Cita a ciegas


Después de tres meses de chat, fotos y una video-conferencia nos juntamos a conocernos de verdad. Me gustaba un montón lo que había visto de él por internet así que fui “vestida para matar”. Medias negras, portaligas, tanga y corpiño de encaje, blusa de seda algo transparente, pollera ajustada y para disimular un saquito encima.
Nos encontramos y enseguida me pareció igual de encantador que por la web. Me dijo que vayamos a cenar y eligió un lugar bastante caro aunque no exclusivo.
Todo de maravilla, pidió un buen vino, nos turnamos en la mesa de ensaladas, de vuelta en mesa compartimos la que eligió cada uno, plato principal, postre, champan y una hermosa charla llena de promesas de noche inolvidable. Entre el vino, el champan y su encanto sabía que estaba perdida, sexo en la primera cita. Me había prometido que no a mi misma pero ya era evidente que no iba a cumplir.
-Por qué no seguimos en otro lado?- Me dice. Yo ya entendí en un hotel.
-Bueno- dije haciéndome la tímida. Si hasta creo que me puse colorada.
Llamó un par de veces al mozo y como no venía me dice impaciente
-Mejor voy a pagar a la caja- se levanta y pasa rozándome el hombro con toda intensión.
Quedo esperando con una mezcla de nervios y excitación, parezco una adolescente en su primera cita y tengo veinticinco, varios noviazgos y hasta un año de convivencia a los veintidós.
Tarda, ya queda poca gente, me doy vuelta y no lo veo, habrá ido al baño.
-Señorita, si no desea nada más le traigo la cuenta- el mozo, cortante.
-No, el señor que me acompaña fue a pagar a la caja.
Se va.
-El señor se retiró, acá le dejo la cuenta, tengo que entregar, ya estamos por cerrar- y deja la cuenta en una bandeja.
Me quedé dura como piedra, miro para todos lados y no lo veo, no entiendo nada y me estoy poniendo furiosa.
Abro la cartera, busco la… la billetera… donde… no tengo la billetera… los documentos… las tarjetas… ¡Hijo de puta! ¡Me robó!
-Pase a la oficina, tome asiento que ya viene el gerente.
-Pero le digo que me robó.
-Explíquele al gerente- y el encargado de la adición se va y me deja en la oficina.
Quise usar el celular para llamar a mi hermana para que traiga plata pero le faltaba el chip y cuando traté de explicarle al encargado puso cara de “a otro perro con ese hueso”.
Entró el gerente, me miró como los ganaderos miran a las vacas en un remate.
-Así que te robaron y no tenés para pagar la fiestita.
-No señor, es la primera vez que salíamos, en realidad no lo conozco mucho, me jodió.
-Aja, y entonces vos me querés joder a mí.
-No, si me deja, voy hasta casa y traigo plata y le pago.
-Tengo cara de boludo, me haces unas caritas, te dejo ir y no te veo más. Mejor llamo a la cana así no jodés a otro.
-No, como va a llamar a la policía, yo le quiero pagar.
-Sí, y con que me vas a pagar? Porque en la cartera no tenés nada que alcance para pagar la cuenta, se dieron todos los gustos.
-Pero…
-Aunque con ese cuerpo… Tal vez…
El hdp quiere que le pague con sexo. Me mira comiéndome, de arriba abajo.
-Mostrame un poco más… Hablemos claro, no tenés muchas opciones, o me pagás a mi con tu cuerpito o se lo agarran los polis en la seccional. Elegí.
No pregunten porque pero ya sea por la bronca, el vino, el champan o no se que pero me empecé a sacar el saco.
Escucho la voz del adicionista atrás mio que dice:
-Una buena decisión, acá somos menos y más limpitos.
Me ayuda con el saco y empieza a acariciarme los hombros y besarme el cuello, la nuca, baja las manos por mi espalda y me apreta la cola.
-Estás muy linda, creo que nos vamos a poner de acuerdo y pasar un buen momento.
-Mostrame que más tenés- dice el gerente.
Desabrocho la blusa y la dejo caer, bajo el cierre de la pollera, es ajustada así que no se cae sola, tengo que agacharme para bajarla y así me apoyo contra la entrepierna del que está detrás mio. Está excitado, duro, lo siento en mi cola. Dejo la pollera sobre la silla, me toma de la cintura y me hace girar, me da un beso en la boca, me busca con la lengua, cedo y abro los labios. Esta situación me excita, no se por que pero me excita.
Una mano me toma del brazo y me hace dar la vuelta, es el gerente, también me besa y yo a él. Siento que me suelta el corpiño, una lengua muy caliente y húmeda recorre toda mi columna, sigue hacia abajo, me corre la tanga a un costado y sigue lamiendo, estoy jadeando y besando. Mis brazos rodeando el cuello del gerente. Me hacen girar, al bajar los brazos cae el corpiño, una boca sobre mis pezones, las manos en mis hombros me llevan hacia abajo y quedo frente al pantalón del cajero, me acaricia los labios y me mete un dedo dentro de la boca, juega con mi boca haciendo que le chupe el dedo. Yo se lo que quiere, abro el pantalón y saco su pene, lo acaricio entre mis dedos, está rígido, saca el dedo de mi boca, cierro los ojos y se lo voy haciendo despacio, primero sólo los labios, después la lengua y al final lo pongo todo dentro de mi boca. Lo saca, yo sigo con los ojos cerrados, me acarician la cara, me lo ponen otra vez, no es el mismo, abro los ojos, el gerente, está desnudo, también lo tiene duro pero no es igual, es más grande, más vigoroso, late dentro de mi boca. Se recuesta en la alfombra llevándome con la mano en la nuca, quedo de rodillas, con su pene en la boca y toda mi cola levantada, expuesta. La lengua me recorre desde el bello del pubis hasta mi cola, se detiene en mi agujerito, gira todo alrededor mojándome toda y entra por mi vagina, entra por mi cola. Gimo pero no lo notan, tengo la boca llena con el pene del gerente.
Siento el pene del cajero, está entre los labios de mi vagina, está contra mi clítoris, va entrar en mi, está entrando, estoy acabando.
El pene del gerente sigue latiendo fuerte en mi boca, lo quiero dentro mio, ya, me suelto del cajero y monto sobre el gerente, tengo su pene en mis manos, lo refriego en mi clítoris, en mis labios, estoy empapada, lo mojo a él, lo meto dentro mio, late más fuerte, empujo más, lo siento golpear en el fondo de mi vagina, voy a acabar, grito.
Me acuestan boca arriba, me vuelven a tomar los dos, piernas en los hombros, de costado, otra vez como perrita, otra vez acostada, parada contra el escritorio, sigo acabando.
Me arrodillo, los masturbo sobre mi, acaban casi al mismo tiempo.
-Cuenta saldada, si volvés y no tenés plata, avisá primero.
Salgo sin decir palabra. Paro un taxi, a casa.
Subo a buscar plata, pago el taxi.
-Hola- mi hermana- Tengo buenas noticias.
-Sí, que pasó.
-Alguien encontró tu billetera, vio cuando se te cayó al subir a un taxi con un muchacho y como no te pudo alcanzar miró la dirección y la trajo.
Ahora si que me quedé de piedra, muda, que dice esta, está loca.
-No sabés, un tipo bárbaro, lindo, simpático, uy…
-Qué decís, vení- la arrastro a la compu y abro las fotos que tengo del tipo- no será este, no?
-Si de donde lo conocés, es divino…
-Es el que salió hoy conmigo, me robó y me dejó plantada y… no sabés por las que pasé, es un hdp…
-Me cojió…
-Qué!
-Que me cojió, me volví loca, me pareció un encanto y no me pude resistir, me dijo que no es de acá, que vino por un trabajo que no le salió y que se volvía a su pueblo, como estaba corto y trajo la billetera con toda la plata y los documentos, le dí la plata, Y me cojió! Que hdp!
-Le diste la plata? Somos dos boludas importantes nosotras eh….

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