, dos sillones de un cuerpo, mesita ratona, algunas sillas giratorias con rueditas y detrás del escritorio una de esas que se reclinan para los jefes.
Uno en la silla del jefe, el otro de pie a su lado, yo en una silla enfrente.
-Bueno hablar, habla, si estudia, escribir escribe y leer lee, no es fea, tiene bici, dice saber de trámites, eso lo veremos en la práctica. Ahora, como andamos en cuanto a la actitud ante la autoridad, yo la veo un poco rebelde, un cadete debe ser sumiso y obediente, bastante lidiamos con los empleados para tener que andar persiguiendo al cadete para que cumpla.
-La sumisión y la obediencia tienen algo que ver con como estás tratando de que salten los botones de mi camisa? Si es así no andemos con vueltas y dejemos las cosas en claro, ustedes que pretenden de mí y yo hasta donde puedo llegar.
-Ese es el punto, si aceptamos tener a alguien como vos entre nosotros, lo ideal sería que no haya límites.
-O sea que no corre eso de que “donde se come no se coje”.
-Nos vamos entendiendo.
Lentamente comencé a desabrochar los botones de la camisa, ellos se acercaron cada uno por un lado a medida se soltaban los botones, deslizaban la camisa hacia atrás dejando al la vista mis tetas con los pezones ya bien erguidos de excitación.
-Uds. no pierden el tiempo.
-En este negocio siempre hay que adelantarse a los hechos, si no te ganan la partida.
-Así que lo mejor es que empiece a desabrochar sus pantalones antes de que me lo pidan.
-Aprendés rápido.
Y así les solté los cintos y bajé los pantalones a cada uno con una mano, casi una experta, acaricie por sobre los boxer, y los hice sen tar en borde del escritorio, les saque zapatos y medias y empece a acariciar y a bajar sus calzones, ya estaban bien duros, una chupada a uno, al otro,cambio otra vez y suspiros y gemido.
-Nena que bien, eso metela toda, así, los huevos también, como te quiero cojer toda!
– A ver mostranos que más tenés.
Me aparto un poco, suelto el jean, giro dándoles la espalda me saco el jean agachándome exageradamente, los vuelvo a enfrentar, -esta la sacan ustedes,- metiendo un dedo en la tanga.
No tardaron nada, enseguida sus manos en la concha, ya empapada, en las tetas y más tímidamente en el culo.
-Supongo que además de tanta mano tendré algún besito.
Me sientan en el escritorio que por arte de magia se había vaciado y me chupan toda.
-Para cojer esto es muy duro, mejor me llevan al sofá no…
Antes determinar de sentarme ya tenía las piernas sobre los hombros de uno y ensartada con una en la concha y otra en la boca.
Fuimos cambiando, monté a uno de frente, me senté sobre el otro, me arrodillé y me recosté contra el respaldo, y así empezaron a jugar con mi culo, un dedito, roce con el glande, un poco de saliva mientras el otro la pone por adelante, un dedo adentro, dos, paren que duele.
En mi mochila tengo lubricante, ya aprendí algunas cosa con el mecánico, se los alcanzo y no hay más nada que decir, van por mi culo.
En un principio me iban contando los orgasmos y me cargaban, perdieron la cuenta, desconocidos y más de uno evidentemente me pueden, ya no tengo muchas dudas.
Se dedicaron a mi culo y yo a seguir gozando y tratando que no acaben, quería más.
Ninguno escuchó la puerta pero si las palabras:
-Estaba segura que iba a encontrar esto.- La dueña. -No paren, vine porque quería verlos. Es más, si veo que la cojen como corresponde, les subo el sueldo y vos haces lo tuyo tenés el empleo.
-Bueno nena, un aumento es un aumento, a mover ese culo.
-Si, ponelo todo adentro que quiero el puesto, y dame esa pija que la como toda.
Así seguimos un rato, cambiando seguido para que no acaben, yo si acabando y saltando como loca de uno a otro y en eso la mina dice:
-Por que no la cojen los dos a ver si se sacan un diez los tres?
Se acerca, hace acomodar a uno acostado en la mesa ratona, me leva mi de la mano para que lo monte, y ella misma me acaricia el culo al ponerme lubricante, siento la lujuria en su mano y en su mirada. Empezamos a movernos y entonces hace acercar al otro por detrás, me pregunta si ya lo hice antes.
-Con dos a la vez no, nunca, tengo miedo- contesto.
-Tranquila, yo te cuido, vas a ver como gozas más que nunca hasta ahora.
Ella me pone la otra pija en e culo, despacio, sin dejar que haga fuerza, igual hace un rato que lo tenía dilatado y muy lubricado pero igual controla que sea todo suavidad, cuando están bien dentro mío, les marca el ritmo, cuando uno entra, el otro sale, primero despacio, más rápido, más rápido, más, sin violencia pero con mucha intensidad, siento que voy a explotar y ellos también, nos hace controlar, apurate vos, vos aguantá, ahora, un, dos, tres, acaben!!
Como hizo no sé, pero acabamos los tres juntos, toda su leche, todos mis jugos, todos sus gritos, todos mis jadeos y un solo grito final, a coro, un final realmente a toda orquesta.
-Mañana los tres al ocho de la mañana, por hoy cierren y otra cosa, hoy fue una examen de ingreso, nada de esto nunca más en horario de trabajo.
-Estoy contratada?- Pregunté yo todavía con la respiración entre cortada.
-Sí, aprobaste con sobresaliente, ah, una cosa, cuantos años tenés? No queremos ir todos presos por corrupción.
-Cumplí dieciocho la semana pasada. Por otra parte con lo bien que la pasé no se me ocurriría hacer la denuncia.

Y así obtuve mi primer trabajo, estuve cuatro meses, pero eso… eso se los cuento otro día…

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