Nos vinieron a robar y …


Empezamos en la secundaria y ya hace quince años que nos juntamos al menos una vez al mes a jugar a la cartas. somos ‘El Gringo’, ‘El Ruso’, ‘Carlitos’ ‘El Gordo’ y yo, ‘El Flaco’. Desde que El Gringo tiene la quinta que vamos ahí, queda un poco apartada pero es tranquilo y podemos poner música fuerte y gritar sin joder a nadie.
La última vez nos pasó algo insólito, feo al comienzo aunque al final zafamos y tan mal no nos fue.
Los cinco estamos en buena posición y jugamos bastante fuerte a pesar de ser amigos, igual después de tantos años seguro que todos perdimos y ganamos lo mismo pero a lo que voy es que llevavamos bastante plata.
Bueno volviendo al cuento, hacía un rato que estábamos jugando cuando llaman a la puerta, esperábamos unas pizzas y unas empanadas. Fue El Gringo a abrir y Zas! un golpe y un grito:
– Entrá, rápido y pongan todos las manos sobre la cabeza.
Dos tipos encapuchados con campera de jean pistolas. Se los veía muy nerviosos y hasta algo insegurros.
El Gordo y yo, que hicimos muchos años artes marciales varias, nos miramos y ya nos entendimos, antes de saber que había pasado estaban en el suelo y sin armas. Los levantamos y pusimos contra la pared.
– Sorpresa, apoyen las manos y separen bien las piernas – y empezamos a palpar a ver si tenían más armas. El primero, que parecía el cabecilla llevaba una navaja – Ponelo en una silla y a atalo Gordo que yo reviso a éste.
Ahí la sorpresa fue mía – Pero miren un poco, éste no tiene más armas pero tiene tetas, – salí – me dice medio retorciéndose – huy! tiene tetas y no tiene huevos – digo metiendo la mano en la entrepierna. La siento en una silla, le saco la campera y levanto la camiseta negra y aparece un hermoso par de tetas, no llevaba corpiño, supongo que para parecer varón, se trata de zafar, pero con la camiseta en levantada hasta el cuello mucho no puede hacer, pego el tirón salen juntas la camiseta y la capucha, se suelta una melena morocha, casi negra, hasta cerca de cintura y una carita con unos ojos verdes que encandilan.
El tipo está atado a una silla sacudiéndose como loco y gritando que la deje en paz.
Me apoyo en el respaldo de la silla donde está ella y quedo de frente a pocos centímetros de su cara.
-Así que se meten en nuestra casa para robar y yo tengo que hacerles caso y dejarlos tranquilos.
-Le dije que eran muchos, que era un idiota si pensaba salir así como así. Que nos van a hacer?
-A mi los chorros no me gustan, yo les pegaría un tiro allá en la cantera y listo, dos menos – dice el Ruso guiñando un ojo que ellos no podían ver.
Sí, creo que es lo mejor, sin cana y sin nada – dice el Gringo, haciéndonos una seña que para nosotros significaba “que buena está la morocha”.
-Pero tal vez esta preciosura nos pueda convencer de dejarla viva – y le paso un dedo por la mejilla, el cuello y le rodeo un pezón que se para en el acto y ella respira agitada. Me clava los ojos y les aseguro que estaban llenos de deseo, no de miedo.
Le digo que se pare y se saque el pantalón. Se para y da un paso hasta el tipo, le saca la capucha y le pega un cachetazo que casi lo tira con silla y todo – Tarado, sos un tarado.
Se saca el pantalón y se lo tira a la cara, – así es como dijiste que me ibas a defender.
– Sabés que vas a cojer con los cinco si querés salir de acá caminando?
– Por lo que vi de ustedes en realidad no creo que vayan a matarme, a lo sumo llamaran a la yuta, pero quiero ver la cara de este infeliz cuando todos me estén cojiendo, a ver si sigue pensando hacerse rico sin trabajar.
-Y por ahí la idea es hacerse rufián y tenerte de puta.
-Si tal vez, pero lo último que va a ver de mi va a ser esta noche cojiendo con todos ustedes y mi dulce hermanito mirando, boludo.
A partir de eso diez manos la ayudaron con la tanga y las zapatillas y el franeleo fue subiendo de tono de a poquito, a pesar de que estaba realmente muy fuerte, ninguno de nosotros se tomó en serio lo de violarla, fue ella en realidad la que demostró que estaba totalmente caliente y que quería todo lo que pudiésemos darle.
Se arrodilló y comenzó a fregar nuestras vergas y abrir los pantalones de los cinco, en un abrir y cerrar de ojos nos mamaba a todos, incluso de a dos juntos, y lo hacía muy bien, con toda la boca, la lengua recorriendo desde la base hasta la punta de los glandes y las manos jugando con vergas y huevos.
El tipo, ahora enterados que era el hermano, saltaba con silla y todo y chillaba que la dejemos, que ella era inocente, todo había sido idea de el.
-Sí, todo fue idea tuya pero estuviste tres meses jodiéndome que tenía que ayudarte, ahora vas a mirar como la rajan toda a tu hermanita y vos sin hacer nada.
Ella misma nos ayudó a sacarnos la ropa, era todo colaboración y estaba realmente excitada, la vagina le chorreba y más la tocábamos más jadeos y gemidos abiertamente de placer. Nosotros los cinco al palo total.
-Primero vos, el de la idea, – me dice colgándose de mi cuello y tirándose en el sofá. La pongo patas al hombro y entro despacio, mirando esos ojos verdes que son todo lujuria. Es estrecha, apreta y suelta como una experta y goza hasta el más mínimo movimiento. A esta altura ya estoy convencido que lo está gozando más que nosotros.
No quiero acabar tan rápido. Me retiro y dejo el lugar a otro, no se a quien, la veo sólo a ella, nunca vi una mina excitada como ella, no por los gritos o los gemidos o jadeos, por los ojos y la sonrisa, eran la pura imagen del placer sexual. Sobre todo cuando miraba al hermano, que lloraba como un boludo.
Se puso en cuatro y todos la tomamos desde atrás, todos le dedeamos el culo, se lo mojamos y se fue dilatando lentamente.
Giró para enfrentar al hermano y le dice – sabés que? todos quieren mi culo y ni vos ni yo podemos impedir que me lo rompan, estabas orgulloso de tu hermanita, veinticinco años y ningún escándalo. Como vas a explicarle a tu cuñado que le llevás a la mujer toda rota.
Nos pidió que fuésemos suaves con su culo, era virgen de ahí, creo que nos portamos bien, al menos no hubo lamentos o lágrimas y no con todos pero tubo algún orgasmo anal.
La sorpresa fue cuando montada al revés sobre el Gordo, se recuesta en él y abriéndose los labios y dejando a la vista todo el interior empapado de su vagina pide que alguien la coja en una doble penetración, Carlitos fue el primero en darle el gusto y fuimos pasando uno tras otro, cambiando de posición y en un descontrol de lujuria total, acabadas de ella, de nosotros, mamadas y vuelta a empezar hasta quedar los seis sin aire. Ella tenía leche por todos lados y sonreía en medio de los cinco como si hubiera ganado una medalla olímpica y esperase recuperar aire para ir hasta el podio.
El hermano seguía llorisquiando y se había descompuesto y lanzado todo, un asco. Ella lo mira y dice: este se curó, no roba nunca más.
-Y vos? – le pregunto
-Y yo aprendí a cojer como nunca y descubrí lo mal que coje mi marido!!!

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