La infidelidad le salió cara…


Me llamo Ana, tengo 24,trabajo en una compañía de seguros, en la toma de denuncias, estoy casada pero la fidelidad no es mi fuerte, si algo me gusta y está a tiro no pierdo la oportunidad, además estoy bastante buena así que las ofertas están a la orden del día.
Bueno, hecha mi presentación paso a contarles que me pasó:
Hace unos días se presenta un hombre a hacer una denuncia, muy fuerte, más de treinta pero muy bien puestos, muy correcto pero mirando directo a los ojos como invitando a todo. No está asegurado en nuestra compañía así que mi obligación es atenderlo con la mayor deferencia pero que nos cueste lo menos posible, ordenes son ordenes y como la cosa es hacercela difícil tuvo que venir varias veces y siempre muy simpático y sobre todo muy sugerente. En fin, la hago corta, el día que consiguió el cheque fue a última hora y me dice
-Ya salís, te acompaño.
-Bueno, pero tengo el auto en la cochera. Segura que me iba a proponer salir.
-Si, yo también. Se me queda mirando con toda la lujuria.
Bajamos a la cochera y me acompaña hasta mi auto, que como soy empleada rasa está en el fondo. Cuando llegamos me toma de brazo y me hace girar poniéndome frente a él
-Tendría que invitarte a algún lado.
-No, yo hice mi trabajo. Le contesto sin apartarme.
-No, no para agradecerte nada, es que me muero por cogerte. Directo al grano… sin vueltas…
A lo único que atiné fue a abrir la boca y ahí nomás me la comió, no esperó a ver si lo aceptaba, me metió la lengua completa y la hizo girar por toda mi boca. Estoy de suerte pensé, hoy es martes y mi marido va al gimnasio y le enrosqué los brazos al cuello.
Me apretó contra el auto y empezó a sonar la alarma, con los nervios parecía que la paraba nunca, cuando al fin se calló yo estaba contra el auto de espaldas a él que me apoyó con todo, cuando sentí la verga en mi raya suspiré.
-Te voy a coger ahora. Me dice mordiéndome la oreja.
-Si, pero no hagamos más ruido que van a venir los de vigilancia.
Me empezó a lamer la nuca y bajó mordiendo toda mi espalda, hacía mucho calor y yo estaba con la chaqueta del uniforme, me la sacó y levantó la blusa y siguió lamiendo, al ver que no llevaba sostén me agarró la tetas mientras bajó con la lengua hasta la pollera, la levantó y de un tirón desapareció mi tanga y su lengua se incrustó en mi raya, desde el fin de la columna, haciéndome agachar llegó al clítoris. En un minuto me tenía al borde del orgasmo, no se si por lo bueno que está, por lo bien que lo hizo o por el hecho de estar en un lugar público que me llenó de adrenalina. Cuando me sintió suspirar y gemir agregó sus dedos a la lengua y ahí si no aguanté y acabé, creo que la vez que menos he tardado en mi vida, eso que nunca fui lerda.
Se paró, abrió el pantalón
-Tu turno
Me agaché, una pija, normal, ni grande ni chica, no del todo parada, esperando mi boca, no la hice esperar. Primero sin usar las manos, sólo los labios, de a poco… la lengua… toda dentro y la suelto con una chupada bien fuerte. La acaricio contra mi cara mientras lo miro a los ojos, otra vez… labios, lengua, adentro, chupo y la suelto. Esta vez gimió. Entonces si las manos, suave, arriba y abajo, adentro de mi boca, que rica es, la mojo completa y la sorbo hasta que salen los primeros juguitos, todos para mi, al sentirlos en mi boca siento como se moja también mi concha, me late igual que me late su pija en mis manos y mi boca…
-Cogeme! Le digo mientras me paro mirando hacia el auto con las manos apodas en la tapa del motor y mi culo bien levantado, las piernas abiertas y la concha totalmente mojada y palpitando.
Me tomó fuerte de las caderas y apuntó sin ayuda de las manos, la pija sola encontró el camino hasta mi concha, primero bien adentro, bombeo despacio, más rápido, más…un rato largo así… a veces la sacaba toda y volvía a entrar… despacio… y aceleraba. Yo conteniendo los gritos…
-Date vuelta. Me sienta en el capot y entra, esta vez fuerte, me levanta las piernas a sus hombros y tira de mi cadera, parece que creció, lo siento todo dentro mío como si hubiera ni un poco más de espacio. Me coge fuerte pero sin lastimar. No se cuantos orgasmos tuve, nunca los cuento, los gozo…
-Lo quiero atrás. Le digo. Se queda mirando. Sale de dentro mío y me pone otra vez de espaldas, entra en mi concha, sale y con la cabeza me moja el culo, una vez, dos, tres y cada vez aprieta más su pija contra mi culo hasta que empuja y entra, como me gusta coger por el culo, no puedo controlarme así que busco mi blusa y la muerdo.
-Te duele?
-No me encanta y no puedo evitar gritar, cogeme!
-Va!
-Sí, así, toda, acabá en mi, quiero sentirte.
Me sacudió con todo y cuando sentí su chorro acabé otra vez con un grito que por suerte estaba mordiendo la blusa.
No se si les dije que soy muy puerquita, así que me agaché para probar su semen, cuando quedé satisfecha me paré y para no ser menos me dio un beso limpiando mi boca.
Nos vestimos.
-Sos grandiosa.
-Vos tenés lo tuyo.
-Y ahora.
-Tengo tu número, soy casada, tal vez te llame o tal vez no.
-Bueno, entonces?
-Nada, me encantó pero… chau.
-Bien, chau…
Y aya se fue.

Continuará…

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