La hermana de mi amigo


Esto ocurrió en mi época de universidad. Mi amigo y su hermana alquilaban un departamento, ellos son del interior.
Un día para mediados de diciembre fui a buscar a Leo, mi amigo, llamo y me contesta Rocío, la hermana.
-Pasá, Leo no está, fue a la Capital con Arturo. Tenía que llevar unos documentos y lo invitó a un recital de no sé quien- me dijo Rocío mientras me hace pasar a la cocina.
– Me podría haber avisado, le dije ayer que hoy venía para acá.
Rocío estaba batiendo algo en la mesada mientras hablábamos. Hacía calor, llevaba un top y unos shorts que no podía dejar de mirar, a pesar de que siempre le tuve mucho respeto y que estaba de novio con el mismo tipo desde la secundaria.
En eso levanta el batidor sin apagarlo y salta merengue para todos lados, más que nada sobre nosotros.
-Uy… Qué boluda- dice y con una sonrisa criminal se pasa un dedo por el merengue del brazo y se lo chupa ya saben como. -Mirá tu camisa, se va manchar toda- y me pasa un dedo por el pecho de la camisa y se lo chupa.
-No importa, sale con agua- dije sin saber si comermela o salir corriendo.
-Dame que la enjuagamos, igual hace calor- y me empieza a desprender los botones.
No doy más, le paso un dedo por el hombro donde tiene merengue y lo chupo, lo vuelvo a pasar y me agarra la mano me chupa el dedo.
-Sabés que estamos haciendo- digo.
-Somos grandes no?
Hay no pensé más, sin pasar el dedo empece a chupar el merengue que tenía en el cuello y los hombros, tampoco iba a pasar por quedado y ya por otro lado me había excitado como loco y creo que Rocío también.
Se mojó el dedo con merengue de la fuente y se pinto el escote, lo seguí con la lengua, el ombligo, ahí fui yo, se dibujó los pezones sobre el top, entonces yo también saque más de la fuente y se los marqué mejor antes de tomarme un buen rato para limpiar todo el top de merengue y dejarlo empapado con mi saliva.
-Mejor lo ponemos en remojo junto con mi camisa- dije mientras se lo sacaba y lo tiraba a la pileta donde ella había tirado mi camisa.
-Si, pero vamos a mi cuarto, los del edificio de atrás tienen la mala costumbre de mirar por mi ventana.
Me lleva de la mano y se vuelve para agarrar la fuente con merengue
-Ya no alcanza para el postre, después bato otro.
Ni bien entramos en la pieza se untó todas las tetas y cuando me acerqué para comermela se pintó toda la boca. No era una oportunidad para dejar pasar, no se si les dije que es, ahora que pasaron uno cuantos años y algunos hijos, un minón infernal, se imaginan de cachorrita, estaba para caminar por las paredes con los bigotes.
Empecé a besar esa boca llena de merengue y a bajar por el cuello a las tetas, Rocío iba agregando merengue hacia abajo a medida que yo la iba lamiendo, todo esto en el calor de diciembre, imaginense como estaba mi termómetro personal, una calentura sin medida.
Cuando llegué a la cintura del short ya estábamos en la alfombra, pensé que íbamos a sacar el short pero no, lo salteó y se pintó los muslos, las pantorrillas, los pies. Ya la respiración de los dos parecían fuelles de fragua.
Me unté un dedo y pinté el centro del short, toda la curva de los labios y teniendo las piernas de Rocío levantadas seguí por toda la línea del culito hasta terminar sobre el final de la espalda. Allí Rocío giró y quedó boca abajo, yo pinté to el largo de su columna vertebral hasta la nuca y ahí comencé a lamer hacia abajo. Cuando llegué a la cintura los gemidos de Rocío ya me habían hecho endurecer todo lo que tengo. Terminé de lamer el short de atrás
y de adelante, deteniendome concienzudamente en no dejar nada sobre esa magnífica lomita que hacía el pantalón en sus labios y … Fuera el short! A pintar la piel de esa deliciosa conchita pero no con merengue sino con mi saliva y mi aliento.
Rocío entre gemido y gemido me sacó mis pantalones y ella si untó mi pija con el merengue que quedaba y lo lamió con una maestría que me dejó además de muy caliente, casi al borde de acabar, muy asombrado, uno no se imagina así a la hermana de su mejor amigo, hasta ese momento era casi también mi hermana.
Pero que bien me estaba chupando!
En todo ese revoleo la levanté y la puse en la cama y ya no se podía esperar más… -Como te cuidás?
-Tengo diú.
-Voy a entrar.
-Todo
Y entré todo. Yo arriba, patita al hombro, de costado, ella montando de frante, montando de revés, con tanta voltereta quedamos Rocío arrodillada en el piso y echada sobre la cama, yo detrás de ella disfrutando de todo el panorama de su hermoso culo y ya que estaba deslizando por el un dedito travieso que no tardó nada en entrar en el y quien dice uno dice dos.
-Me volvés loca pero hasta ahí nomás…- Me Dijo entre medio de un jadeo y uno gemidos maravillosos.
-Está bien, pero no me digas que no te gusta.
-Si, pero si lográs que nos escapemos la noche del 24 después del brindis, te lo pongo en el Arbolito de Navidad.
-Con esa promesa no aguanto más, acabo…
-Esperá, contá hasta tres…
Conté y acabamos juntos con un grito que si los vecinos no estaban mirando se habrán tirado contra el balcón pero la persiana estaba cerrada…
Lo que quedaba abierta era una promesa que me ponía al palo de solo imaginar….

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s