Empezó como un mail

Hoy sentí el impulso de escribirte y siguiéndolo abrí mi correo y me dispuse a enviarte un mail.

Al teclear las primeras palabras me di cuenta que no podía poner esto en un correo, seguro que tu carácter te impediría borrarlo y no sería una buena idea que esto quede en tu casilla teniendo en cuenta lo poco seguras que son y con la frecuencia que encontramos correos privados publicados en toda la red y replicados en miles de celulares.

¿Cuál es la manera de hacerlo secreto? Muy fácil, que sea público, sin nombres, sólo vos y yo sabemos a quien está dirigido…

 

Mi intención es que sepas lo que siento, no, lo que vos me haces sentir cuando cogemos, no al hacer el amor, dejemos de lado todo nuestro acercamiento previo. Hoy quiero contarte lo que me pasa al estar dentro tuyo, lo que me dicen tus ojos, esa humedad en tu sexo, el sonido de tus jadeos, como me estremezco cuando te cierras sobre mí y se arquea mi espalda buscando un contacto mayor.

¿Cómo describirte la sensación de mis dedos cuando juegan con tus pezones en medio del frenesí del sexo? Esa dureza que al apoyar mi pecho contra el tuyo pareciera querer penetrarme como mi sexo entra en el tuyo. ¡Cómo me excitan!

Mientras escribo me parece ver como te mordés el labio tratando de no gritar y eso provoca latidos de mi pene que te hacen mover más tu cadera, ese movimiento que me pierde, me hace cerrar los ojos para no sucumbir antes de que estés lista para recibirme.

Pienso que no te gusta que no te mire porque se clavan las uñas en mi espalda, te miro y se dibuja esa sonrisa de satisfacción, tu mirada brilla y me tenso… No quiero que esto termine, me retiro y tu mirada me provoca, ahora el que tiembla soy yo. Vuelvo a entrar y dejo que lleves el ritmo de nuestro encuentro, sé que no tengo posibilidad de competir, nunca te lo dije, la que decide el final siempre sos vos…

Giramos y quedás sobre mí, te movés despacio, a veces más cerca otras erguida con esas tetas tan turgentes marcando el movimiento.

Se seca mi boca y mi corazón no puede acelerarse más, aprieto las sábanas entre mis manos porque de aferrarme a vos te lastimaría, seguís el ritmo de mi corazón con  las contracciones de tu vagina…

Tiro mi cabeza hacia atrás y te apretás toda contra mí… Estoy perdido…

 

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Una pausa

Por ser ésta una temporada muy complicada en mi trabajo estoy sin nada de tiempo para pasar por acá.

Pronto regresaré a leerlos.

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Los números de 2015

Tal vez pueda parecer mal publicar sobre los propios logros pero… Son mis logros y ¿Por qué no estar contento por ellos?

Un millón de gracias a los que visitándome hicieron estos números…

EN VERDAD SON DE USTEDES

 

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2015 de este blog.

Aquí hay un extracto:

La sala de conciertos de la Ópera de Sydney contiene 2.700 personas. Este blog ha sido visto cerca de 52.000 veces en 2015. Si fuera un concierto en el Sydney Opera House, se se necesitarían alrededor de 19 presentaciones con entradas agotadas para que todos lo vean.

Haz click para ver el reporte completo.

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Se enojó mi novia y miren… La versión de ella, final

Como no lo dejo editar a él me pidió que agregue los enlaces al comienzo de la historia, son estos:

La de Matías

https://erebo1984.wordpress.com/2013/09/26/se-enojo-mi-novia-y-miren-lo-que-hizo

La de Carolina

https://erebo1984.wordpress.com/2015/12/28/se-enojo-mi-novia-y-miren-la-version-de-ella

Bueno, ya con mi culito roto y el resto de mi experiencia con Roberto, les conté que el camionero se llama Roberto, creo que no, decidí ir aplicando mis nuevos conocimientos con Mati. Como no podía contarle sobre Roberto usé los videos porno. Nos juntábamos y los veíamos juntos y así lo fui animando y agregamos los orales y anales a nuestra relación pero complicaron la cosa en cuanto a los celos de Mati, se puso muy pesado. Yo temblaba por lo que me veía venir en cuanto nos mudásemos a la capital, para colmo a estudiar carreras diferentes.

Mientra tanto y para cumplir mi trato con Roberto me seguía encontrando con él, cuando se podía me mandaba un mensaje al celular y yo iba para el rancho muy obediente. Y muy caliente.

Quince días antes de pascua me llega un mensaje temprano

“Tengo libre hasta la noche, te espero”

Era demasiado temprano pero aprovechando que no estaba mi viejo le dije a mi vieja que estaba haciendo dieta, agarré unas frutas y me fui. Era el mediodía.

Entré apurada y me encuentro a Roberto con dos tipos.

-Hola

-Hola, mis amigos te quieren conocer. Ella es… ¿Pamela? Sí, ellos son… Pongámosle Juan y José.

-No entiendo ¿Por qué me quieren conocer?

-Fácil, yo tengo que hacerte puta ¿No? bueno, Juan y José están contratando tus servicios.

Me quedé dura. Era lo que yo le había pedido, que me hiciese puta. Podía negar todo, dar media vuelta y no verlo más… Pero el silencio que hicieron los tres me jugó en contra, me dio tiempo para ver la situación, verlos a los tipos, ver la lujuria en los ojos de los tres… Me calenté

-Está bien… Y ¿Cuánto valgo y cuánto me toca?

Lo pregunté mirando a los dos desconocidos. Miraron nerviosos a Roberto.

-Cien cada uno, todo incluido. Te toca la mitad.

-¿La mitad? No, las comisiones son del diez por ciento, como mucho podemos llegar a un veinticinco / setenta y cinco.

Me acerqué a él estirando la mano para que me pague. Me dio los ciento cincuenta. Yo fui y me senté en la cama. Los tipos, no los voy nombrar porque los nombres eran tan truchos como Pamela, se acercaron y enseguida se ocuparon de mis tetas, manoseo va manoseo viene me sacaron toda la ropa y me dieron sus pijas para chupar.

Mientras los chupaba se sacaron la ropa y sin mediar palabra se fueron turnando uno en mi concha otro en mi boca. A pesar de lo impersonal que era la situación estaba caliente y gozando mucho y los flacos se la bancaban, llevaban un rato y seguían.

En uno de los cambios de posición miro a Roberto, se estaba haciendo una paja terrible, eso me re calentó y quise mostrarle lo puta que podía ser así que me entregué a gozar con todo, enseguida tuve un orgasmo y esto animó un poco a mis “clientes” que empezaron a meter un poco más de manos y así me calenté más.

Tal como habían dicho, el pago era por todo así que me lubricaron el culo y no tardaron nada en turnarse ahí también. Ya se los veía muy agitados y a punto así que los apuré a que acaben. Uno no se hizo rogar y me llenó la boca. El otro quiso que lo monte así que me subí lo cabalgué con fuerza. En eso siento que me empujan la espalda para que me arrime al tipo de abajo

-Ahora me voy a cobrar el 25%

Era Roberto que se estaba acomodando para entrar en mi culo, quise levantarme para sacar al que me cogía la concha pero Roberto me apretó

-No, no… Vos seguí con él, no te preocupes de lo que pasa atrás.

Estaba con dos vergas adentro, yo jugaba siempre que me hacían la cola metiendo los dedos y siguiendo el movimiento desde la vagina pero… Esto no era lo mismo, dos tipos adentro mio…

Acostumbrada a la de Mati no me dolía, la sensación era otra, estaba toda llena. Como tomaban bien el ritmo me empecé a mover yo y marcar el tiempo, se que gritaban algo pero no presté atención, los estaba manejando, se volvían locos por mí y eso me hizo entrar casi en un trance erótico, no sé si existe pero yo lo sentí, todo era placer y llegué al orgasmo varias veces, o tal vez fue uno solo muy prolongado.

El tipo de abajo terminó pero se había calentado el otro de vuelta con nuestra escena de sanguchito así que lo mandó a Roberto abajo y se metió en mi culo.

Ese fue mi último encuentro con Roberto, el camionero hacedor de putas. Y yo me prometí repetir pero a decisión y elección mía.

 

Bueno nos vinimos a estudiar a la capital y así llegamos al bar y la noche en cuestión.

Tal como yo había sospechado, los celos de Mati se agravaron y en especial esa semana estuvo insoportable, que por qué estudiaba siempre con varones, si la ropa esto o aquello, que todos te miran… Para colmo con las discusiones ni siquiera cogíamos.

Ya esperando en el bar y viendo que se hacía tarde y quedaban sólo hombres me imaginé  la escena que se venía y de darme manija me propuse escarmentarlo, si se ponía muy pesado me iba con un tipo cualquiera que me diera bola. Si se tenía que podrir todo ya está, me había cansado.

Pasó la hora y estaba yo sola y dos jugando al billar. Estos hacía rato que no me sacaban los ojos de encima, sobre todo uno, grandote, bastante fuerte aunque no era mi tipo. La mirada persistente que tenía me atraía y me estaba gustando eso de ser deseada. Mejor que Mati no venga con celos estúpidos porque lo cago con el grandulón este, pensé.

Llegó Mati y casi sin saludar empieza con los celos y yo que venía hacía rato dándome manija le contesté mal y ya me puse a pensar como hacer para acercarme al tipo y cagarlo.

Ni sé que le venía contestando cuando larga

-Y… La ocasión hace al ladrón ¿No?

Ah no, esto no va más, piensa que puedo meterle los cuernos, yo le voy sacar las dudas… Sí puedo.

-A sí… Ahora vas a ver.

Me levanté y caminando bien puta voy hasta la mesa de pool

-Me pueden enseñar a jugar… Él no quiere…

Me miraron todo menos los ojos, la cara de lujuria de los dos tipos, en realidad tres porque estaba el mozo que me miraba siempre con cara de te quiero coger.

-Sí pero ¿él se queda?

Me dijo el grande hablando bajo como para que Mati no escuche. Yo me encogí de hombros.

-No hay problema, si u novio no se enoja.

-Está enojado, se le pasará. Además ya estoy grande para pedir permiso.

Esto último lo dije bajo y lo escucharon ellos solos. Le insistieron a Mati que se emperró en la silla así que llamaron al mozo y el grande hizo pareja conmigo. De entrada se me pegaba al culo con la escusa de mostrarme como tirar.

Trajeron bebidas y noté que la mía era siempre más fuerte, me querían emborrachar pero esa no era mi intensión, que estar bien sobria para no perderme nada de lo que veía que se venía. Ellos estaban estudiando como hacer para levantarme y yo ya sabía que me iba a enfiestar con ellos… Y Mati que se joda.

Seguían trayendo para tomar y yo me las ingeniaba para tirarla en algún rincón. El grande ya estaba zafado y por lo bajo me decía lo buena que estaba y si no quería jugar a otra cosa y un par de veces me lamió la oreja y me tocaba las nalgas.

Mati insistió varias veces con que ya estaba bien, que nos vayamos pero no le di bola y como era tarde paramos para que el mozo cierre, jugamos otro rato y el grande me apoyaba cada vez más y yo lo incitaba con sonrisas y hasta llegué a pasar la mano por su bulto en dos oportunidades.

Pegado a mi oreja me dice

-Esto es una venganza ¿Hasta dónde pensás que podés seguir? Mirá que conmigo no se juega.

-Me estoy vengando, no jugando.

Eso fue un tiro de largada. Me levanta y me sienta en la mesa.

-Cambiamos de juego.

-¿Y a qué jugamos ahora?

-A lo que querías jugar con él pero se enojó, te voy a coger.

Creo que eso último Mati no lo oyó. Igual se levantó a protestar y el grande lo paró y cuando pensé que lo iban golpear el grande se aprovecha de lo que dije yo

-La chica está grande, no te tiene que pedir permiso.

Algo me dijo que si se iba a enojar mucho pero no le presté mucha atención, estaba muy excitada, la concha mojada y latiendo y lo único que quería era que dejen de discutir y me cojan, uno, dos tres…

-Mati, jodete, estuviste para la mierda.

Le pregunté por los otros dos y me dijo que jugaban todos. Ahí empezó el descontrol, al menos el mío. Manos y bocas por todo mi cuerpo, la ropa que desaparecía. Cuando me quedaba sólo la tanga me piden que desfile, me paro y camino unos pasos, doy vueltas haciendo poses, lo miro a Mati y veo el bulto que tiene, se le paró la verga y no hay pantalón que se la oculte.

Me piden más así que mostrándoles el culo me saco la tanga y se las tiro, me levantan y me acuestan en la mesa, estoy a mil, me chupan toda, en cuanto el grande saca la cabeza de entre mis pierna le digo

-Cogeme

No lo tuve que repetir, la apoyó la metió de una, los otros estaban con las pijas duras y no se animaban a acercarse mas que con las manos y la boca, casi que los traje a tirones para chuparles las vergas y refregarlas en mis tetas.

Cambian los lugares, uno quiere que lo monte y entonces me empiezan a sobar el culo, quieren meter los dedos pero les digo que así en seco no. Traen algo, creo que aceite y me meten los dedos.

-Quiero romperte el culo

-Sí, rompelo, rómpanmelo todos.

Estoy más que caliente, acabé un montón de veces, el morbo de ver a Mati con la verga dura porque estoy enfiestada con tres tipos me hace pasar todos los límites de calentura.

Me ponen contra la mesa y me la meten en el culo, le pido a uno que me pajee la concha y pasa la mano abajo y me mete los dedos, sigo acabando.

Uno me pone con las patas al hombro y me la da en el culo, los otros dos me soban la concha. Cuando el me está cogiendo me ve acabar no se aguanta y me llena el culo. Los otros terminan encima mío.

Me limpian con unas servilletas pero resulta que yo sigo moviendo la pelvis.

-Todavía querés más, que puta más calentona. Flaco vení que sigue con ganas.

(Acá hago un alto en el relato. Lo que cuenta Mati con lo que pasó tiene diferencias, él lo quiso hacer más morboso de lo que fue. Sigo)

-Sí Mati, vení, después vemos que pasó.

-Ma sí, que pedazo de puta me resultaste.

Mati llegó en dos salto y ya sin ropa, la verga dura como madera, brillante y de tan parada le golpeaba la panza. Me la puso en la boca y por el gusto sé que ya había acabado, lo que me esperaba, siempre tiene aguante en el primero pero ya el segundo hay que seguirlo, es una máquina, tengo que enseñarle. Esto pensaba mientras le comía la verga.

-Te voy a coger hasta que llores pidiendo que pare.

-Sí, reventame.

Me la metió de una, quedé con la boca abierta, me estaba dando con una fuerza que no le conocía. Encima tan grande que me tocaba todos mis puntos sensibles. Como sería la cogida que me estaba dando que los otros tres se calentaron y me la dieron a mamar de nuevo. Matí me dio vuelta y se ocupó de mi culo, ahí fue más suave pero los otros al ver semejante pija en mi culo se me fueron encima, con los empellones de Mati no podía usar las manos y la boca no me daba para los tres. Uno se coló por dejo y me buscó la concha. Mati se dio cuenta y la sacó para que me acomode sobre el otro, ni bien me la puso en la concha Mati me empujó para adelante y me ensartó el culo de nuevo.

Así se turnaron y pasaron por todas las combinaciones. A pedido de Mati acabaron todos en mi boca

-Que esta puta se trague todo y tenga regusto a pija por un año.

Salimos del bar casi de día, lo de los tipos feos que habían llamado para que me cojan no es verdad…

No soy tan puta, vieron.

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Se enojó mi novia y miren… La versión de ella

Hace más de tres años mi novio escribió lo que nos pasó una noche en un bar y como yo fui la protagonista principal desde entonces insiste en que escriba mi visión de lo que pasó.

Al principio me pareció una locura, ya no me gustó que él cuente nuestras intimidades y menos me parecía contarlas yo pero… Desde esa noche nuestra vida dio un vuelco y muchas de las cosas que estaban muy lejos de nuestra pareja se fueron incorporando así que al final acepté, con algunas condiciones pero aquí estoy escribiendo.

Primera condición, contar como fue que llegué a hacer las cosas que hice esa noche.

Segunda, no me puede editar ni censurar.

Tercera, la más complicada, no se puede enojar.

Antes que nada voy a presentarnos que él no lo hizo, yo soy Caro y mi novio Mati, Carolina y Matías, es cierto que somos del interior pero no vivíamos en el pueblo sino en el campo y aunque las estancias no son linderas, las familias se conocen de toda la vida y fue casi un hecho natural que nos convirtiéramos en novios, estaba en los planes familiares desde nuestro nacimiento y por otro lado siempre congeniamos en todo… Bueno, en casi todo.

Hasta que llegó la hora del sexo no tuvimos nunca un problema pero ahí la cosa se complicó. Mati es muy lindo, tiene un pene muy grande y lo usa muy bien, pasa que no tiene imaginación… Nuestro sexo era una repetición constante, no poco y no malo… Rutinario, se podía predecir cada movimiento.

En esa época en una charla entre amigas alguien dijo “al final hay que ser puta, ellas se mantienen más jóvenes y nunca tienen cara de insatisfechas…”

Ese comentario me empezó a dar vueltas en la cabeza y no lo podía dejar de lado, ahora, ser puta en una comunidad como la nuestra no era fácil, por un lado todo se sabe y por el otro dentro del grupo ninguno iba a atreverse con la novia de otro. (Al menos eso es lo que pensaba yo entonces).

Yo desde chica anduve siempre metida en el trabajo de la estancia, mi viejo lo permitió porque no tuvo hijos varones y mi hermana mayor sirvió nada más que para casarse y ser una señora gorda más… Así que yo andaba a caballo y entre la hacienda como un peón más y hasta a veces compitiendo con alguno de ellos, con la tranquilidad de que por ser la hija del patrón nunca me faltaban el respeto pero claro, las conversaciones de los peones no siempre son las indicadas para una “señorita”. Me enteré de muchos chismes en esos días de trabajo en los corrales.

En una de esas jornadas de vacunación, yerra y embarque y que yo justo estaba con el lío este de las castas ama de casa con cara de sufridas y las putas felices y contentas (vale aclarar que no me refiero a las putas que hacen la calle que suelen ser muy maltratadas por la vida sino a las putas por vocación y no por dinero) escucho que estaban jodiendo a uno de los transportistas con que con  él todas las mina se volvían putas.

Presto atención, unos 35 o 40 años, alto, ni flaco ni gordo, algo rubión, de ojos claros. No muy hablador pero si con una mirada fuerte con esos ojos claros.

A la hora de la siesta me voy para el monte dónde sabía que esperaban los camiones para cargar, él no había cargado a la mañana y por un atraso del veterinario tenía que esperara al otro día.

-Hola.

-Buenas, ¿buscás al vete?

-No ¿por?

-Como no te sacó los ojos de encima en toda la mañana… Y por eso estamos varados.

A parte de él había otros tres camiones pero habían soltado los acoplados y salido para el pueblo.

-Entonces te debo una disculpa, no fue mi intención distraerlo.

-Lo tenés como loco.

-Pero no tengo nada que ver, yo tengo novio.

-Así dicen… ¿Y que hacés entonces por acá?

-En realidad te buscaba a vos, hoy escuché un comentario a cerca de vos.

Y ahí nomás, con el mayor descaro le dije lo que me pasaba como si fuese mi mejor amiga de toda la vida.

-A ver si entendí, como te aburrís con tu novio y te dijeron que las putas son más felices, querés ser puta y por lo que dijeron hoy los vagos, yo soy maestro de putas. ¡Estás loca!

-Sí, eso es lo que dije, quiero ser una atorranta y acá no puedo, todos me conocen y conocen a mi novio. Vos sos de afuera, venís seguido y tenés fama de buen amante. No necesito otra cosa.

-¿Hablás enserio? Acá nos puede ver cualquiera y yo a mi camión no te subo, no quiero perder el laburo con tu viejo.

-Viniendo para acá hay un puesto abandonado, el monte lo tapa todo, nadie se acerca pero mi novio y yo lo arreglamos para ir a escondernos. Si no querés ir con el camión, aunque no se ve del camino, en el patio hay un alazán ensillado, son diez minutos al galope. Te espero allá.

Di la vuelta, monté y salí al galopito corto para el que fue el puesto de la bruja, por eso nadie se acerca.

Lo esperé en un banco bajo el alero. Llegó con el camión.

-Acepto pero con algunas reglas, dos, se termina con el verano y si vas a ser mi puta no me discutís ni te negás a nada.

-Hasta pasada la pascua, que me voy a estudiar a la capital. Unos seis meses. Y está bien no cuetiono nada más. Podés hacer de mi lo que quieras.

Entramos y se sentó a la mesa, me hizo señas para que me acerque y me siente sobre la mesa frente a él. Me sacó las botas

-Vamos a ver desde dónde arrancamos ¿Te tocás?

-¿Qué?

-Si te tocás, si te pajeas.

Me puse como un tomate y no contesté.

-Dale, tocate.

Toda temblorosa bajé la mano y la puse sobre mi entrepierna, al rozar mi concha noté que estaba muy caliente, me corrió electricidad por la espalda y sentí calor en mi cara. Sin pensarlo apreté mi mano y me acaricié fuerte.

-¿En que pensás, que te chupa o que se la chupas?

-No sé, nunca lo hicimos

Mi calentura iba subiendo

-Pero se tocan, lo pajeas y te pajea.

-Sí, un poco.

Por mi cabeza pasaban  las imágenes que veía en la compu y las veces que pensé que lo hacíamos con Mati. Tiré la cabeza para atrás y cerré los ojos.

-No, no dejes de mirarme, tocate las tetas ¿No te gusta que te las chupe?

No le contesté, llevé mi mano a los pezones que casi se salían de la musculosa, no llevaba corpiño.

-Dame la camiseta.

Yo sabía que este momento iba a llegar y no estaba segura de que iba a hacer. Me mantenía la mirada y extendió una mano pidiendo mi musculosa. Temblando se la di.

-Seguí tocándote. Desabrochate el pantalón meté tu mano adentro.

Antes de meter mi mano dentro del pantalón me agarré las tetas con las dos y las estrujé, estaban duras, muy sensibles. Al tocar mi tanga sentí la humedad de mi concha.

-Por adentro. Buscá tu clítoris metete un dedo adentro.

Cuando toqué el clítoris no pude contener un grito al meter el dedo se mojó todo.

-¿Estás mojada?

-Sí… Mucho… Ah… Mm…

-Mostrame… Meté dos… Chupalos… Otra vez… Seguí…

No podía creer que me estaba chupando mi flujo. Él sin dejar de mirarme se abre el pantalón y saca su verga, dura, no más grande que la de Mati. Se soba despacio mientras yo sigo pajeándome y chupando mis jugos.

-Dame el pantalón… La bombacha.

Sin dejar de pajearse con la otra mano me saca las medias y me acaricia los pies, las piernas, los muslos. Se para y me acerca al borde de la mesa, siento la verga en mi concha, firme contra mis labios. Me besa, la lengua investiga toda mi boca y después la oreja y el cuello.

-Así que nunca te chupan…

Si lo que pretendía era que le conteste… Yo estaba en otro mundo, lo único que hice fue sacar mi pelvis más afuera y pegarme a esa chota que me quemaba.

Jugaba con mis pezones, uno en su boca el otro pellizcando con los dedos… La boca siguió bajando, frenó en el ombligo y sentí como lo inundó de saliva, con las manos en mis tetas me fue empujando hasta quedar acostada sobre la mesa.

Abrió toda la boca y se metió toda mi concha, la lengua se abrió camino hasta el clítoris y yo empecé a temblar, apreté mis tetas y me arquee hacia atrás. Lamió los labios y los separó dejando libre mi entrada, con golpes de la punta de la lengua muy suaves recorrió todo el contorno antes de meterla todo lo largo que era, mis piernas se estiraron y tensaron.

Cuando volvió al clítoris revénte, como un resorte me incorporé, agarré su cabeza y la apreté contra mi, crucé las piernas sobre él y grité

-¡Ah! ¡Sí! ¡Mm! ¡Más!

Se levantó y se pegó a mi boca, empapado por mis jugos. Desesperada le rodeé el cuello y chupé los flujos que había en su boca y su cara

-¡Cogeme! ¡Por favor! ¡Cogeme!

Se aparta algo y acaricia mi cara, mete los dedos en mi boca y amasa mis tetas.

-Cogeme…

-No, hoy no

-Pero mirá como estoy, mirá como estás vos

Le digo agarrando su verga que parecía que iba a explotar.

-Vos acabaste… Mejor que en toda tu vida. Ahora te vas ocupar de mí.

Tomando mi cintura me baja de la mesa, gira la silla y se sienta. Yo quedo frente a él. Se pajea despacio, todo a lo largo de la verga, tira de mi mano para que la agarre y me dirige a que siga a esa velocidad, lento, suave. Me hace arrodillar y apunta la verga a mi cara, me acerco indecisa, no me espera, una mano en mi nuca me hace apoyar la boca en la cabeza de su chota, la pasa húmeda por mis labios.

-Sacá la lengua… Empezá por la punta y recorrela toda.

Al principio me daba cosa, más lamía más se mojaba la punta pero al sentir los latidos de la excitación me relajé y volvió mi calentura. De lamer con apenas la punta de la lengua las lamidas se hicieron largas y más húmedas, mi saliva fue mojando toda esa verga.

Me tomó la mano y me hizo que lo pajeara además de lamer, enseguida agarrándosela de la base con una mano y a mí de la nuca la fue metiendo en mi boca… Entra y sale como cogiendo la boca. Cada vez más rápido y al fondo, me dieron arcadas pero no paró hasta que de golpe me tira del pelo con las dos manos llegando hasta la garganta y se quedó quieto ahí.

La rigidez y los latidos me anunciaron lo que venía… Acabó en mi garganta, los dos primeros chorros pasaron directo a mi estómago, ahí me soltó siguió eyaculando en mi boca y ya fuera en mi cara y chorreó a mi pecho.

-Ya vas a aprender a tragar todo.

Me limpié con la mano como pude

-Eso, limpiame a mí también… No, con la mano no, con la boca.

A pesar de mi aprensión inicial toda la escena me calentaba muchísimo, así que enseguida puse su verga en mi boca y se la chupé como toda una experta del porno, casi con fervor. Tanto que revivió, iba creciendo en mi boca y yo me esmeré más aun.

Cuando la tuve bien a punto la saqué de mi boca y se la mostré orgullosa mientras lo seguía pajeando apoyada la verga en mi cara.

-Creo que vas a servir, te voy a hacer una buena puta.

-Cogeme

-Te lo ganaste.

Me puso de panza en la mesa, me restregó un par de veces la chota en la concha que estaba empapada y me penetro de una sola vez, no esperó a que acostumbre a tener la verga dentro, se agarró de mi pelo y me cogió como si le fuera la vida. Creo que su intensión era acabar antes que yo y dejarme caliente pero mi calentura era extrema, a pesar de semejantes sacudidas llegaron mis temblores, me tuve que agarrar de los bordes de la mesa porque la sensación era que caía en un abismo… Un orgasmo tan intenso que lo hizo acabar a él también casi con tanta fuerza como el primero, sentí los golpes de semen en mi interior.

Nos seguimos viendo cada diez o quince días que venía a llevar o traer hacienda. Me subía siempre la apuesta, cambio de posiciones, me hacía tragar sus acabadas, cogimos al aire libre. Un día yo fui directo del corral y me dijo que olía a caballo y me hizo bañar afuera en la canilla del molino, agua helada pero cuando me cogió así toda mojada y con la sensibilidad al palo por el frío se lo agradecí, que orgasmo…

Ya estábamos a fines de febrero y un día entro y estaba en la cama

-Sacate todo y vení, trae lo que está en la mesa

Me desnudo y voy hasta la mesa, había un frasco de plástico sin inscripciones, lo llevo.

-Ponete como perrito y pajeate.

Me besó un rato las nalgas y el agujerito de mi culo. Lo lamió con dedicación, me metía la lengua y me apuraba la mano cuando por casualidad dejaba de pajearme.

Sentí un liquido cayendo en mi culo, lo desparramó con los dedos, ya sabía lo que quería hacer, buscaba la virginidad de mi culo, tuve miedo, siempre oí que duele mucho, pero no dije nada, todo lo me había hecho hasta ese día me dado más placer que dolor o vergüenza.

Sentí los dedos que fueron entrando en mí, alguno molestó pero pasó rápido, si me quejaba agregaba más lubricante y seguía más despacio. Lo sentí acomodarse atrás mio me penetró por la concha, bombeando despacio.

-No dejes de tocarte.

Cuando yo aceleré mi toqueteo se apuró él también, me agarró las caderas y me dio el impulso a mí. Todo el tiempo siguió con los dedos en mi culo. Mi calentura era como la de la primera chupada, estaba a punto de caramelo.

Ahí, en ese momento en que sentí que venía mi orgasmo la sacó, la apoyó en mi culo y apretó. No sé si me dolió, el sentimiento fue otro. Como hubiese salido de mi cuerpo y viese la situación desde afuera. Me vi a mí y vi su verga en mi culo, entraba despacio, la cabeza y frenó, otro poco y quieta, la mitad, sale un poco y el dedo repone lubricante, se mueve y entra, ahora no frena, sigue hasta el final y para contra mis nalgas.

Una mano recorre mi espalda desde la nuca hasta abajo y me empuja algo hacia adelante, me sostiene y tira para atrás, así entra y sale.

Ahora la que se mueve soy yo, cada tanto giro la cabeza y veo su cara de placer y satisfacción, esa cara llena de lujuria que me excita al máximo. Ya no me alcanza tocarme, tengo dos dedos en mi vagina y siento la pija en mi culo entrar y salir, la puedo palpar desde dentro de mi vagina. Me duele sí, pero eso no es importante, vale más la excitación, el placer. Una voz me vuelve a mi cuerpo.

-¡Acabá!

Ni cuenta me había dado que estaba tan cerca, en dos sacudidas llegué con grito y él se clavó y sentí su semen, el primero en llenar mi culo.

 

Me parece que esto se está haciendo muy largo así que lo dejo acá y en otro capítulo les cuento en que quedó la relación con el camionero y la noche del bar…

Sean pacientes…

 

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Fin de un día de pesca

Cumpliendo su pedido me quedé saboreando su boca hasta que la naturaleza nos separó… Con la respiración más serena nadamos despacio hasta el campamento. Karen me dice que tiene hambre.

-¿Trajeron algo para comer? Yo tengo fiambre, pan, frutas y cerveza helada. Andá a buscar lo tuyo, decile que venga y comemos juntos.

-¿Qué lo traiga a comer? Debe estar enojado.

-No pareció molestarse demasiado. Además si te va a hacer quilombo mejor ahora que no estás sola.

Se fue. La vi preparar sus cosas y hablar con Esteban pero no escuché. Mientras saqué mi provisión de queso y fiambre y preparé una picada.

Karen llegó antes que él y sin decir palabra acomodó la comida que traía. En cuanto llegó Esteban le pasé una lata bien fría. En silencio empezamos a comer hasta que Karen así como si nada le dice

-¿Te gustó lo que viste? Me pareció que te excitó bastante…

Silencio. Seguimos comiendo varios minutos…

-No es la primera vez. Cuando te descubrí durmiendo en realidad estaba ahí desde antes que lleguen. Todo el tiempo… Desde ese día te espié muchas veces.

-¿Entonces?

-Me casé sabiendo quien eras y lo que podía esperar. Esto tenía que pasar. Así como vos sabías que te iba a descubrir yo también era consiente de que te darías cuenta que te espiaba.

-¿Qué sigue ahora?

-¿Ahora? Bueno ya sabemos que sos infiel y que a mi me gusta verte con otros… Tendremos que hablar y establecer las reglas…

-¿Querés que charlemos ahora?

-No, hoy yo vine a pescar y vos te estás divirtiendo… No lo arruinemos.

Se levantó y se fue con su caña. Karen me mira

-¿Me quiso decir que sigamos cogiendo?

-Al menos es lo que entendí y no me parece mala idea

Se le había secado el pelo con unas ondas que con la expresión de sorpresa que tenía la hacían más sexy que antes. Me acerqué y con una mano en la nuca la atraje y despacio fui separando sus labios con la lengua. Ni siquiera parpadeaba, los ojos como huevo frito. Me separé y la miré fijo

-¿Estás excitado?

-Mucho ¿Vos no estás caliente?

-Hiervo… Pero no caigo todavía… ¿Quiere ser cornudo?

-Y nosotros vamos a darle el gusto.

La agarré de la mano y la llevé para la carpa, demasiado calor así que tiré la colchoneta para afuera y mientras le besaba el cuello iba desatando la toalla que se había puesto como pareo. Empujo de los hombros y se arrodilla frente a mí. Mirándola a los ojos le paso un dedo por los labios, los abre y chupa mi dedo.

Hago caer mi short y le tomo las manos, quiero que sea la boca la que me de placer. Apoya los labios cerrados en el glande, no llega a ser un beso, es una caricia, la mejilla, los labios, la otra mejilla. Así a lo largo de todo el pene, los huevos. Saca la lengua y apenas roza con la punta todo el largo de mi verga, desde la base a la punta y ahí abre la boca y la come centímetro a centímetro. Por el único motivo que aguanto es por el polvo que nos echamos minutos antes, estoy en vilo… Me hace volar…

-Te voy a coger toda

-Mmm!

-Quiero sentir tu tetas

-¿Así? Soltame la mano

-No, todavía no. Acariciame con los pezones.

-Juguetón.

La hago girar sin soltar las manos, rodeándola como en un pase de baile y me apoyo contra su trasero, me filtro entre sus nalgas refregando mi miembro y la pongo en cuatro.

Me estiro sobre ella y paso la lengua desde la nuca hasta el fin de la columna, ahí paro en un beso que baja mojando todo hasta llegar al clítoris y entonces juego con la lengua entrando, lamiendo, mojando chupando todo su sexo y su cola.

Cuando siento el clímax la penetro para aprovechar las contracciones de la vagina en mi pene, no conozco muchas mujeres que lo hagan tan bien, apretones largos, casi como abrazos que mi pene festeja.

Se que tuvo un orgasmo pero sigo mojando en saliva mi dedo mayor y su trasero lo meto despacio para sentir como entra y sale mi verga en la vagina desde ahí. Dejo el pene quieto dentro de ella y lo acaricio con mi dedo desde su trasero. Da vuelta la cabeza y me mira interrogante

-Tocate el cítoris

-¿Qué vas a hacer?

-Gozar de todo lo que tenés.

-No, todo no

Sigo entrando y saliendo y agrego otro dedo en el trasero

-No, por favor que a él nunca se lo di

-Está bien, así debe ser, tal cual dice la canción

Saqué los dedos y apoyé la punta de mi pene en su culo

-Empujá

Me mira y contesto la mirada desafiándola, tiro algo de sus caderas

-Empujá

Mira a dónde está el marido que nos saca los ojos de encima, sin dejar de mirarlo levanta la cola y empuja para atrás, voy entrando lento y ella no para hasta el final. Me quedo quieto un momento hasta que vuelve a acariciarse el clítoris.

Me aguanto hasta sentir que está llegando al orgasmo y acabo con ella… Un orgasmo intenso el de los dos… Largo… Exquisito…

Al rato de estar acostados se apoya en el codo para enfrentarme

-¿Que canción?

-La de Cortez

 

“La mujer de un pequeño burgués,

deberá procurarse un amante

y vencer po detrás el “”stress””

que el marido le da por delante”

Antes de irse me dejó su celular… Y la tanga…

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Un día de pesca

 

Hace un par de años me pasaron el dato de un lugar de pesca casi secreto, algo apartado, poco concurrido y con ejemplares muy grandes pero muy ariscos, hay que ser muy tranquilo y silencioso para que ese recodo del río te brinde un trofeo.

Un día, algo fuera de temporada pero a sabiendas que el lugar iba a estar solitario me instalé con mi carpa y mi equipo tomando la precaución de armar mi campamento atrás de los árboles para no perturbar el río.

Llevaba casi dos horas con mis señuelos y al apretar el sol de la mañana siento que el remanso se va despertando, saqué algunos peces de buen porte y con cuidado los medí, pesé, a dos los fotografié y los devolví al agua. Nunca me llevo un pez si no lo voy a comer y ese día no necesitaba.

En eso estaba cuando se escucha un motor a las aceleradas y música muy alta, tal vez no demasiado para otro entorno pero ahí desentonaba.

Enseguida para el auto contra el río, se baja una pareja y él saca un equipo de pesca y le pide a ella que retire el auto y que baje la radio.  Con una velocidad digna de mejor causa, arma su caña y cuando lanza su linea al agua suena como una bomba anti-submarinos. Recoge y rápido lanza otra vez y otra más sacudiendo todo el remanso mientras la chica aparta el auto y baja la música pero no mucho.

Yo junté mis petates y sin hacerme mala sangre los guardé en mi campamento. Igual me quedaban dos días más para pescar así que como el calor ya apretaba me fui a dar un chapuzón aunque el agua estaba bastante fría todavía con el sol ya alto y muy fuerte era casi perfecto al pasar el primer escalofrío.

Al salir de una de mis zambullidas veo a la chica mirándome desde la orilla cerca de mi campamento, a unos veinte metros de dónde pararon ellos.

-Dice mi marido que no hay que nadar aquí porque se espantan los peces.

-Sí, tu marido tu marido tiene razón pero con el bochinche que hicieron al llegar no va a haber pesca por un buen rato así que lo mejor es apaciguar el calor hasta que se olviden del ruido.

Mientras salgo del agua aprovecho que ella tiene el sol de frente y me detengo a estudiarla. Muy linda mujer, pelo oscuro, de un color indefinido porque lo llevaba con reflejos, largo y ondulado, ojos claros, no muy alta pero con las proporciones justas y las curvas en el lugar apropiado.

Llevaba una camiseta de tiritas corta que dejaba ver la parte de abajo de unos senos duros y altos, sin ser grandes. Al no usar corpiño los pezones se marcaban en la tela fina cuando el viento la pegaba al cuerpo. Panza a la vista, chata pero no marcada, bien femenina. Un pantaloncito de algodón igual a la blusa, no ajustado pero igual se notaba la tanga muy chica que tenía debajo. Las piernas haciendo juego con el resto… Una belleza…

-Yo no traje bikini, si él me dijo que nos podíamos meter.

-Este lugar es especial, para que te de sus frutos tenés que respetar sus reglas… Me llamo Juan.

-Ay, perdón, soy Karen y mi marido Esteban ¿Pero es cierto que se pescan algunos muy grandes?

-Sí, es cierto. Yo creí que eso que tenés puesto era un traje de baño…

Comentario muy mal intencionado, era evidente que si se metía con esa ropa al agua iba a quedar casi desnuda al mojarse.

-Y la verdad es que es bastante más grande que el bikini.

-Estos los pesqué un rato antes que lleguen ustedes.

Le mostré las fotos que había sacado un rato antes.

-Uh… ¡Qué grandes! ¿Dónde los tenés?

-Los devolví al río, los saco sólo cuando los voy a comer, vine por tres días, tal vez me lleve alguno el último día.

-¿Y si nos metemos al agua no se van los pescados?

-Los peces ya se escondieron, por los años que hace que vengo ahora hasta después del mediodía no hay más pesca.

-Entonces me baño con esta ropa, total, con el calor que hace en un rato se seca ¿Es muy hondo?

-Metro y algo, se puede nadar muy bien. Hay que tener cuidado en el medio por la corriente.

-No te metés de nuevo, sola me da cosa.

-Sí vamos.

Eso era justo lo que quería que me pida.

Fuimos al agua y ni bien nos metimos se agarró de mi brazo

-¡Ay! ¡Está fría!

-Si entrás despacio es peor, vamos, zabullite.

Me tiro al agua y como está tomada de mi brazo viene conmigo al medio de la corriente, se asustó y se colgó de mi cuello, la agarré de la cintura y la enderecé para que vea que hacía pie, no es profundo.

Cuando sacaba el pecho del agua la blusa amarilla se le pegaba tanto que parecía de vidrio, con el frío del agua los pezones erectos eran una tentación.

El marido seguía con la caña, desde donde estaba nos veía y no parecía importarle que su mujer estuviese medio desnuda jugando en el río con un desconocido.

Cuando a Karen le dio frío salimos y ella fue a buscar una toalla a su auto y a decirle a Esteban lo que yo le dije que hasta la tarde no iba a volver la pesca, que se una a nosotros.

-Dale Esteban, vení, después a la tarde volvés a pescar. Así lo saludas a Juan que ni siquiera te presentaste.

-No, andá vos nomás, yo voy seguir intentando. ¡HOLA JUAN, ENCANTADO! ¡Gracias por ser tan paciente con mi mujer!

-Nada de paciencia… Es muy simpática, un placer entretenerla mientras vos pescás.

Ya después de ese diálogo mi conciencia había perdido el control, si el tipo no cuidaba a su mujer, con lo buena que estaba, y ella me daba lugar, lo iba a hacer cornudo en sus narices.

Karen llegó y todavía tenía la ropa mojada y pegada al cuerpo, no me animaba a mirarla  mucho porque no iba a poder disimular la excitación.

La invité a sentarse y le pasé una lata de cerveza, se sentó en el piso cerca mio.

-Sacate esa blusa y el short y lo colgamos de la cuerda de la carpa y en un rato están secos.

-No, me quedo desnuda.

-Ahora no estás muy vestida que digamos…

Amagó a taparse con las manos…

-No por favor, no te tapes, me lo merezco por haberte salvado cuando te arrastraba la corriente… Por otro lado no puedo mirarte demasiado… No sería elegante de mi parte.

-Pero me miraste.

-Creo que salvo tu marido, todos los hombres te miramos, no me digas que no sabés lo que provocas en nosotros.

-Esteban no sé qué tiene, parece que no le importo.

-Bueno, si fuera celoso no podría salir con vos a la calle.

-Una cosa es que no sea celoso y otra es esto…

-Le gustará ser cornudo… A vos oportunidades no creo que te falten.

-No sé si le gusta pero no hace nada para evitarlo, sabe que conmigo no tiene que joder… Me parece que la cerveza me está haciendo hablar de más.

-¿Te agarró corneándole alguna vez?

-Sí, más o menos.

-Dame la camiseta, cuando baje el sol te va a dar frío.

Yo me hacía el loco con la piba porque era notable que estaba dispuesta pero no pensé que fuese a ser tan fácil. Se dio vuelta se sacó la camiseta, se tapó el pecho con el pelo y me la dio.

-¿En serio no te vas a pasar la tarde mirando mis tetas?

-Mirar voy a mirar, no me gusta mentir, pero tampoco soy un baboso pervertido.

-¡Qué calor! Vamos al agua, él dice que como hicimos ruido acá en el agua los peces, se van para allá.

-Bueno, pero poné a secar el short, igual tenés la tanga y te tapa el agua.

-Está bien, pará…

Se envolvió la toalla a la cintura, se sacó el short y lo colgó.

En el agua el pelo ya no tapaba tanto y sus tetas se veían magníficas. Jugamos un buen rato como chicos, zambullidas, salpicadas, más de una vez aproveché a tomarla de la cintura y sentirla contra mi cuerpo y cada vez notaba menos resistencia pero enseguida miraba hacia dónde estaba el marido. Nos alejamos un poco y cuando miré me pareció ver que el tipo se estaba masturbando, poca atención le prestaba a la pesca, se había acomodado como para no perdernos de vista.

-Nadás muy bien, muy rápido. Te juego una carrera hasta el tronco.

-Dale. Un, dos, tres.

Desde dónde salimos se veía un tronco en medio del río pero como estábamos en una curva desde dónde estaba el marido no.

Yo integré el equipo de natación de mi colegio y seguí practicando siempre así que podía regular la carrera, había elegido ir en contra de la corriente y eran unos setenta metros, lindo desafío.

Me retrasé algo al arrancar y como me imaginaba en cuanto se metió de lleno en la corriente esta le sacó la tanga y yo la esperé unos metros atrás y la guardé, ahora sí podía nadar. Para mi sorpresa no se detuvo y siguió nadando a toda velocidad, apuré mi ritmo como para que lleguemos juntos. Se quedó agachada con el agua hasta el cuello.

-Empatamos… Pero yo tuve un accidente, si no era la ganadora.

-Bueno ¿y por qué jugamos?

-No sé… Igual empatamos, no hay premio.

-O ponemos un premio que nos guste a los dos.

No seguí hablando… La agarré de la cintura y la besé de lleno en los labios, con la boca abierta, buscando abrir la suya. No se hizo esperar, le abrió los labios a mi lengua y se colgó de mi cuello. Ante esa respuesta no me contuve más y la senté en el tronco y después de recorrer el cuello me dediqué a besar y chupar los senos, los pezones… Los apreté entre mis labios, lengua, tiré de ellos con los dientes mientras mis manos fueron explorando todo su cuerpo, la espalda, caderas, nalgas, muslos… Hasta llegar al punto justo, ese que buscamos los hombres en nuestros primeros encuentros, el que nos abre las puertas del juego.

Lo que mojaba el clítoris y los labios de Karen no era agua del río… Estaba muy excitada, de más está decir que yo también, me costaba mantenerme dentro de mi short. Recorrí despacio el camino desde los senos hasta el pubis… Hice jugar a mi lengua con los pocos rulitos que lo coronaban. Ya ahí comenzaron los jadeos y suspiros de Karen, acompañaba mis lamidas y chupones con el movimiento de las caderas y las caricias y apretones a mi cabeza.

-¡Ay! Pará, para… Nos siguió, nos está mirando.

-¿Y qué hace?

-Hdp… Se pajea.

Me incorporo y mientras le como la boca la penetro. Cierra las piernas rodeando mi cintura…

-Paro si me regalás un orgasmo.

-Yo acabo pero vos también.

Después de decir esto su vagina empezó a apretar y soltar… Qué cosa linda… Los dos nos olvidamos del mundo y las sacudidas hacían temblar el tronco dónde nos apoyábamos. Cuando llegaron los espasmos que anunciaban el final juntamos las bocas, cada uno se comió el grito del otro… Con los últimos jadeos aflojamos la presión de nuestros cuerpos y nos fuimos relajando.

-No, no te salgas… Está volviendo… Esperá que se vaya…

 

Continuará…

 

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Los martes… Luli.

Ese martes entré a un negocio nuevo, me dedico a vender artículos de librería y papelería a negocios de este rubro.

Me recibe la dueña del local, se presenta como Luisa pero que todos la conocen por Luli. Unos veinticinco años, pelo largo recogido en una cola de caballo, castaño oscuro, ojos color miel o verdes, según como les pega la luz y con un dejo de tristeza, amargura quizás.

Estaba empezando con el negocio y una conocida en común  nos contactó, como llevo años en el ramo le pasé algo de información y después de comentar el estilo de la zona, a parte de venderle mercadería tradicional para una papelería de barrio, le propuse dejar una serie de artículos para pintura y dibujo en consignación ya que a pocos metros los fines de semana funciona una feria de artesanos. La idea le gustó y quedamos que le iba a ir dejando todos los martes esos productos y ella me pagaría los que se hubiesen vendido en la semana.

Con el correr de las semanas fuimos teniendo un trato más afable que un simple acto comercial, así me fui enterando algo del por qué de esa mirada triste. El marido le hacía la contra por el negocio, la menospreciaba y llegaba a humillarla en público con frases como “pensás que vas a mantener la casa vendiendo papelitos” y otras “delicadezas” semejantes.

Pero resulta que en verdad ella mantiene la casa, él tiene un taxi que había sido del padre. Este se enfermó y está internado después de un ataque de presión que lo dejó postrado en una cama. El auto está viejo y no rinde como para cambiarlo y es más lo se gasta en el taller que lo que gana.

Una tarde llego y estaban trabajando unos albañiles agrandando el local a todo el frente de la casa dejando sólo el garaje libre, Luli me había comentado el proyecto y por fin lo estaba haciendo.

El marido no hacía más que molestar a los obreros con si estaban seguros si les iban a pagar el trabajo y ese tipo de bromas de mal gusto.

Con el local terminado el negocio estaba muy lindo y Luli estaba agregando a la papelería escolar y comercial la venta de libros, nuevos y usados y esto la tenía muy contenta y con bastante trabajo pero el marido seguía en la misma postura de subestimar el negocio a pesar de tener cada vez más problemas con su auto.

Mientras estábamos con Luli un martes al mediodía terminando de hacer la lista para la próxima semana entra el marido y sin decir palabra va a la caja, saca plata y sale dando un portazo.

-Todas la tardes lo mismo.

Las lágrimas ruedan por la cara de Luli sin que haga nada por ocultarlas, eso es un mal síntoma, la tristeza tiene que ser grande para que una mujer llore sin tapar su cara.

Luli está paralizada, tomo su mano y ni siquiera me mira, las lágrimas siguen cayendo sobre el mostrador. Voy a la puerta y cierro el negocio. Tomo a Luli de los hombros y la llevo al interior de la casa.

Entro al baño y pongo a llenar la bañera, Luli se acerca al borde y yo me aparto para retirarme

-No por favor, no te vayas.

Intento no fijar la vista en ella pero cuando se suelta el vestido y lo deja caer no puedo evitar mirar su silueta, no la había imaginado así, por empezar no llevaba corpiño, la cintura muy macada y el cuello al apartar la cola de caballo hacia adelante descubría un cuello largo y estilizado muy sexy. Lo único que la cubría era una bombachita de encaje que marcaba unas caderas impecables. Se descalzó y entró a la bañera y quedó cubierta por la espuma.

Me pidió que conecte el hidromasaje para lo que tuve que acercarme, cerró los ojos y se recostó. Mi sorpresa fue que estiró una mano buscando la mía y la apretó contra su cuerpo como abrazándola. Así quedamos por un rato largo.

-Te busco una toalla

-En el pasillo, por favor.

Salgo muy turbado, por un lado excitado por su cuerpo y la situación y por otro la misma situación que me indicaba no aprovecharme de la debilidad de un mal momento.

Sostengo la toalla para envolverla cuando salió del agua dándome la espalda, ya toda desnuda. Se friega un momento para secarse y gira.

Por instinto la tomo de la cintura, ella rodea mi cuello y el beso surgió espontáneo, suave primero, completo después. La toalla estaba en el suelo y yo voy bajando con mis labios por su cuello, sus hombros…

La levanto y la siento en la mesada, la sigo besando, los pechos, no los imaginé nunca tan firmes, reaccionan con la turgencia de los pezones, bajo más, su panza lisa, se contrae con el tacto de mi lengua. Ahí presto atención a su pubis, casi descubiertos de bello sus labios me tentaron y mi boca se ocupó de atenderlos con la mayor dedicación

-Por favor… ¡Cómo necesito esto!

Luli me toma la cabeza y me confirma su aprobación, entonces sigo besando, lamiendo, chupando… La respuesta no se hace esperar, la humedad se transforma en jugo y los suspiros en jadeos.

Siento temblar el vientre y los muslos, mi boca y mis dedos encharcados sienten el clímax muy cerca, no es momento de parar, acelero las caricias y la tensión de las piernas y los dedos crispados entre mi pelo me confirman su orgasmo.

Beso sus muslos y levanto mi mirada a la suya, al pasar veo como gotea su sexo… Pleno de placer… Con los dedos acaricia mi cara empapada por su orgasmo. Salta al suelo y me besa toda la cara.

Se arrodilla ante mí saca mi miembro del pantalón, estoy muy excitado y ella no aparta los ojos de los míos, esto me calienta más. Sin preámbulo se mete mi pene en la boca y lo chupa con ´gozo y yo se que no voy a aguantar nada, su boca y sus manos tienen un solo propósito… Mi placer…

La quiero apartar cuando siento que voy a acabar sin remedio pero se aprieta más a mí sin permitirme salir de su boca.

Gira sobre la pileta y se enjuaga, se vuelve y me besa

-Necesitaba esto, así, tal cual… No digas nada… Hasta el martes

Salí sin decir palabra.

El martes siguiente fui como siempre y como el marido estaba por ahí dando vueltas la esperé cuando cerró y fue a dar su caminata de todas las tardes. Subió  a mi camioneta y paramos en una calle tranquila.

No nos tocamos, hablamos un rato largo y me explicó que sentía mucha pena por su marido y que no lo iba a dejar.

Pasó otra semana y al entrar al otro martes la encuentro con los ojos rojos de llanto. La interrogo con la mirada y me hace señas que está en la casa.

La esperé otra vez en su paseo. Subió y me besó.

-Hace meses que no me toca. Se lo reclamé y me dijo que para qué si ni siquiera puedo darle un hijo.

-¿Cómo?

-Es cierto, por culpa de él tuve una infección y no puedo quedar embarazada.

-Pero…

No seguí hablando, la abracé y la besé… Sin decir nada ninguno de los dos fuimos a un hotel…

-No estoy muy segura de esto, si te freno no te enojes por favor.

-Si hace meses hagamos de cuenta que es la primera vez, tengamos calma.

-¿Te molesta si me ducho?

No le contesté, le señalé la ducha que estaba cubierta sólo por un vidrio y le solté el pelo, hacía rato que quería ver esa melena suelta en la espalda…

A los minutos de estar bajo el agua

-¿No venís?

Me apuré a alcanzarla y salimos directo a la cama sin siquiera secarnos, besos, caricias, nos lamimos todo y despacio fuimos acomodando nuestros cuerpos hasta que entran en Luli fue casi inevitable y ella lo festejó sin tapujos.

El cuerpo de Luli era lo opuesto a lo que demostraba su carácter al frente del negocio o en su relación con el marido. En la cama pierde su aplomo y se convierte en una amante apasionada y atrevida, no dejando nada de lado, todas las posiciones, los juegos… Su vagina aprieta y afloja el pene con una facilidad única, la cintura se dobla como bailando al estar sobre mí, cambia los tiempos y no se cohíbe cuando llega a un orgasmo, cosa frecuente, y sigue como si recién empezara…

A lo que he tenido que acostumbrarme es a que le fascina el sexo oral… De ella a mí… No es una queja… Todo lo contrario.

Así pasan los martes de mi vida… Y la de Luli…

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El diario de mi mujer. Mucho más que infiel

Si me han leído antes sabrán que encontré en el pen de Q. , mi mujer, su diario personal y no pude con la tentación de leerlo… Grave error, en ese diario están las pruebas de los cuernos que me ha puesto, incluso desde antes de casarnos.

Lo más raro de esto no es ser cornudo, lo que me afectó fue que pasado el impacto inicial no pude dejar de leerlo y darme cuenta que me excitaba con esas historias, plagadas de detalles y en casos hasta con comentarios humillantes hacia mi persona.

Pero bueno… Visto lo que producen estos relatos en mí quiero seguir dándolos a conocer, tal vez disfruten también quienes los lean.

Aclaro que no siempre el orden en que los cuento es el en que fueron sucediendo.

Ayer me desperté y M ya se había ido a trabajar. En la noche me buscó para coger, o eso que él llama coger. No entiendo como puede tener tan poca imaginación, puedo ir anticipando cada movimiento y no creo que erre por más de algunos segundos.

Encima tiene todo como para calentarme, buen físico, duro, fuerte, por su trabajo al aire libre está siempre bronceado. Tiene una verga de muy buen tamaño, no creo haber tenido otra más grande, no tiene problemas de erección ni de eyaculación precoz… Lo que no tiene es imaginación. Tal vez sea por su crianza o que sé yo por qué… Es de una pacatería extrema.

Estuve años para lograr que tengamos sexo oral y todavía se lo tengo que pedir, nunca nace de él. Si la que quiere chuparlo soy yo se pone tenso y las únicas veces que lo he hecho acabar fue porque se había pasado con el vino…

Así que me desperté sola y muy caliente, las manos de iban solas a mi entrepierna que latía pidiendo acción. Sumado a mi calor propio el calor del clima, no se movía una hoja, esos días que parece que la tormenta es inminente pero no, acá no llueve nunca, se escuchan los truenos y pasan nubes negras, pesadas y que se mueven como monstruos. Pero no llueve…

La pileta de casa me aburre, pensé en ir al balneario, un dique que hicieron para ensanchar el arroyo con una “playas” de cemento, pero ahí van las viejas chusmas del pueblo para después criticar a las más jóvenes por irse a mostrar para calentar tipos… Para colmo en el pueblo somos los “nuevos” así que todos los ojos están sobre nosotros para ver cuando resbalamos, si se me ocurre sacudir un poco más las caderas puedo ser ejecutada en la plaza pública. Y seguro todas esas viejas tienes sus historias sucias bajo la alfombra…

En eso estaba, un poco desayunando, un poco masturbándome cuando me acordé que M me llevó hace un tiempo a lo que fue el balneario antiguo del pueblo, que está casi abandonado porque pertenece a otro municipio y en un momento este quiso cobrar por el acceso y entonces la gente de acá le hizo la cruz y no fue nunca nadie más. Como queda alejado del otro pueblo está casi abandonado pero es un ensanche natural en el arroyo, con una playa de cantos rodados y césped muy lindo, todo rodeado de árboles, cosa nada común por ésta zona. El camino se mantiene porque el lugar figura en algunos mapas y GPS y paran turistas a descansar pero está casi siempre desierto. Y por sobre todo no va nadie del pueblo nuestro…

Con toda la ilusión de encontrar un viajero solitario me puse un bikini mínimo, que de ningún modo podría usar acá, y encima una camisola traslúcida. Me subí a la camioneta y salí lo más rápido que pude para allá.

El camino no está muy bueno así que entré muy despacio, casi sin hacer ruido. Vi un auto y en la orilla dos personas, al acercarme distingo a un hombre de unos treinta y algo, robusto, no llega a ser gordo. De espaldas una mujer de pelo largo, flaca, me llama la atención que está en cueros, nada común ver un topless por acá, pero claro, se creían solos.

Para no ser indiscreta sigo hasta la otra punta de la playa, unos cuarenta metros, paro detrás de un sauce así que no veo a la pareja. Saco mi heladerita con bebidas y la dejo a la sombra, tiro la camisola adentro de la camioneta y me meto al agua.

Estuve nadando un rato largo hasta enfriar un poco mi vagina que estaba sin suerte para conseguir quien le quite la sed. Estiré la colchoneta, me desaté el corpiño para que no me deje marca y me tiré al sol boca abajo a leer.

El libro no me enganchó mucho y medio me dormí. Me despertó la voz de un hombre.

-Perdón que te moleste, por los carteles de tu camioneta veo que sos de por acá ¿No?

Levanto algo la cabeza tratando que no se caiga el corpiño, es el hombre panzón.

-Sí, soy de acá cerca.

-Ah, porque en el GPS figura que hay un balneario con lugar para acampar y sanitarios pero… ¿Es esto?

Me río 

-Sí, es esto… Mejor dicho lo fue. Abandonado por disputas políticas.

El tipo no para de mirarme con esa cara típica de los hombres que quieren algo… Si a él no le importa que esté la mujer a mí menos… No va a se la primera vez.

-Veo que abandonado y todo igual vale la pena venir

-Si lo que se busca es tranquilidad es el lugar ideal, lamento haber elegido el mismo día que ustedes y aguarles la paz.

-Todo lo contrario, si siempre se encuentran personas como vos vale la pena hacer unos cientos de kilómetros.

Me hice la tonta, si quiere algo con la mujer a la vuelta del árbol va a tener que ser más directo

-Ah, vienen de lejos ¿Placer o negocios?

-Un poco y un poco. Aprovechamos un trabajo y nos tomamos unos días más.

-Pero les falló el camping…

-No, lo mismo hicimos noche y cuando afloje el calor seguimos viaje. Estamos por picar algo ¿Nos querés acompañar? Lo que se nos terminó es la bebida fría, confiamos en conseguir hielo acá pero…

Esto se pone interesante, yo que daba el día por perdido tenía a la vista una fiestita con una pareja, más de lo que soñé al despertarme. Señalando la heladera le digo

-Ahí hay alguna cerveza, esperá que me ponga algo y te acompaño.

Con toda picardía me tapo con la toalla y dejo el corpiño en la colchoneta cuando voy a buscar la camisola a la camioneta. Si la mujer puede hacer topless yo puedo andar con una camisola translúcida.

-Me llamo Q, llevá la heladera completa, así no se calientan.

-Perdón, no me presenté, C.

Me da un beso en la mejilla y los ojos casi se le caen en mis tetitas… Pobres tan chiquitas… Igual tienen sus admiradores, sobre todo si las dejo a la vista…

Nos fuimos para dónde tenían ellos el auto, cerca de las únicas mesas que quedan del viejo camping. Cuando llegamos nos sale a recibir la que yo supuse su mujer… Pelo largo sí, pero también barba candado… Claro, flaco, sentado de espalda… Quedé muda.

-Hola, este C no puede estar sin molestar. Soy N.

-Q, no, no me molesta, si me invitó a comer con ustedes.

-Tanto como comer… Tenemos un poco de fiambre y de asado frío de anoche. Pero desde ya que es un placer tener una invitada tan linda.

-Bueno, no me avergüencen…

Sobre la mesa había una tabla con queso, fiambre y carne ya cortada como picada. Yo saqué una cerveza, C la abrió y me la pasó, ni sombra de vasos, tomé un sorbo de la botella y se la pasé a N que me miraba mucho más fijo y atrevido que C.

-¿Cómo es eso que una belleza así tiene que venir sola?

-Mi marido trabaja y hoy con este calor no me dieron ganas de quedarme en casa. En el pueblo hay un balneario pero no está bien visto que las esposas vayamos solas.

-Pero las dejan venir acá.

-Acá no viene nadie del pueblo, es otra municipalidad y están peleados… Boludeces políticas.

-Y Q aprovecha… Nadie la ve y nadie puede andar hablando…

Mientras me dice esto N me da un cuadrito de queso en la boca y se acerca provocativo.

-Es muy tranquilo y se puede venir a leer sin que te den un pelotazo o te lleven por delante.

-Sí, Q estaba leyendo cuando la interrumpí.

-Ojalá nos perdone el receso. Y nos tomamos su cerveza… ¿Cómo compensar esto?

-Está todo compensado, el libro no es muy entretenido así que la compañía me viene de maravilla.

N me sigue dando de comer en la boca y los comentarios son cada vez más subidos. Terminamos de comer y N se ofrece a llevar la heladera a mi camioneta. C se quedó.

-¿Nadamos?

-Bueno, esperá un minuto.

Le contesto y agarro el corpiño

-¿Te parece? Esto no tapa mucho…

Tira un poco de la camisola que no sólo es translúcida, también es escotada y mi teta queda al aire. Se sonríe cuando lo miro y sin dudar más me la saco.

-¡Vamos al agua entonces!

-¡Esperá!

Tiene que sacarse la zapatillas así que entro al agua primero y le tomo el pelo por llegar tarde. Chapoteamos un rato y en lo que no tarda es en tomarme de la cintura y arrimarme contra él. Con la boca casi contra la mía

-¿Seguimos jugando?

-No

Me besa y siento su verga dura contra mi panza. Qué bien mueve la lengua, lento, alrededor de la mía, me sorbe los labios. Una mano me sostiene de atrás de la cabeza y los dedos juegan por mi nuca y mi oreja. La otra mano me levanta de la pierna y quedo colgando de su cadera.

Me saca del agua y me acuesta en mi colchoneta, arrodillado frente a mí me mira y acaricia mis piernas, desata el bikini y lo corre despacio, como descubriendo un cuadro.

¡Qué sexy es!

Pensar que cuando M me llevó ahí estábamos solos y apenas logré franelear un poco y adentro de la camioneta. N en cambio me desnudó y se desnudó afuera, no le importa que está su amigo y ni siquiera miró a los costados por si había venido alguien.

Mientras se saca el short me besa los pezones y baja por mi panza. Quise ver su verga pero así acostado sobre mi no pude, la sentí contra mí cuando me abrazó en el agua, la quiero tocar, la busco con mis piernas. Parece grande. Me excita. La lengua llegó justo ahí… Ahí dónde me pierdo…

Con un arte y una delicadeza ejemplar me llevó al orgasmo que estaba necesitando desde la noche anterior. Se levantó relamiéndose como después de haber comido el mejor de los banquetes… Vi su verga y mis ojos habrán expresado mis deseos porque la acercó a mi cara dejando para mí la última maniobra para tragarla… Larga, más de lo esperado pero fina, flaca como él que sabiendo eso no me forzó a meterla toda entera en mi boca. Igual no lo hice desear y la recorrí por los costados, lamí todo a lo largo, de un lado y del otro. Besé el glande con todas mis ganas hasta sentir los latidos de excitación en mis manos que sostenían ese palo y los huevos, cargados de eso que yo estaba deseando me den.

Se coloca entre mis piernas y haciéndome desear más todavía pasa to lo largo de su verga entre mis labios rozando el clítoris

-No me hagas suplicar…

-Tal vez… ¿Por qué no?

Y empieza a entrar despacio pero no para hasta el final, se queda quieto. Veo su pecho cada vez más agitado, el mío igual… No puedo esperar y muevo las caderas en redondo para sentir esa verga tan larga en todos mis costados. Hago ejercicios con mi pelvis desde antes de mi primer período, se como apretar su pene con mi vagina para convencerlo, da resultado y sale y entra acelerando hasta salir de mí, otra vez se acaricia en mis labios y en lugar de ir hacia el clítoris se apoya en mi culo…

-No… esto lo dejo para después…

Vuelve a entrar y como imitándome se mueve en círculos. El solo hecho de haber insinuado sobre mi culo me pone a mil y acabo casi gritando. N se apura, lo siento venir, me excito otra vez y cuando se hincha el forro con su acabada lo acompaño con otro orgasmo… ¡Qué bien me hace esto! Encima se recuesta sobre mí y me besa antes de salir…

No lo oí llegar… Ni bien N se retiró la mano de C se hace de mi cabeza y ya está su verga a centímetros de mi boca. Nunca fui de andar negando una mamada y menos estando así de caliente. Además pobre, si había visto el polvo que nos echamos con N no estaría menos caliente que yo.

-Así nena, dale con todo… Yo no soy tan romántico como N… ¡Dale!

Y casi al momento y no sé bien como hizo, me encontré en cuatro y él con el forro puesto. Pensé que se iba a mi culo pero no, de un viaje a mi vagina y a sacudirme de las caderas, todo un cambio de ritmo, C era todo apuro, sin delicadezas. Debo reconocer que ese cambio me cayó bien y me calenté tanto como él.

Se soltó de las caderas y agarró mi pelo con una mano y pasó la otra a mis tetas enderezándome contra su pecho. Su respiración en mi oreja está con todo…

-No me gusta acabar en el forro, quiero bañarte…

– Sí pero aguantá…

Me soltó y me apoyé en los codos empujando con todo hacia atrás una, dos, tres veces… y le  grité

-¡Acabá!

Salió, se sacó el forro y me regó toda la espalda

-¡Viene un auto!

Grita N desde no se dónde.

-¡La puta madre!

Grité yo, que pensaba seguir cogiendo toda la tarde. De un salto agarré el bikini y me fui al agua para lavarme y sobre todo para enfriarme.

Cuando salí N y C hablaban con una pareja que estaba bajando sus cosas para acampar mientras un lote de chiquilines corrían por todos lados.

Apenas cambiamos los mail con N y C y se fueron. Yo me fui al rato, más tranquila que cuando llegué pero con ganas de más…

“Con ganas de más…”

Cuando leí esa frase no aguanté y le mandé un mensaje diciéndole que había encontrado su diario, que necesitaba tiempo para pensar y que cuando tome una decisión le avisaba y apagué el celular.

Lo que no le conté es que mientras leía no me pude contener y tuve que masturbarme…

Por ahora sigo leyendo…

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El diario de mi mujer. Cinco años de cuernos

Soy, digamos M. Con mi mujer, a quien voy a llamar ‘Q’, estamos casados hace cinco años. Llevábamos dos de novios y cuando me recibí me salió un trabajo en el interior, nos casamos y nos fuimos a un pueblo chico, alejado de las rutas principales, muy tranquilo donde todos nos conocemos. Para llegar a una ruta importante hay que hacer cien kilómetros y a otro pueblo doscientos o ciento cuarenta por camino de ripio.

Q dejó su carrera con todas la materias cursadas, sólo le falta la tesis para recibirse pero con mi sueldo de geólogo en una minera multi-nacional nos sobra, así que lo va dilatando.

Tenemos una linda casa en el lado nuevo del pueblo, lotes grandes con un jardín grande, nuestra camioneta, no podemos quejarnos.

Por lo general yo me manejo con vehículos de la empresa así que Q usa la nuestra pero hace unos meses tuve que ir a la ciudad por un trámite personal así que no quise usar una de la empresa y me la llevé.

A los pocos kilómetros de ruta ya no captaba ninguna emisora de radio y veo que por suerte Q se había olvidado su pendrive en el equipo de música. Me gustaron los temas que tenía así que a la noche lo llevé al cuarto del hotel para pasarlos a mi portátil. Al revisar las carpetas me encuentro con una llamada “oiraiD”. La quedo mirando un momento hasta que veo que es Diario escrito al revés.

Me contuve por casi una hora sin abrir esa carpeta pero… La curiosidad mata al gato… Claro que muere sabiendo.

Las primeras entradas eran casi diarias pero muy escuetas, sin detalles.

“Nos casamos”

“Viaje a nuestra nueva casa”

Así sin detalles hasta que al fin una se explaya.

“Seis meses… Ayer se cumplieron seis meses de matrimonio y yo como una perfecta ama de casa.

Seis meses con un solo hombre… Ya no aguanto más”

Cuando leí eso de un solo hombre sentí fuego en el estómago. Decidí no salir a cenar, tenía que enterarme de que se trataba esto. Pedí que me traigan algo a la habitación y abrí todos los archivos y los copié en mi portátil, llevé el pen a la camioneta y lo dejé como si no lo hubiera visto. Me instalé en la cama y empecé a leer.

“Hoy M tiene guardia así que tengo hasta medianoche para mi, no lo voy a desperdiciar, me voy al parador de la ruta, algo tendrá que salir y ahí no me conoce nadie”

“¡Cómo extrañaba esto! Yo no nací para ser fiel, necesito esa adrenalina de saber que lo que hago está mal… Y si está muy mal mejor.

Sabía que en esos paradores hay trampa, me fui con esos short de jean bien apretados, la musculosa negra, mi pancita al aire y con la ventaja de tener pocas tetas no necesito corpiño. Igual con mi culo los vuelvo locos.

¡Qué calor! Dejé el auto a la sombra, lejos del café, faltaba un rato para el mediodía. Me senté adentro y pedí una cerveza. Esperé a que se vayan todos los estaban cuando llegué y con otra cerveza salí a sentarme a sombra, cerca de donde paran los camiones. No había muchos pero los que pasaban no dejaban de mirar, alguno saludó con picardía pero no pasaban de ahí.

Ya estaba terminando mi botella cuando pasa uno de vuelta de los baños secándose el pelo.

Me dice que hace mucho calor que si no quiero conocer su camión que tiene aire acondicionado. Lo esquivo diciendo que el cambio de temperatura me iba a hacer mal pero me aclara que estaba apagado, que lo enciende al subir, además que ya no tenía nada en la botella y en la cabina había una heladera con cerveza bien helada.

Una tentación y él también. Mayor, me llevará quince o veinte años, flaco, fuerte y sabía lo que quería. Lo seguí y al ayudarme a subir me metió la mano en el culo, me di vuelta para mirarlo y en lugar de achicarse me pasó el dedo bien por la raya, me alcanza una lata y abre una para él. Me paso la lata fría por la frente y él me la pasa por uno de mis pezones. Acá te hace bien, me dice. Cuando el pezón reacciona al frío la pasa por el otro. Mostrame que lindos quedaron. Le pido que cierre la cortina para que no nos vean y me saco la camiseta, los roza con el revés de un dedo y los pellizca. Dame el pantaloncito, me dice.

Apoyada en la cucheta desde atrás me lame mis dos agujeros ¡Qué cosa más rica! Una lengua nueva, distinta, la gente que pasa y se los oye hablar. Cada tanto me chorrea algo de cerveza helada desde mi cola y me estremezco. Me hace acabar y casi me zambullo sobre su pantalón para sacar la verga y comerla con desesperación, me atraganto de verga, chupo sus huevos y cuando lo tengo tieso me siento sobre él que con las manos en mi culo me sube y me suelta para clavarme toda la verga. Lo siento acabar y sigo para tener otro orgasmo, me aprieto a su cuello con la boca contra la de él para no gritar.

Me levanta y me pasa al otro asiento. Nena andá que tengo que descansar, me faltan muchos kilómetros para llegar.

Me puse a pensar y desde el día del casamiento que me cogí al primo de M que no tenía un orgasmo así.

¡Ahora sí vuelvo a ser yo!”

Cuando terminé de leer esto no entendía nada, por un lado estaba con los ojos llenos de lágrimas de bronca, celos, indignación pero… La pija dura a reventar…

Seguí leyendo casi toda la noche, no podía creer de las cosas que es capaz Q… Si me tienen paciencia ya les voy a ir contando…

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Le cumplí su fantasía

Mi mujer, Ada, y yo, Pablo, estamos casados desde hace nueve años. Ella tiene treinta y yo uno más.

Ada está muy buena, una figura esbelta, pelo castaño oscuro, ojos grises. Un minón. Siempre ha causado sensación en las fiestas o cuando salimos. Baila muy bien, es muy sexy. Yo me defiendo bailando pero por lo general prefiero quedarme y verla ser el centro de la pista. Me gusta ver el deseo que provoca en los tipos. Nunca le confesé esto a nadie, me tratarían de cornudo pero me gusta verla seduciendo, aunque no lo haga con intención.

Alguna vez al poco tiempo de casarnos nos invitaron a una reunión de intercambio, una compañera de Ada, y ella se negó de plano, casi terminan la amistad por esa razón. Yo le he sacado el tema en joda alguna vez mientras tenemos sexo pero se niega a tocar el tema hasta en chiste. Opté por no volver a sacarlo.

Casi me olvidé del tema hasta hace unos mese que buscando un enlace viejo en la computadora de la casa fui al historial y oh! sorpresa, páginas porno. No tenemos hijos así que la que entró fue Ada.

Entré por curiosidad para ver que le estaba causando excitación y me encuentro que las entradas más antiguas erar videos de parejas pero fue pasando a tríos cada vez más fuertes y los últimos son todos de orgías de una o dos mujeres con muchos hombres.

Al principio las entradas eran una ves por semana pero ahora entra dos o tres veces al día y mira más de un video. Ada trabaja en casa, da clases de baile y gimnasia femenina. Por eso el lomo que tiene.

Otra cosa que noté fue que los días que miraba porno, a la noche, era una diosa de sexo, todo lujuria, no nos privábamos de nada, eso que siempre fuimos muy buenos en la cama los dos pero desde los videos está perfecta.

Con todo esto de los videos me  empezó a dar vueltas la cabeza y un sábado en una fiesta de un amigo que se casó al verla bailando entre tantos hombres, todos la atienden a ella cuando va a la pista la vi mucho más zafada que lo habitual, se movía de una manera que pasaba de ser sexy, era lujuria. Los tipos estaban emputecidos. Como siempre cuando la cosa se pone pesada voy en su rescate, bailo un rato con ella y la saco de la pista.

Esa noche al volver a la mesa le pregunto

– ¿Qué pasa si un día no voy a rescatarte y te dejo en medio de los lobos?

– No sé, si me dejás sola me comerán supongo.

No volví sobre el tema pero esa respuesta me sorprendió, si no la rescato yo ella dejaría que los lobos la coman. La fantasía había prendido en Ada, quería su orgía y yo me dispuse a que la tenga.

Proponer una reunión de intercambio o una fiesta de lujuria está descartado, el camino es que ella lo acepte. Y no a escondidas, yo me banco ser cornudo pero no perderme el espectáculo. Me tengo que portar mal con ella delante de un grupo de tipos para que se tome revancha.

Todo esto pasó por mi mente hasta que aprovechando un feriado largo nos fuimos a la playa. Ahí vi mi oportunidad y no la dejé pasar.

Llegamos el viernes al mediodía y enseguida fuimos a la playa, tenemos una casa a unos pocos metros del mar en el extremo de un balneario nuevo, un terreno grande en el que pensamos construir para alquilar en temporada, por ahora sólo tenemos una casa de un ambiente grande y una pileta.

Como es un lugar alejado no va mucha gente y más que nada van jóvenes con sus enduro y sus 4X4. Ni bien nos ubicamos me puse a admirar y comentar lo buenas que estaban las minas que pasaban o tomaban sol cerca. Hablaba fuerte para que además de Ada me oyeran un grupo de muchachos que estaban junto a nosotros.

Pasó así la tarde, llegué a ponerme bastante pesado y Ada estaba molesta, hasta comenté con los muchachos que bien estaban las minas y como se animaban algunas a estar en top less.

A la noche Ada estaba enojada y yo no hice nada para que se le pase, me fui a dormir. El Sábado estaban los mismos muchachos y me ubiqué otra vez cerca. Ada estaba con un bikini que le hacía un cuerpazo. Yo seguí con la misma táctica y uno de nuestro vecinos se animó a decirme que no tenía de que quejarme, que mi mujer estaba muy buena. A Ada esto le encantó y sirvió para romper el hielo, al rato nos invitaron a jugar con ellos al boley.

Ada hace mucha gimnasia, baila muy bien pero no ha practicado muchos deportes, yo valiéndome  de esto la critiqué cada vez que erraba un tiro hasta que uno de ellos se ofreció para enseñarle.

Al rato para explicarle la forma de levantar la pelota con las dos manos la abrazaba y le apoyaba todo. Los amigos no dejaban de pasarse miradas cómplices. La cosa iba funcionando, todos querían enseñarle algún tiro o forma de jugar, de paso la tocaban lo más posible.

El domingo no fue distinto, algo de juego, todos cerca de ella. Por la tarde subí algo el tono de la charla y apunté para las que se animaban a sacarse el sostén y que para eso tenían que estar muy buenas, enseguida apuntaron que Ada lo podría hacer, que físico le sobraba

-Sí, en lugares menos públicos lo hace.

Fue mi comentario, los muchachos se miraron y Ada me echó unos ojos furiosos.

-El problema no es que sean o no públicos, yo no tengo nada que esconder, pero hay playas que están habilitadas.

Ada me dobló la apuesta, estaba mordiendo el anzuelo.

Esa noche casi ni me habló, nada más me mandó un

¡No sé por qué estás tan antipático estos días!

Mi idea era concretar para esa noche, el lunes ya era laborable, pero no se dio, tenían planes con la familia de uno de ellos y por suerte como nosotros se quedaban un día más.

El lunes fuimos temprano a la playa, hacía mucho calor y encima había cambiado el viento y el mar estaba lleno de aguas vivas, Ada les tiene mucho miedo así que estaba bastante molesta. Quedaba muy poca gente pero justo enfrente nuestro había dos chicas que se sacaron el corpiño y yo no dejé de mirarlas y elogiarlas.

-¿Si me saco el sostén me prestarás un poco de atención a mi o te gustan más ellas?

Como no contesté enseguida la reacción fue sacárselo y tirármelo en la cara y así se fue hasta el agua, no tardó nada en volver por las medusas. Cuando la vi venir así me tenté en decirle lo linda que estaba pero me contuve. Se quedó en tetas tirada boca arriba sin darme bola.

Al rato llegaron los muchachos, se quedaron mudos al ver a Ada en tetas, cuando ella los vio se levantó a saludarlos con un beso y ni amagó taparse. La invitaron a nadar pero les contó de las aguas vivas y del miedo que les tiene así que se pusieron a pelotear un rato pero al llegar el mediodía el calor apretó demasiado y ahí lancé mi ataque

-¿Que tal si vamos para casa que al menos está la pileta? Tiene agua nueva y de paso tomamos algo fresco, hace mucho calor.

-Sí, me muero de calor, vengan chicos, es esa de ahí arriba. Nos damos un chapuzón y se se aburren se vienen para acá de nuevo.

Ada me recogió el guante, quería desquitarse pero no sabía que ese era mi plan.

Apenas se tapó con un pareo hasta llegar a la casa, como está sobre un médano y tiene una pared no se ve desde afuera. Ni bien entró al jardín quedó en cueros, para deleite de nuestros cuatro invitados que la miraban con ganas y a mi con recelo.

Los cinco se metieron a la pileta y las manos de los chicos trataban de tocar lo más posible de Ada que no los esquivaba demasiado. Cuando salieron para buscar algo para tomar busqué la forma de hablar con Ada en privado pero con toda intención esperé que uno de ellos, el más audaz, estuviera cerca como para escuchar.

– Si te metés sola en la manada de lobos no se si te puedo rescatar…

– No sé si quiero que me rescates…

Estaba hecho, Ada se había decidido a tener su fiesta delante mío… Abría que ver hasta dónde se animaba. Igual estaba yo ahí para arengar en caso de que comience a arrepentirse.

Cuando salimos dos de los muchachos estaban en la pileta, uno era el que había escuchado y Ada se metió con ellos. Yo me tiré en una reposera y me puse anteojos para sol quedando como dormido aunque veía todo.

Ada estaba contra un borde de la pileta y los chicos la rodeaban cada vez más cerca, no alcancé a oír que dijo ella pero uno le contestó que yo estaba durmiendo.

– No, no creo que duerma.

– Igual parece que no le importa…

– ¡Pablo, venís a jugar!

– No, jueguen ustedes, hace mucho calor.

– Ves, ya tenemos permiso

Uno empieza a acariciarle los hombros y el cuello, Ada no presta mucha colaboración. ¿No estará pensando en resistir?

El chico la toma de la cintura y la sienta en el borde de la pileta, acaricia las piernas subiendo a los muslos y los empieza a besar, Ada lo deja, conozco esa mirada, está excitada y se está entregando. ¡Lo conseguí!

Le separa las piernas y besa el interior de los muslos, sube, Ada estira las piernas cuando él se acerca al bikini. El otro chico toma un pie de Ada lo chupa, dedo por dedo. Ada se tira hacia atrás y se apoya en los codos mientra la lame sobre el bikini.

Los otros dos cuando ven esto me miran y le hacen señas, el que le está chupando los pies les indica con gestos que no pasa nada, que se sumen. No se hacen rogar, la orgía está empezando.

Cuando llegan al lado de Ada ya tiene corrido el bikini a un costado y la lengua recorre su sexo. Uno no pierde el tiempo y la besa en la boca, el otro acaricia los pechos y enseguida los lame y los chupa. Ada abre la boca y besa con ansias mientras los dedos del chico exploran su vagina despacio y así aumenta la excitación en todo el ambiente.

Salen los dos del agua y ya Ada no tiene su bikini. Todos tocan, lamen, besan, chupan. El que empezó todo se saca el short.

– Te quiero coger

– Acá no… Adentro

La levanta de las axilas y Ada se cuelga del cuello y rodea la cintura con las piernas. Así la lleva para adentro, la casa tiene en un extremo la cocina y en el otro la cama, ahí fueron derecho y yo, claro, los seguí y me ubiqué en un sillón, con buena vista pero sin hacer ruido.

Ada está muy excitada, la conozco bien, se abre rápido para recibir a su amante, los otros tres se desnudan y los rodean, uno se anima y acerca el pene a la cara de Ada, no saben que a ella le encanta el sexo oral, el oral y todos lo otros también, nunca nos hemos privado de nada. Enseguida estaba chupando a dos y el otro le cambió el lugar para cogerla. Se turnaron los cuatro y Ada tuvo más de un orgasmo.

Otra cosa que había dejado preparada sin que Ada notase fue esa mañana al salir dejar el tubo de lubricante sobre la mesa de luz, bien a la vista. Uno de los tipos la estaba cogiendo en perrito y pasando los dedos por el culo y otro tomo el tubo, se puso en los dedos y se los empezó a meter. Ada es muy sensible en su cola y la excita mucho. Todos jugaron un rato hasta que uno le dice

– Tenés una cola hermosa, te la voy a romper.

En ese momento por primera vez Ada mira para dónde yo estaba, como no me veían los otros le guiñé un ojo con media sonrisa. Ada miró primero asombrada pero enseguida se la iluminó la cara y muy sexy le contesta

– Sí, rompeme la cola.

Y bueno, no es por presumir pero no había mucho para romper, ninguno era más dotado que yo y el sexo anal era uno de nuestras aficiones.

– Sí, rómpame toda la cola… Me vuelven loca…

No fue mucho lo que aguantaron, Ada los hizo acabar en poco tiempo con esa cola maravillosa que tiene y que sabe usar como una experta.

Cuando Ada pasó a mi lado para ir al baño y los cuatro estaban desparramados en la cama aproveché para decirle.

– Vi tus videos… Está todo bien… Sacate todas las ganas…

– ¿Todas?

En respuesta me sonreí y levanté un pulgar en signo de aprobación.

Ada salió del baño y fue a la pileta llamándolos para que vayan con ella. Pasaron casi sin mirarme, ninguno se atrevió a decir nada…

Jugaron un rato en el agua hasta que uno se puso el short y salió hasta su auto a buscar la conservadora que tenían llena de cerveza. Ada puso música y tomaron y bailaron. Hasta uno me ofreció una cerveza que rechacé y me abrí un vino blanco y lo llevé en un balde de hielo al lado de mi asiento.

Hay dos cosas que excitan mucho a Ada, el alcohol y bailar… Estaba haciendo ambas… Como el equipo estaba cerca mío me encargué de poner música más sexy y ella empezó con sus movimientos bien sensuales, cerca de ellos, rozándolos, acariciándolos… Seguían todos desnudos y se empezaba a notar la recuperación de los muchachos… No se conformaban con que Ada pasase cerca, ya la acariciaban, la abrazaban y besaban. Las manos buscaban su sexo, sus senos, su cola… Y las de Ada también buscaban los penes cada vez más duros…

Ada doblada sobre la mesa del jardín aceptaba las embestidas de uno y de otro mientras le aceitaban la cola otra vez con sus dedos.

– Sí, háganme todo… Los quiero sentir…

– Nos vas a sentir… Te vamos a hacer todo… Más de lo que imaginás.

Después de la primera sesión estaban con más resistencia así que se habían envalentonado, sobre todo viendo que yo no intervenía y Ada pedía más. Así volvieron a coger su cola desde atrás y también alguno de frente mientras le masajeaban el clítoris y ella gemía como loca.

– Me parece que esta putita quiere más que esto.

– Vení putita, subite y cogeme… Así, muy bien…

– ¿Te gusta? ¿Soy bastante puta?

– Todavía no… Para ser bien puta tenés que pedirle a ellos que te rompan la cola… Eso sin dejar de cogerme…

– Pero… Sí… Quiero que me la rompan…

No se hicieron rogar, colocaron más lubricante y uno se ubicó sobre la cola de Ada y tuvo su doble penetración, como en esos videos que tanto había mirado. Se pasaron a unos almohadones en el suelo y cambiaron de postura, Ada para arriba, para abajo y se turnaron en todas las combinaciones posibles hasta que uno dijo

– ¡Basta! No aguanto…

Y acabaron los cuatro casi a la vez, alguno dentro de Ada y otros encima de ella.

Hubo un momento de calma hasta que Ada se levantó

– Chicos no puedo más… Me despido y me voy al baño…

Ada desapareció en la casa y ellos se vistieron sin hablar y se fueron…

– Hijo de puta… Lo planeaste todo vos…

– ¿La pasaste bien?

– De maravilla, primero en venganza… Después… Ummm… Riquísimo… No sé como te voy a devolver el favor…

– Algo se te va a ocurrir…

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El cornudo me entregó… Justo cuando creí que iba en serio…

Nos conocimos, atracción mutua, un tiempo de histeriqueo y buen… Hace un mes que salimos. Todo muy bien desde el principio, gustos similares, sin traumas con el sexo, fuimos a la cama a las dos o tres salidas y fue sensacional. Los dos teníamos experiencias anteriores y las supimos aprovechar, a la hora de coger… a coger, sin complejos ni tapujos. Así llegó e jueves de la semana pasada (pongámosle, en realidad esto fue en el verano) con todo andando sobre rieles.

-El sábado mi familia hace una reunión en la quinta por el cumpleaños de mi abuela, quiero que vengas

Quedé muda, una reunión familiar pero no conozco a nadie…

-¿Me estás pidiendo que vaya a una fiesta de tu familia? Nunca me llevaste a tu casa, no conozco…

Me interrumpe

-Bueno, va siendo hora.

En mi cabeza mil ideas todas juntas… “Me va a presentar a los padres”… “No tengo ropa”… “Nunca hablamos de nuestras familias y menos de presentarnos”…

-Hay pileta así que tenés que llevar bikini… Y espero que sea bien sexy… La más linda de todas!

-Estás loco, no me conocen y querés que vaya medio en bolas…

-Si hasta mi vieja anda en tanga en la quinta, los babosos de mis amigos siempre la quisieron enfiestar…

-Hijos de perra…

-¿Por qué? Yo les hice gamba más de una vez, le vendría bien a la jovata que le sacudan unos buenos polvos.

-Sos un guacho…

Bueno, esa noche cogimos como nunca, yo estaba exultante… Me presentaba en familia… Me estaba tomando en serio.   El sábado me puse mi bikini negro, no el más chico que tengo pero uno bien sexy, con mi pelo rubio y la piel ya cobriza por el sol me quedaba justo como Nico quería sin ser demasiado atrevido. Encima un solero algo suelto bien escotado pero no muy corto. Como todo terminaba temprano no hacía falta ropa para cambiarse y el calor estaba apretando así que no necesitaba nada más. Nico… Perdón, no nos presenté, yo soy Rosi y mi chico (¿novio?) es Nico. Nico me pasó a buscar temprano y cuando le mostré lo que llevaba quedó encantado

-¡Seguro que voy con la chica más linda de la fiesta!

-Me dijiste que era una reunión familiar no una fiesta

-Es una forma de decir… No te asustes, no es nada formal.

Llegamos, me presentó a la madre, los tíos, primos y al final la abuela, una vieja divina, le encantó el regalo que le llevé y todos me trataron como si me conocieran de toda la vida.   Ya en la pileta estaban varios grupos de amigos, muchos de nuestra edad, amigos de Nico y de sus primos. A dos o tres de los amigos de Nico los conocía de haber salido en grupo alguna vez.

Pasó el almuerzo y por el calor pasamos casi toda la tarde en la pileta. No está bien que lo diga yo pero era sin duda si no la más linda sí la que atraía todas las miradas masculinas, algunos con recato y otros sin ningún reparo. Nico estaba radiante, me paseaba de la cintura luciéndome como a un trofeo y la verdad es me infló bastante el ego, sentirme así apreciada por Nico y… Hasta diría deseada por el resto de varones, a pesar de haber otras chicas muy lindas y algunas más atrevidas que yo.

Sobre la tarde los mayores se fueron retirando y al final que damos algunos amigos, la madre de Nico, él y yo. Terminamos de guardar todo y cuando faltaban unas pocas sillas del jardín la madre se despide y le pide a Nico que se encargue de cerrar él.

Con una pareja y dos o tres chicos más nos que damos a tomar unos tragos antes de irnos, el calor había aflojado así que entré y me saqué el bikini mojado y me puse sólo el solero. Sentados en los sillones del parque seguimos tomando unos cuantos tragos más, yo ya estaba algo picadita y Nico se puso mimoso, entre la emoción de todo el día y los tragos no opuse ninguna resistencia, todo lo contrario, me excité enseguida y nos empezamos a besar y acariciar sin prestar atención al resto.

Al rato me pareció oír que alguien se despedía pero ni nos molestamos en levantarnos a saludar, seguimos con lo nuestro. Nico me levanta de la cintura y me pone a horcajadas sobre su falda, me empieza a levantar el solero y ahí me acordé que no tenía nada abajo.

-Pará que abajo estoy desnuda

-No pasa nada, somos todos amigos, a parte ya está algo oscuro

Un poco porque era cierto que estaba anocheciendo pero sobre todo por los tragos que me tenían bastante aturdida lo dejé hacer. Me acariciaba las nalgas y con los labios corrió el escote hasta llegar a mis pezones, se endurecieron al primer mordisco, estaba muy caliente y Nico sabe como ponerme loca. Bajé una mano y busqué su pija dentro del pantalón de baño. Estaba durísima, toda una tentación, lo masturbé y lo metí dentro del solero para restregar ese glande brillante contra mi piel, con la otra mano apretaba su cabeza en mi pecho para no deje de chuparme los pezones

-Metela dentro

-No, nos van a ver

-¿Y qué? Igual ya deben pensar que estamos cogiendo

-No, me muero de vergüenza

-¿Por qué? Somos todos amigos, no sea tonta

-¿No te importa que me vean?

-Me pone más caliente

Con su mano la sacó de la mía, la apuntó a mi concha y con lo dura que la tenía y lo mojada que estaba yo entró hasta el fondo. A mi borrachera de alcohol se le sumó la erótica, Nico se movía despacio recorriendo toda mi vagina y yo me dejé transportar y empecé a subir y bajar sobre esa pija que hacía perder la cabeza. El solero estaba todo enroscado en mi cintura. Al notarme así desnuda miré por sobre mi hombro

-Pará Nico nos están mirando

-Dejalos, no vamos a parar ahora

-¡Se están haciendo la paja!

-No es para menos, vernos a nosotros cogiendo no es cualquier cosa

-Pero…

Me tapó la boca con un beso y arremetió más con su sexo. Otra vez perdí el control, este tipo me puede, conoce cada punto para hacerme enloquecer… Sus manos… Su boca, esa lengua juguetona… Su sexo, caliente, duro y a la vez suave, los ojos que no se apartan de los míos y parecen fascinarme como los del gato al pájaro… Al borde del orgasmo atiné a mirar hacia atrás otra vez, quedaban dos amigos de Nico a los que yo no conocía mucho, los había visto una sola vez con él en un bar pero ni siquiera me los presentó. Esa tarde supe que eran Fredy y Polo, se conocían desde la escuela.

A pesar de que Polo y Fredy estaban muy cerca no pude evitar el orgasmo, tal vez por el alcohol o por lo bien que la pasamos toda la tarde o por lo extraño de la situación pero fue un orgasmo sublime y nada silencioso ni disimulado…

Cuando dejé de sacudirme sobre el sexo de Nico este se sonreía triunfante, como diciendo “viste como gozaste a pesar de que estaban mirando”. No me resistí y le planté un beso de película porno mientras él no dejaba de moverse y calentarme de nuevo.

Volví a hamacar mis caderas sobre Nico y poner su cabeza entre mis tetas, quería más y más…

En eso estaba, bien concentrada en tener un polvo glorioso con Nico, cuando siento una mano de más en mi espalda

-¡Qué linda está tu chica, Nico!

-¡Más que linda!

Quedé petrificada, Nico no, él seguía cogiendo… Parecía que para él que sus amigos se acerquen y me toquen mientras nosotros cogíamos estaba bien…

Me pasaban las manos por la espalda y llegaron a mis nalgas, uno se atrevió a más y pasó un dedo por uno de mis pezones

-¡Toda bien está!

En ese momento me dispuse a protestar, con el susto se me había pasado la borrachera y aunque seguía agitada de excitación abrí la boca para parar toda esta situación que no llegaba a entender pero no pude decir palabra…

Polo, el que había pasado el dedo por mi pezón, me puso un beso que me llenó toda la boca. ¡Qué beso! La lengua sabía lo que quería y no pedía permiso, los labios firmes y tiernos a la vez… Nunca me habían besado así. Mi temperatura subió como si nada de todo eso extraño de tener mirones primero y que quieran participar después estuviese pasando.

En cuanto Polo me suelta me agarra Fredy y también me besa en la boca, siento que acarician mi pecho pero ya no se quien de los tres es. Quiero salir de esa situación pero estoy paralizada…

Fredy se separa y miro a Nico, tiene una cara de diversión y lujuria absoluta, las manos en mis pechos son las de Fredy y Polo… Nico se mueve dentro mío como si nada pasara

-Acabá

-No, así no puedo

-Si podés, dejate ir… Cerrá los ojos… Eso… Movete…

-Nico, se van a sumar…

-¿No te gustaría? Con lo caliente que estás creo que si

-Pero ¿Y después?

-Acabá… Así… Sí…

-Nico que pierdo el control…

-No quiero que te controles, quiero que goces… Que gocemos todo…

Sentí que me estaba yendo, que esa que estaba ahí no era yo… Esa mujer entre esos tres hombres era otra persona y me parecía verla hamacándose sobre el sexo de Nico, sacudiendo la cabeza y dejando que las seis manos la acaricien, las bocas la besen…

Escuché mis gemidos y jadeos como si fuesen de otra, respiré el olor del placer, temblé en nuevo orgasmo y me entregué

-Nico no quiero reproches, vos me hiciste llegar hasta acá.

Parece que eso era lo que esperaba oír Nico, Se hinchó dentro mío y sentí su eyaculación con una fuerza única, tanto que tuve otro orgasmo.

Nico me levantó después de besarme y me colocó en el sillón, se incorporó y lo vi irse para la canilla sacándose el forro.

Sin decir una palabra Polo y Fredy me sacaron el solero y Polo apenas me rozó los labios y con besos muy suaves fue bajando por mi cuerpo hasta llegar a mi concha que después de los polvos con Nico estaba más que sensible…

Polo no sólo sabía besar muy bien… También sabe chupar como ningún otro… La lengua, los labios, dientes… Suave, fuerte…

Fredy se sacó el pantalón y se puso a jugar con su pija cerca de mi cara, sin decir nada, me mira fijo, yo se que quiere pero no lo pide, la decisión tiene que ser mía… Ya perdí el control… Se la agarro y lo pajeo… Se acerca más.

Miro a Nico, se está pajeando con una sonrisa llena de lujuria. Espero algún gesto o señal de él pero no llega.

Sin dejar de mirar a Nico me meto en la boca la pija de Fredy, la chupo despacio, se hacerlo, la siento crecer dura contra mi lengua. Polo acelera la chupada que me está dando y yo hago lo mismo con Fredy. Se mezclan los gemidos de ambos. Busco las miradas de Polo y de Fredy, casi los desafío. Fredy está muy caliente, siento las venas hinchadas en mi boca y la presión en mi mano, me mira fijo

-Te quiero coger

Tiene un forro en la mano, se sale de mi boca y toca el hombro de Polo que se levanta y se acerca a mi cara, todavía tiene los pantalones, se nota su erección, se que él es el culpable de que haya perdido el control, con sus besos y ni que hablar de la chupada. Ahora le voy a enseñar lo que es volverse loco, yo también tengo mis habilidades…

Me acerco a su bulto, sin tocarlo entreabro los labios… De un tirón saco los pantalones y sin darle tiempo a reaccionar paso la punta de mi lengua desde la base al glande, apenas rozando. Empuja tratando de entrar en mi boca y yo me aparto, le doy un beso en la punta y otra vez la lengua de una punta a la otra, acaricio mis mejillas con su glande y paso dos dedos a lo largo y recién ahí lo voy metiendo entre mis labios, apretados contra su pija.

Entretenida en enloquecer a Polo me olvidé de Fredy, éste se acomodó entre mis piernas y sin avisar entró con todo lo que tiene en mi concha totalmente excitada y sensible. Con la sorpresa cerré la boca y casi muerdo la pija de Polo, por suerte sin llegar lo tomó como un juego y soltó un suspiro de placer.

Perdidos ya todos mis prejuicios y principios puse todo mi empeño en la chupada a Polo y en sacudir las caderas y apretar con mi vagina a Fredy que se arqueaba de placer y apenas contenía los gritos. Fredy puso mis piernas en sus hombros empujó una vez y otra, más y más rápido, sentía que llegaba su eyaculación y para mi sorpresa esto me excitó tanto como a él, aparté a Polo por un momento y atraje a Fredy contra mi cuerpo, lo abracé y acabamos juntos en un grito.

Fredy salió despacio, los dos estábamos muy agitados. en cuanto quedé libre Polo se acercó otra vez y se puso a jugar con un dedo en mi boca, primero sólo los labios, fue entrando haciendo que le chupe el dedo, dando vueltas en mi lengua.

Al darse cuenta que seguía excitada, que no necesitaba hacer más me alcanzó el sobre de un forro… Cerrado, para que yo lo abra y se lo ponga… Un gesto por demás erótico con alguien de mucha confianza pero él…

Abrí el sobre con los dientes y le puse el forro muy, muy despacio. Se fue hacia mis piernas y las acarició sin dejar de verme fijo a los ojos…

-Girá

-¿Qué?

-Date vuelta, ponete de rodillas

Me arrodillé en el sillón apoyando los brazos en el espaldar, me acarició las nalgas y separó más mis piernas, sentí su glande pasar una y otra vez por toda mi concha hasta que apretó justo entre mis labios y entró, lento, sin apuro, se quedó un momento quieto bien adentro de mi vagina y ahí sí, agarró mis caderas y me empezó a balancear, adentro y afuera, sin parar.

Me sorprendió que siendo tan bueno con su boca al coger tuviese tan poca imaginación, no cambió ni el ritmo ni la posición. Quería que me hiciese acabar, lo necesitaba, hasta se lo pedí

-Quiero acabar, por favor no te apures…

No me oyó… Se enterró todo dentro mío y ahí quedó, quieto… Yo muy caliente…

Veo acercarse a Nico

-Lindo… Muy lindo…

-Sos un hijo de p…

-Me pareció que lo disfrutaste

Me acaricia el pelo y me da un beso con toda la lengua, pienso en rechazarlo pero no puedo, de haberme preguntado antes si quería coger con sus amigos lo hubiese sacado corriendo pero ahora… Una vez que pasó… No se… Quiero pensar en frío…

-Vamos a bañarnos, la noche es larga…

Me dice Nico y me levanta en sus brazos…

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Diego se pone los cuernos

tresQueríamos estar tranquilos así que ese verano alquilamos una cabaña en un balneario nuevo; poca gente, pocos comercios… Nada que hacer salvo descansar… Quince días de relax para los dos.

Era un complejo de seis cabañas y un restaurante que era el único punto de reunión en los alrededores. Estábamos bien apartados de la zona turística y comercial.

Elegimos también el mes de marzo para que no haya tantos chicos así que lo que nos sobraba era tranquilidad.

La primer semana todas las cabañas estaban ocupadas pero para la segunda quedamos tres parejas y cuatro muchachos solos que ocupaban una.

Durante el día venían personas que eran pasajeros de las cabañas a la playa pero no muchas así que nos relacionamos con nuestros compañeros tanto para las actividades en la playa como después, a la noche si comíamos en el restaurante o íbamos más tarde a tomar algo y escuchar música o bailar, cosa que hacíamos todas las noches. A Diego, mi pareja, y a mi nos gusta bailar y durante el año tenemos pocas posibilidades de darnos el gusto y las otras parejas se prendieron también todas las noches. cuando los  señores se cansaban seguíamos las chicas solas o se acercaba alguno de los muchachos que estaban solos que eran muy divertidos y respetuosos.

Así todos fuimos tomando confianza y al ver el que pasaba la música, decir DJ es mucho, fue poniendo temas más alegre y de joda y nosotros, sobre todo las chicas nos pusimos más atrevidas, si nos dejaban solas bailando lo hacíamos bien provocativas para que nuestras parejas vuelvan a bailar. Si no nos apretábamos entre nosotras o le hacíamos señas a los muchachos que si estábamos muy zafadas se acercaban con recelo por miedo a que se enojen nuestros machotes…

Debo reconocer que me llamó la atención que Diego no me dijera nada por bailar con los muchachos, sobre todo porque la segunda semana que ya quedábamos pocos y ya entrados en confianza, las mujeres nos pusimos de lo más perras al bailar y como nadie se quejaba los muchachos se fueron atreviendo y si bajaba el ritmo de la música se arrimaban y nos apretaban bastante.

Se fue otra pareja así que quedamos Fernando y Marisa, los cuatro muchachos, Diego y yo, Caro. Fernando el mayor, unos 35, Marisa 29 o 30, Diego 30, los chicos entre 24 y 25 y yo 25. Feo ninguno, Fernando algo fuera de estado pero no se puede decir que gordo, Marisa algo bajita pero muy bien formada y con una gracia absoluta. De Diego ¿qué puedo decir? El hombre de mi vida, alto, elegante, seguro de si mismo… Los chicos con pinta de deportistas, creo que comentaron que jugaban a algún deporte pero no presté atención, y yo, yo soy una preciosura… Un metro setenta, como de chica me decían que iba a ser gordita tomé por costumbre hacer gym modeladora desde antes de la adolescencia y no lo dejé nunca así que tengo todo en su lugar y bien durito, para algunos me falta algo de tetitas pero con el culo que tengo los dejo a todos callados.

Una noche estábamos bailando y Fernando para y nos dice que se va a pescar embarcado y salen a la madrugada. Le pido que deje a Marisa y dice que sí, que no hay problema, él se va divertir y que ella haga lo propio.

Diego se queda bailando un rato con las dos pero nos va a traer unos tragos y se va a sentar, nos deja solas y como siempre que estamos bailando solas nos ponen música para perrear y claro… perreamos.

Marisa no se si porque estaba sola quería competir conmigo pero estaba hecha una fiera, movía el culo y me lo apoyaba de tal forma que hasta me hizo calentar. A la segunda vez que le hicimos señas a Diego y no vino se arrimaron dos de los chicos, al ver lo perra que estábamos con Marisa los otros no tardaron nada en sumarse. Así estábamos las dos hechas un sanguchito cada una entre dos chicos que cada vez se apretaban más.

Cuando bajó algo el ritmo nos abrazaron uno delante y otro atrás, primero flojo pero enseguida el que estaba atrás mio, con la escusa de hablarme me apoyó todo el cuerpo y me hizo sentir su sexo en mi cola y me susurró al oído

– ¿Él no pesca?

– ¿Quien?

– Tu marido

No se si por no haberme venido a rescatar o porque pero le aclaré que no estábamos casados, ni bien oyó eso las manos se movieron mucho más audaces.

Por fortuna cambió la música y nos separamos porque nos tenían a las dos bien atrapadas…

Con la escusa de buscar algo para tomar nos fuimos con Diego y al rato acompañamos a Marisa a su cabaña y nos fuimos a la nuestra.

– ¿Por qué no fuiste a rescatarnos del baile?

– ¿Rescatarlas de qué? Se las veía disfrutando a lo loco…

– Sí, demasiado a lo loco… Nos querían tranzar a las dos.

– Es que estaban tan bien que me dio lástima… Parecía el comienzo de una película porno…

– ¡Diego!

No me animé a preguntar pero ¿Se había calentado viendo como me apretaban los dos chicos? La respuesta fue sí, estaba excitado y me hizo el amor como una fiera.

A la mañana siguiente decidí seguir el juego para ver que hacía Diego. Me puse una bikini que había comprado para usar sólo en casa por lo atrevida que era. Diego me miró, la elogió y me dijo lo buena que estaba pero no me pidió que no la use.

En la playa no pasé desapercibida, y el chico que quería que Diego me deje sola para ir de pesca me repitió en varias oportunidades lo bien que me quedaba el bikini

 – Te queda precioso pero ¿no le da celos?

-¿Celos? Tengo que estar orgulloso de tener la mujer más linda y la que todos desean.

No habíamos escuchado a Diego que se acercó mientras jugábamos al tejo con los chicos y Marisa. Fernando estaba tratando de convencer a Diego de lo buenas que eran esa salidas de pesca y Diego explicando que no le gusta pescar.

Esa noche Fernando no salió de pesca así que todo fue con calma pero Marisa me contó que el día anterior había tenido mucho sueño en el barco así que al día siguiente pensaba cenar temprano y dormir antes de ir al puerto y si podíamos pasar por ella después de cenar porque si él se iba ella no tenía por que quedarse a dormir.

Insistí al otro día con el bikini provocativo y a la noche… Ropa interior, una tanga negra de encaje así de chiquita… Una pollera tableada muy corta y una torera que por debajo dejaba ver la base de mis tetitas… Sin corpiño claro…

Diego nos hizo bailar a las dos un buen rato pero yo que lo conozco noté que lo hacía por compromiso, que lo que deseaba era dejarnos solas. Los muchachos no habían llegado, siempre iban algo más tarde. Para darle a Diego la oportunidad de dejarnos le pedí que busque unos tragos. Ni bien se fue la agarré a Marisa de la cintura y me puse a bailar muy sensual y bien apretada a ella

 – ¿Qué te pasa? Entre el bikini de la mañana y esta ropita algo estás tramando.

– No, nada… Son los últimos días y quiero pasarla bomba…

– Hum… No se…

Diego nos dejó los tragos y se fue a la mesa. Marisa aprovechó la música para hacerme girar y así se me levantaba la pollerita se me veía todo el tanga y sobre todo lo que éste no cubría… En uno de esos giros andaba cuando entraron los chicos y Marisa seguía con las vueltas y me llevó para la mesa dónde estaba Diego. Éste al ver los giros y la pollera volando no tuvo mejor idea que aplaudir y silbar así que el de la música no dejaba de poner salsa y entonces todos se deleitaron con mi culo y algún otro se atrevió también a silbar y aplaudir.

Enseguida vinieron los chicos y cuatro manos me recorrieron la cintura, mi panza y se atrevieron hasta el borde de la torerita rozando mis tetitas y pegaron sus cuerpos haciéndome sentir su excitación.

Diego seguía sin reaccionar ante el avance de los dos chicos que ya era más que osado, incluso me besaban el cuello y detrás de las orejas mientras me murmuraban lo bien que estaba y lo que los calentaba. Yo había decidido dejarlos hacer para ver que hacía Diego y la verdad es que tanto manoseo y palabras sexys me levantaron la temperatura y no tenía demasiado control de la situación.

Cerca de las dos, hora en que cerraban el bar, se acerca Diego y pensé que era para terminar con el apriete que me estaban dando pero no, nos llama a todos y nos dice

 – Ya que los muchachos se van esta mañana y a todos se nos terminan las vacaciones los invito a todos a la cabaña a brindar y seguir festejando porque acá cierran en un rato.

– Perfecto ¿Tenés algo o llevamos algún champán de acá?

– Champán no tengo así que mejor llevamos algunos… Marisa vos también vení, después te acompañamos.

– Si hay brindis no me lo voy a perder…

La mirada de lujuria entre los cuatro chicos ante la propuesta de Diego fue notable y ni hablar de mi sorpresa, para colmo brindar con champán… Él sabe lo que me enciende…

En el camino uno de los chicos trató de apartarme del grupo pero ahí intervino Diego dándoles las botellas y tomándonos a Marisa y a mi de la cintura para llevarnos hasta la cabaña y durante todo el trayecto me acarició y me dio unos besos muy calientes…

En cuanto llegamos Diego puso música muy lenta, romántica, como para bailar muy apretados y sirvieron champán que con el calor que hacía tomamos como agua. Diego me llevó a bailar y me apretó y me besó calentándome al tope, pensé bueno, se decidió a cuidarme… Nos estaban mirando todos y de repente me suelta y saca a bailar a Marisa y yo quedo parada sola, cosa que aprovechan enseguida los dos chicos que más me seguían y se abrazan de mi cintura apoyando sus pelvis contra mis caderas. Los otros dos no pierden el tiempo y se acercan a Marisa y Diego después de un par de vueltas se las entrega y se va a servir más bebida para todos y nos la alcanza pero no hace nada por separarnos, cuando vaciamos las copas las lleva y se sienta.

Me están apretando y acariciando, me hacen girar para cambiar quien queda adelante y quien atrás, me respiran cada vez más cerca, los labios me rozan las mejillas hasta el borde de la boca. Siento que Diego se levanta y viene hacia nosotros, pensar que va a salvarme me excita… Pasa al lado y sigue a la escalera camino al baño, en cuanto se cierra la puerta una boca se pega a la mía, no puedo evitar abrir mis labios y las lenguas se enlazan en un beso muy caliente… Me giran y cambian de lugar… Me estoy besando con dos hombres a la vez…

Abro los ojos y veo a Diego sentado en la escalera mirando como me besan uno la boca y el otro la nuca, los hombros, la espalda. No tiene ninguna reacción en su mirada, es como si mirase una película. Miro al costado y veo a Marisa en un sofá tranzando con los otros dos muchachos.

El que me besa en la boca desprende la torerita que se cae y yo miro a Diego como interrogando que va a hacer, me está besando las tetas y nada. Mantengo la mirada en los ojos de Diego pero la transformo en desafiante, no reacciona… Siento unos labios y una lengua bajando por mi espalda, sin dejar de mirarlo desprendo la pollera y la dejo caer… Nada, si hasta parece marcar más la sonrisa de su boca…

Baja besando por toda mi panza y el otro por mi columna, al llegar al borde de la tanga la sacan de un tirón y me lamen sin tapujos mi sexo y mi culo. El que está adelante me alza en brazos mientras el otro abre el sofá y me acuestan boca arriba, uno queda entre mis piernas besando mis muslos hasta centrase en mi sexo y comerlo sin ahorrar esfuerzos. El otro se ocupa de mi boca y mis tetitas, cuando por la excitación empiezo a jadear se aparta para sacarse la ropa muy despacio y con los ojos clavados en los míos, una vez desnudo toma su pene y con él me acaricia el pecho, lo gira sobre mi pezón, yo que siempre tuve algún complejo con mis tetas por ser muy chicas el que le presten atención me calienta muchísimo y él se da cuenta, se monta sobre mi pecho y refriega el pene contra mis dos tetitas que están durísimas de excitación. Me toma las manos y las lleva a su sexo para siga yo con el juego en mis tetas, todo esto mientras me están dando una mamada buenísima, no me reprimo más, me dejo llevar y yo que soy de tener muchos orgasmos no aguanto y acabo.

Me sigue chupando y el otro me pone almohadones bajo la cabeza y acerca su miembro a mi boca, hace años que el único pene que tengo es el de Diego así que sumada a mi excitación está la curiosidad así que voy despacio lamiendo y reconociendo este nuevo, no es ni más grande ni más chico, es otro. Con mi chupada se pone y veo en su cara la calentura y lo que le cuesta aguantar, busca en su ropa y saca una caja de preservativos, me pasa un sobre como avisándome que me va a coger, miro hacia la escalera y Diego sigue ahí con la misma actitud, de reojo veo que Marisa está cogiendo en el otro sofá. Con los dientes rompo el sobre y saco el forro, para molestar a Diego hago algo que aprendí con él, se lo pongo con la boca, el muchachito me mira sorprendido y se nota que esto lo pone a mil.

Baja recorriendo con su sexo todo mi cuerpo hasta mi pubis, el otro se corre a un costado, sin dejar de verme a los ojos abre mis labios con su pene y se moja con mi jugo, pasa todo el pene por mi rajita, quiero gritarle que me coja pero me aguanto y sólo lo suplico con la mirada, entra despacio mientras amasa mis caderas hamacándome y dando el ritmo. El otro me entrega su pene para que se lo chupe.

Si están esperando que les cuente una película porno les aclaro que no, estábamos los tres demasiado calientes y el que me cogía aceleraba su ritmo, yo ya les dije que soy multiorgásmica y el otro también estaba apurado por cogerme. Acabé con un jadeo que no dejó lugar a dudas lo que hizo apurar a uno y el otro se empezó a poner un forro. el que me cogía se vino sobre mi a besarme y cuando sentí que se apretó bien al fondo de mi vagina y que se hinchaba el preservativo volví a tener un orgasmo.

No tardó en salir para que el otro ocupe su lugar, cambió mi posición levantando mis piernas sobre los hombros y en lugar de entrar despacio como el anterior se clavó todo de una vez y arremetió con fuerza, este cambio me encantó, más caliente no podía estar.

El que había acabado se sacó el forro sobre mis tetas y me untó con su semen todo el pecho, se lo limpié como pude con las manos y me lo llevé a la boca, esto hizo calentar mucho al que me cogía y se lanzó a toda velocidad haciendo rebotar sus testículos contra mi culo. No acabó dentro mío, salió se sacó el forro y se derramó en mi panza apretando el pene con las dos manos contra mi. Sin dejar de chupar al otro me desparramé todo el semen por la panza y él me trajo su pene para que lo chupe también, así que fui alternando de uno al otro.

El que primero acabo se colocó en un “69” pero algo al costado dejando lugar para que los chupe a los dos y me chupó a mi también, no sólo mi conchita, se centró con mucha dedicación a mi culo. Después de haber metido bien su lengua pasó a meter los dedos, yo lo veía venir y en lugar de pararlo me calenté más. Chupaba, gemía y me retorcía moviendo las caderas como si ya estuviese cogiendo.

Se separó y bien delante de mi vista se colocó otro preservativo, me hizo señas de que gire, no me moví

 – Date vuelta

– Despacio ¿Sí?

Me muestra el sobre de lubricante que traen los forros con una sonrisa, dejo el pene que tenía en la boca y giro levantando mi cola con la cara apoyada en la cama. El frío del lubricante me hace estremecer, lo esparce con el pene por mi culo y se apoya, miro a la escalera por sobre mi hombro otra vez, no hay dudas, tiene esa sonrisa en los labios. Bajo más la cabeza y llevo mi cola hacia atrás metiendo el pene en mi culo, se toma de mis caderas y termina de entrar. Sale totalmente y me acaricia toda la cola, aprieta mis cachetes y vuelve a entrar. Ya había terminado así que estaba más relajado, se tomaba su tiempo disfrutando de mi culito apretado, me encanta el sexo anal, lo hago siempre y se como darle placer al otro pero me cuesta mucho tener orgasmos anales y a pesar de eso me entrego entera y lo gozo un montón. El otro ya se había repuesto y se coloca un forro y se turnan en coger mi culito, cuando siento que los dos están por acabar me doy vuelta y los atraigo a mis tetas sacando los forros los masturbo hasta que eyaculan en mis tetitas que adoran que las festejen. Después de que los exprimí hasta no dejar nada y los refregué bien en mi pecho se tumbaron a mi lado y quedamos un momento quietos los tres. En la cama de al lado también estaban tranquilos.

Cuando casi nos dormíamos Diego golpea sus manos

 -¡Bueno gente, basta de festejos! Ustedes se van en un rato así que supongo que querrán darse una ducha y cambiarse. Nos vemos la próxima.

Seguía golpeando las manos apurando a los chicos que sorprendidos se pusieron la ropa y salieron casi corriendo.

Marisa y yo nos levantamos y casi juntas quisimos decir algo pero

 – Shhh, no digan nada, calladitas las dos vayan a la ducha…

Nos tomó a las dos de la cintura y nos llevó al baño, abrió la ducha y nos metió bajo el agua a las dos juntas y salió. No se si por la sorpresa o por la casi orden de Diego de no hablar nos enjabonamos en silencio y cuando nos estábamos enjuagando él entró desnudo y se metió también en la ducha y nos acaricia a las dos dándonos el jabón para que lo bañemos.

Ya bañado me da un pico y atrayendo a Marisa de la cintura la besa en la boca, ella le responde y se cuelga de su cuello, veo las lenguas de los dos enredadas y los labios mordiéndose. La deja y hace lo mismo conmigo, los besos de Diego me pueden, no se por que pasó lo que pasó antes pero igual me entrego…

Ya en la cama entre las dos le hacemos una mamada de película, me sorprende al darme un forro pero se lo pongo. No pensé que la fuese a coger pero se sube sobre Marisa que abre las piernas y lo recibe encantada. Lo veo moverse y se que lo hace muy bien, se lo que hace sentir, me excita ver sus caderas yendo y viniendo, arriba y abajo, veo su cara y la cara de placer de Marisa, el orgasmo de ella es notable…

Antes de salir de Marisa me toma del cuello y me besa en la boca, no puedo contenerme

 – Cogeme…

Me acuesta de costado como sabe que me gusta, montado en una de mis piernas me penetra. Mi sensación es como la de volver a casa después de estar lejos unos días, a pesar de todo lo que había tenido recién eso era lo que necesitaba, mi libido subió al máximo.

Mientras me penetraba, sin forro, haciéndome sentir todo ese pene que me conocía todos los rincones de placer, acariciaba el agujerito de mi culo levantando más la temperatura. Marisa estaba pegada a él y para completar lo excitante del cuadro Diego le toma la mano y la hace reemplazar sus dedos en mi culo, ella me acaricia con timidez pero Diego la empuja a que meta los dedos dentro de mi culo y levanta mi pierna sobre su hombro. Entre los dos besan mis dedos del pie hasta encontrase las bocas y darse un chupón de lengua, labios y dientes… Diego se clava en el fondo de mi vagina y siento su semen con una fuerza que no conocía…

El grito con que llegó mi orgasmo se debe haber escuchado a varias cuadras…

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¿Celos…?

No hemos cruzado una palabra…

Jamás nos miramos…

Menos aún tocarnos…

Pero hoy la pienso en brazos que no son míos y… Algo me quema…

¿Serán celos…?

No hay escape… Haciendo honor a mi nombre me refugio en lo más oscuro…

Erebo.

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No a la mutilación genital femenina

Debería ser una causa común de todo ser civilizado.
Una cosa es la cultura o la tradición y otra muy distinta es la barbarie…

Hoy se celebra el Día Internacional de Tolerancia Cero con la
Mutilación Genital Femenina.

Supone una barbarie y una forma inhumana de despojar a las mujeres de una parte de su cuerpo, de su dignidad, de su placer y de su sexualidad.

Os lo ilustro con una explícita pintura del genial Thomas Saliot

Pintura de Thomas Saliot

Y, si puedes, pasa por aquí para saber más sobre esta práctica denigrante y abusiva: Naciones Unidas

Todas y todos, tenemos mucho que decir en esto.

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